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Un enfrentamiento estéril
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| Editorial El Tribuno - Salta/Argentina |
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El enfrentamiento entre la Argentina y Uruguay en torno de la fábrica de celulosa Botnia ha derivado en uno de los conflictos más profundos en la historia entre ambos países.
Si se lo analiza desde el sentido común, es evidente que todo podría haberse resuelto racionalmente si en 2003, cuando Uruguay anunció el acuerdo para la construcción de las pasteras en Fray Bentos, nuestro país hubiera intervenido a nivel diplomático para gestionar la relocalización de los emplazamientos.
Pero la Cancillería, en aquel entonces conducida por Rafael Bielsa, dejó pasar el problema y convalidó, de hecho, lo que ahora la Argentina plantea, quizá con razón, como una violación del acuerdo sobre el río Uruguay. La fábrica finlandesa se encuentra a casi 14 kilómetros del balneario de Ñandubaysal y a casi treinta kilómetros de Gualeguaychú, ciudad ubicada sobre el río del mismo nombre.
A esa distancia, resulta poco sostenible el argumento acerca de las contaminaciones visual y atmosférica, y la única razón del reclamo podría apoyarse en una probada deficiencia de los sistemas de blanqueo de la pasta. Ningún experto pone en duda que la empresa finlandesa aplicará tecnología de punta en esa materia, y la Argentina no puede oponerse seriamente por dos razones: porque en su territorio funcionan nueve papeleras que utilizan tecnología arcaica y porque la Secretaría de Medio Ambiente habilitó hace pocos meses a una papelera ubicada sobre el río Paraná para la utilización del mismo sistema objetado por los asambleístas de Gualeguaychú.
Nuestro país reaccionó tarde y lo hizo por cuestiones de política interna, para no dejar desairados a los habitantes de esa ciudad entrerriana. La sobreactuación oficial, que convirtió el conflicto en causa nacional y convocó a una concentración multitudinaria en apoyo a los cortes de rutas internacionales, expresó una pésima evaluación de las consecuencias internacionales de esa decisión.
A esto se sumaron dos errores: recurrir ante la Corte Internacional de La Haya, que no resolverá nada, porque su fallo llegará tarde, y designar como secretaria de Medio ambiente a la abogada que impulso esa acción legal, Romina Picolotti.
La fragilidad para resolver un diferendo interno quedó expresada en Santiago de Chile, cuando el presidente Néstor Kirchner se sumó a la protesta de manifestantes entrerrianos que habían viajado hasta la capital trasandina con apoyo del Gobierno provincial. Ese gesto fue imprudente, ya que se trata de los mismos manifestantes que, pocos días atrás, agraviaron durante una protesta al presidente Tabaré Vázquez. También es cierto que el presidente uruguayo debió haber esperado la finalización de la Cumbre Iberoamericana para inaugurar la pastera.
De todos modos, el desaire que ambos países le hicieron al rey de España, Juan Carlos de Borbón, cuya mediación fracasó rotundamente, es sólo la manifestación de la incapacidad de sus gobiernos para mantener una relación constructiva. Más allá de los propósitos iniciales de una gran "integración regional", es evidente que el Mercosur se encuentra en uno de los momentos más críticos de sus dos décadas de historia.
En el caso particular de nuestro país, la subordinación de las relaciones internacionales a las necesidades políticas internas se cobra un elevado costo. Concretamente, sin entrar a considerar las razones de los habitantes de Gualeguaychú, es elemental que ningún país del mundo puede permitir que una asamblea vecinal maneje sus relaciones diplomáticas. Los intereses comunes entre la Argentina y Uruguay, como naciones, son mucho más amplios.
El proyecto forestal-industrial uruguayo tiene carácter estratégico, y la pastera Botnia representa la mayor inversión industrial en la historia del país. Frente a esa realidad, los desacuerdos no se resuelven con sobreactuaciones y pantomimas demagógicas, ni con acciones lindantes con la hostilidad, como las que ocurrieron en los últimas semanas en aguas uruguayas, sino con política exterior y con genuina diplomacia, que son las grandes ausentes en este diferendo.
| Fuente: Diario El Tribuno - Salta/Argentina |
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