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El presidente en su laberinto
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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En este articulo no hay afanes de imitación; ni de llevar al papel la metaficción de la novela histórica “El general en su laberinto” de Gabriel García Márquez. El título, en este caso, se refiere a los vericuetos de un presidente que ya ha entrado en la vorágine de la ilegalidad, incoherencia y desorientación.
Pero aun entre las incongruencias se puede percibir la meta de establecer un régimen populista despótico, con un proyecto para conformar un estado anacrónico e imposible. Así se justifica el laberinto que equivale a “el fin justifica los medios”
Luego del referendo de aprobación del estatuto autonómico de Santa Cruz, pese a los esfuerzos del oficialismo el triunfo de los cruceños fue contundente, sin precedentes en la República. Ahí hubiera quedado la cosa, si el presidente tuviera convicciones democráticas. Pero se impuso su personalidad autocrática de sindicalista cocalero y se empecinó en desconocer la evidencia de su derrota, entrando en uno de los rincones sin salida de su laberinto político, del que, por supuesto, no podía –aún no puede– salir honrosamente.
Después de Santa Cruz serán Beni y Pando, luego Tarija. Vendrían, sin duda, Chuquisaca y Potosí.. No se advierte aún la vuelta del laberinto que el presidente elegirá para negar la verdad, es decir la realidad de una aspiración ciudadana legítima: la autonomía. Los esfuerzos de imaginación no alcanzan para descifrar su laberinto mental y político La reacción del oficialismo –sin que sea necesario mencionar lo conocido: la violencia, el chantaje y la propaganda mendaz, innoble y ofensiva, alentada desde la propia presidencia– fue torpe; procuraba que prevalezca la interpretación torcida (era el otro recodo del laberinto), de los resultados del referendo cruceño. Pero, como la falsedad “tiene patas cortas”, el gobierno buscaba afanoso la otra vuelta del laberinto; esta vez resucitando el texto espurio y sectario, propuesto por el MAS, como constitución política del Estado.
En esas estaba el presidente, cuando alguien de la oposición se acordó de la bravata oficialista de diciembre de 2007 de impulsar la aprobación en el parlamento de de una ley autorizando el referendo revocatorio del mandato del jefe de Estado, del vicepresidente y de los prefectos electos hacía ya dos años, entre los que, cuatro de ellos, le estaban dando dura batalla a los afanes de consolidar en Bolivia una autocracia centralista.
Cuado se intentan respuestas para justificar una derrota, siempre surgen las contramaniobras. Esta vez la oposición le devolvió al oficialismo su propuesta, es otra vuelta para enredar aún más el laberinto presidencial: impulsó la última etapa de la aprobación de esa ley del presidente, siempre en sus recovecos, parece que no tuvo alternativa y aceptó promulgar la ley.
Ahora viene la tarea de desenredar la madeja. Hay fechas fijadas para los referendos de aprobación de los estatutos autonómicos de los departamentos del Beni y Pando (1 de junio) y Tarija (22 de junio). También se acerca la elección del nuevo prefecto del departamento de Chuquisaca. El referendo revocatorio, según la ley tendrá que realizarse noventa días después de su promulgación o sea en agosto próximo, es decir después de los referendos en los que previsiblemente el centralismo del oficialismo será derrotado, como en Santa Cruz.
Así las cosas, llegará el revocatorio, probablemente con un presidente más debilitado y abrumado. Pero hay todavía la otra vuelta del laberinto: la renovación de las cortes departamentales, en las que el oficialismo procurará, con varios "Exienis" parcializados, predominar, inclusive apelando al fraude.
Ese ya es otro cuento y otro laberinto…
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