Miembro de
     
Año III - Nº 173
Uruguay, 17 de marzo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Hey, teachers, leave the kids
alone!! (Pink Floyd, The Wall)

* Danny Luque
   

"La filosofía que enseñamos en las aulas de hoy es la filosofía que tendrán las sociedades del mañana" A. Lincoln

Cuando escribí el artículo "Las fiestas navideñas bajo fuego", sabía que era solo un eslabón de una serie de situaciones que se están dando en la democracia más firme del planeta.

Comentaba en aquel entonces que existen fuerzas seculares-progresistas-izquierdistas que vienen realizando un trabajo de "hormiga" en el país más poderoso del orbe. Sus armas son las paciencia, sus municiones: la palabra, están bien financiados, sus blancos predilectos: niños en edad escolar.

Es sabido que en las Universidades de los Estados Unidos hay una gran mayoría de profesores liberales pro-izquierda que en muchos casos han sido fustigados por alumnos (o padres de alumnos) o por parte de la prensa por su continua retórica anti-estadounidense o por su postura ambigua en lo que respecta al terrorismo y a la guerra que libra este país en contra de ese enemigo invisible que llamamos terroristas.

Ward Churchill es un profesor de la Universidad de Colorado que el año pasado estuvo en el tapete de las noticias por su polémica postura hacia los ataques del 9-11.Sus inflamatorios comentarios causaron el repudio inmediato, primero de los familiares de las víctimas, luego de gran parte de la prensa oral y escrita y de muchos ciudadanos que no compartía sus ofensivos puntos de vista.

Muchas eran las voces que pedían la cabeza del osado profesor, los contribuyentes de Colorado entendían que no se debería usar dinero de sus impuestos para mantener educadores radicales y extremistas que más que enseñar profesaban odio y resentimiento hacia muchos de sus compatriotas.

La primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos no permitió que este pseudo-educador fuera removido del cargo. La Universidad de Colorado fue urgida por la mayoría de sus contribuyentes a que se removiera al citado profesor de dicha institución pública.

Los directores de la Universidad sabían que al darle de baja al citado educador se verían expuestos a afrontar una millonaria demanda, cobijándose el demandante en la primera enmienda (Libertad de expresión).

La ACLU (Unión Americana de Libertades Civiles) estaba al acecho, esperando un paso en falso de los Rectores de la Universidad que deseaban remover al radical profesor pero no sabían como. La popularidad de la citada institución fue cuestionada por permitir la presencia de educadores tan extremistas y polémicos, que no actuaban como educadores sino más bien como instigadores o revolucionarios.

Overland High School, Colorado

Recientemente un alumno escolar de décimo grado se tomó el trabajo de grabar a Jay Bennish, supuesto profesor de geografía que por 20 minutos estuvo despotricando contra todo lo que hace y deja de hacer Estados Unidos, llegando al punto de sugerir que este país era el exportador número uno de terrorismo y muchas cosas más que no tienen absolutamente NADA que ver con una clase de geografía y MENOS con niños de décimo grado escolar. Sus acalorados comentarios parecían salidos de alguna publicación de Naomi Chomsky o Michael Moore más que de una simple clase de geografía.

Jay Bennish fue más crudo que el típico profesor izquierdista, pero él no es el único. Melosos, afables y lisonjeros Bennishes pululan en las escuelas de esta gran nación.

El adoctrinamiento político a nivel de Universidades no es positivo, pero, a nivel de escuelas o liceos es altamente peligroso ya que los niños tienen pocas probabilidades de resistir, confrontar (o detectar) un adoctrinamiento llevado a cabo por un adulto en posición de educador.

Estos Pseudos-profesores manipulan las mentes jóvenes y vírgenes de los pequeños estudiantes con pensamientos socio políticos que no vienen al caso y no tienen nada que ver con la materia por la que perciben sus altos honorarios (un profesor universitario es muy bien remunerado en los Estados Unidos).

Muchos profesores hoy día usan las aulas como púlpitos políticos para empujar sus puntos de vista o agendas ocultas.

Así es que desde el mero corazón de las escuelas públicas se ha adoptado una pedagogía casi-oficial que alienta a los maestros a ir amoldando las creencias de los estudiantes en puntos de vista controversiales como raza, género, preferencia sexual y política exterior estadounidense.

Esto está tan documentado que el maestro en cuestión, Jay Bennish, podría decir perfectamente: "Mi unión y mi asociación de maestros me aconsejaron a hacerlo".
Esta "dieta" de ideas y pensamientos es administrada en pequeñas dosis diarias en las aulas estadounidenses amparados bajo la "cobija" de la libertad de expresión y pensamiento.

La izquierda secular y progresista ha encontrado el "nicho" donde plantar su semillita, nada más frágil, vulnerable, maleable y receptivo que el cerebro de un niño. La hipocresía y cinismo de estos "títeres" de una izquierda porfiada, que no tiene miramientos a la hora de "reclutar almas", es alarmante, ya que operan en la coyuntura que deja la amplia democracia que respiran en muchos países que se identifican plenamente con los derechos de libertad de expresión y pensamiento, cosa que no ocurre en muchos de los países a los cuales ellos rinden pleitesía. Son apologistas de regimenes obsoletos y totalitarios.

Uno de los precursores de la idea de adoctrinamiento a nivel escolar es Jonathan Kozol. Premiado por la Unión Nacional de Maestros con altas distinciones y por el UFT de Nueva York con una distinción por excelencia en educación.

