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Agrandando los arcos
por Luis Alberto Lacalle Herrera
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Una vez, en un partido al que asistíamos en el Centenario, escuchamos una de esas chuscadas, esas bromas u ocurrencias de nuestra gente que nos hizo mucha gracia y que viene a cuento para ejemplificar en el tema que queremos tratar. Dijo ese espectador: “estos, para hacer un gol, tienen que mandar agrandar lo arcos”. No hay duda de que como método no deja de ser eficaz, aunque a veces, y viendo algunos jugadores, ni así…
Aludimos sin faltar el respeto, al Sr. Ministro Astori, que tiene entre muchas otras, la virtud de ser bolsilludo, como el que esto escribe. El símil futbolero tiene que ver con una picardía del distinguido compatriota cuando menciona estadísticas. Alguna vez escuchamos decir que hay tres tipos de mentiras: las mentiras buenas, las mentiras malas y las mentiras estadísticas. Puede ser cierto, pero la realidad nos dice que las mediciones porcentuales integran la vida contemporánea. Ingresos promedio, estadísticas de partidos ganados o perdidos, ingresos del estado o de los particulares, déficit comparados, empleo y desempleo, sin olvidar las ubicuas y fascinantes mediciones de la intención de voto, que nos magnetizan y desvelan. Son, en todos los casos una ayuda, tal cual el termómetro asiste al médico indicando, con la medición de la temperatura, que el cuerpo del paciente tiene una dolencia que “avisa” de su presencia. No hay que quedarse con el dato, que no es más que eso, un dato. Hay que ir a la realidad que este refleja, para hacerla cambiar en el sentido que cada uno desee.
Son dos los datos que el mencionado jerarca usa para medir los éxitos de su gestión los que queremos comentar.
Uno de ellos es el de las cuentas el estado, la línea final de comparación de ingresos y egresos, el balance fiscal, el déficit o superávit de la gestión. Hemos oído y leído que por primera vez las cuantas de Economía dan resultado positivo…. teniendo la precaución de empezar la comparación a partir de un determinado año, de manera de que siempre aparezca mejor el resultado actual. No es cierto que el superávit sea fruto primero y único de este gobierno. Incluya el Cr. Astori los años de gobierno del Partido Nacional y advertirá que las cuentas dieron positivo en 1991.
Lo mismo ocurre con el desempleo. Si se elige “a piacere” la fecha de comienzo y se esquiva el año 1992, donde el guarismo fue de 8,3 %, se logra el efecto deseado. Agrandando los arcos, es más fácil hacer goles…
Bromas aparte, sugerimos al distinguido técnico compatriota que anuncie un sólo criterio, que establezca un punto fijo para todas las comparaciones. Por ejemplo el año 1985 para que el período considerado sea el de los gobiernos democráticos, post dictadura. Que así se sepa cual es la evolución en la que cada gobierno pueda ser evaluado con cierta objetividad.
Nos congratulamos de los buenos datos, pero como ex titulares de un buen gobierno, aspiramos a poder hacer goles o a que se nos reconozcan los hechos, con los arcos del mismo tamaño…
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