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Año III - Nº 148 - Uruguay, 16 de setiembre del 2005

 
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Los tres legados de Katrina: humildad, vulnerabilidad y generosidad
* Danny Luque

Podríamos decir sin temor a equivocarnos que la existencia de Nueva Orleáns es un triunfo del hombre sobre la naturaleza,........pero la naturaleza siempre tiene la última palabra.

Anidada entre el río Missisipi por un lado, y el Lago Pontchartrain por el otro, los fundadores de la ciudad vieron en ella un lugar perfecto para construir un puerto.
Solamente existía un problema: No había suficiente tierra firme entre el Río y el Golfo, por más que drenaron lo más que pudieron, nunca lograron quedar plenamente satisfechos con la firmeza del suelo.

Bajo esas accidentadas condiciones topográficas se comenzó a construir la gran ciudad de Nueva Orleáns. Un conocido geógrafo la describió como " una ciudad inevitable en un sitio imposible".Hablando topográficamente, la suerte de la ciudad quedó sellada el día en que Jean Baptiste Le Moyne erigió allí los primeros asentamientos .Aparte del terreno esponjoso, Nueva Orleáns se encuentra varios pies bajo el nivel del mar. La ciudad tiene forma de cacerola, Midcity es uno de los barios más sumergidos, mientras que el French Quarter se encuentra en terreno más elevado, así y todo no era inusual ver a los remolcadores 30 pies por encima del nivel del French Quarter del otro lado del ribero.

Los riberos y el control de las inundaciones han representado una eterna batalla perdida de antemano con la naturaleza. Fueron construidos en 1724, preparados solamente para soportar una tormenta categoría 3, la tragedia que azotó esta ciudad era inevitable, era solo cuestión de tiempo...... y el tiempo llegó. Katrina llegó con rudeza e hizo trizas esa sensación de invulnerabilidad que los seres humanos ficticiamente creamos cuando dejamos de ser humildes.

No importó que esto haya pasado en pleno siglo XXI, en una de las potencias del planeta, tampoco importó toda la tecnología que poseemos, ni la poca o mucha previsión que se pudiera tomar con antelación.

La madre naturaleza golpeó con furia y a piaccere, solamente necesitó de unas pocas horas para dejar una estela de destrucción a su paso.

La magnitud de Katrina fue descripta horas antes por un meteorólogo de la siguiente manera "...ésta tormenta es tan grande y tan poderosa que es como ser arrollado por un camión de 5 ejes ó un tren expreso", otro predecía que "las inundaciones a través del canal industrial mezclarán nafta, cloro y ácido clorhídrico empapando a Nueva Orleáns con una sopa tóxica, creando así condiciones inhabitables para el ser humano"

Las previsiones poco antes de la tormenta eran casi apocalípticas, por lo que el grueso de la población decidió abandonar la ciudad y evitar el caos y la anarquía que cundió horas después de la llegada de Katrina. Así y todo muchos de sus bohemios residentes y varios turistas seguían congregados en algunos de los tantos y pintorescos bares de New Orleáns a la espera de la "infame tormenta",embriagados con el relajado ritmo del jazz y envalentonados por el alcohol que consumían estos (heroicos?) lugareños decidieron tener su " fiesta del huracán".

Posiblemente ese espíritu bohemio y despreocupado les permitió vivir por tantos años en un terreno predestinado a terminar sumergido en las aguas.

En 1965 habían tenido una señal, pero como el tiempo todo lo borra, pocos pensaron que lo que siempre pudo ocurrir ya se estaba gestando en el vientre de Katrina. La catastrófica tormenta ha cubierto con un manto de vulnerabilidad y fragilidad a una gran nación, estas lecciones son sumamente importantes para los que creen que se puede dominar a la naturaleza. Quizás sea posible ejercer una supremacía sobre los seres humanos por medio de los conocimientos, tecnología, poderío económico, militar, pero quedó comprobado una vez más que hay fuerzas sobrenaturales que pueden en contadas horas causar efectos devastadores en cualquier punto del planeta, sin distinción de raza, credo o clase social. Es la forma más rudimentaria que la naturaleza posee para "bajarle los humos al ser humano", para humanizarlo y a su vez "emparejarlo" con sus pares. Por eso es que es muy común ver luego de las tragedias, innumerables actos de heroicidad, generosidad y altruismo que afloran naturalmente, espontáneamente, en casi todas las personas cuando se ven afectadas por grandes catástrofes.

Son millones de dólares los que ya se han recaudado para las víctimas de Katrina, litros de sangre donadas, albergues para los damnificados, voluntarios a doquier, a través de todos los Estados Unidos se realizan colectas, los resultados son asombrosos si se tiene en cuenta que solamente ha pasado poco más de una semana.

No sabemos aún a ciencia cierta, sobre la viabilidad de reconstruir la bella Nueva Orleáns, invirtiendo billones de dólares en su reconstrucción. Es imperativo establecer planteamientos que no dejen librado al azar la suerte de sus habitantes, ya que, de la forma que estaban planteadas las cosas, era un secreto a gritos que esto era una desgracia a punto de ocurrir.

La humildad que NUNCA debimos de perder, la ADMISION de vulnerabilidad y el haber podido ACRECENTAR el don de la generosidad son los legados más resaltables que nos dejó esta tragedia, sin lugar a dudas la más grande en la historia de los Estados Unidos.