J.Kozol escribió dos libros en la década del '70 y del '80 en los que trata de convencer a los educadores de que el verdadero rol de los maestros es subvertir la idea generalizada (y por ende racista) de las creencias acerca de la sociedad estadounidense. En particular, la obra de J. Kozol "Niños de la Revolución" es una nauseabunda apología sobre el adoctrinamiento de niños y adultos llevado a cabo por el régimen Castrista (que hoy por hoy se está llevando a cabo en la Bolivariana Venezuela con los miles de maestros cubanos que llegan a participar en las misiones bolivarianas).

Lo primero que J. Kozol aprendió en Cuba fue la de olvidarse de ideales en desuso como por ejemplo: que la enseñanza se trata de la búsqueda objetiva de la realidad, si es que la verdad objetiva siquiera existe.

Cuando J.Kozol le preguntó al Ministro de Educación cubano porque los textos de enseñanza adulta estaban plagados de propaganda política este le dió una respuesta de corte Marxista: "Toda la educación ha siempre tenido una clase de sesgo político. Ninguna sociedad fomentará escuelas que no sirva a sus fines".

Kozol acepta esta doble moral como la pura verdad, urgiendo a los lectores a descartar la ingenua idea de que la educación puede ser políticamente neutral.

La visita de Kozol a la escuela Lenin, la escuela para futuros líderes de la revolución, se vislumbra como uno de los puntos cumbres de su viaje a Cuba.

"Algo aquí es realmente diferente" cuenta entusiasmado."Hay un sentimiento de logros compartidos, de duro trabajo que permanece en cierto grado por debajo del nivel de obsesiva competencia".

"La escuela cubana ha llegado a combinar....una reverencia por la productividad con un impresionante nivel de verdadera educación humanística del hombre y de la mujer"."No hay desunión, ni desavenencias, el socialista está en paz consigo mismo y con sus camaradas".

"Como todas las escuelas cubanas, esta está basada en el firme y vívida comprensión de la concreta verdad de la vida. Casi todas las ideas y habilidades que se adquieren en estas escuelas están diseñadas para tomar acción, trabajo constante y dedicación..."

"Hay una sensación, dentro de las escuelas cubanas de que uno está trabajando por un propósito, y que ese propósito es más importante y más profundo que el placer egoísta de una recompensa personal"

J.Kozol moldeó las ideas que había tomado de la experiencia en Cuba, en una nueva teoría diseñada a reformar la educación estadounidense.

La anulación del individuo como ser pensante (el estado piensa por ti), cero responsabilidad o no responsabilidad en dar cuentas por tus errores o ineficacia, ya que tú solo formas parte de un todo, de un conjunto.

Tomando como punto de partida, el punto de vista Marxista que la educación en todas las sociedades es "un sistema de adoctrinamiento".El trabajó en un método con el cual los maestros podían subvertir la perversa doctrina capitalista americana y (sutil e inteligentemente) substituirla por una buena dosis de adoctrinamiento de izquierda en su lugar.

Su próximo libro, "Ser un maestro", es un manual en como lograr ese cambio, como inculcarlo. Un típico capítulo, por ejemplo:"Instrucción para la desobediencia", les muestra a los educadores como inculcarles el escepticismo sobre las autoridades.
Todas las lecciones modelos de los libros apuntan a enseñarle a los chiquillos a resistir el lavado de cerebro del estado americano y a hacerlos más receptivos al manifiesto feminista, medioambientalista y la historia según la izquierda.

Al final de su libro, Kozol provee atentamente una larga lista de publicaciones y grupos izquierdistas (incluso las agencias de información del gobierno Chino y Cubano) en donde los maestros pueden obtener material para sus clases.

Pero, Kozol les advierte a los sediciosos educadores que sean cautelosos acerca de todo esto, que no den la impresión de tener una agenda política propia en detrimento de sus enseñanzas básicas, o sea, a no ser negligentes, en otras palabras, especialmente en presencia de los padres de los alumnos o de los administradores.

Aparentemente Jay Bennish se cebó e ignoró el consejo y se metió en problemas. No obstante, el puede decir en su defensa que J.Kozol lo instigó a hacerlo, o que algunos de sus colegas en muchas escuelas estadounidenses lo hacen a diario y no han tenido mayores sobresaltos.

Para contrarrestar a estos farsantes vestidos de profesores, muchos padres u opositores a que se les inculque CUALQUIER tipo de ideología política a niños escolares, han sugerido que sigan el ejemplo del valeroso chiquillo que denunció este hecho ante la opinión pública (respaldado por sus padres).

En un país donde la libertad de expresión y pensamiento es defendida a capa y espada, la única alternativa legal es darle un poco de su propia medicina a estos farsantes ideólogos encubiertos, grabarles las clases y así mantenerlos a raya, sabiéndose expuestos al escrutinio de las autoridades y de el público en general optaran por bajar la retórica y dedicarse (finalmente) a hacer lo que está supuesto hacer un profesor o un maestro: enseñar.

Nota del autor:
Somos un embrión de ser humano (la palabra ser humano todavía nos queda grande) pero eso si, bien emancipaditos (somos un libro abierto, las sabemos todas).Veamos.....les damos preservativos a los niños, los dejamos expuestos a que sean políticamente adoctrinados por pseudo-maestros, expuestos a la violencia de la lírica en la música que escuchan, de los juegos de video cargados de sangre y sexo, de las películas cargadas de violencia y más sexo, a merced de los pederastas cibernéticos que deambulan por el internet y todavía hay gente que se pregunta :de quién es la culpa que los adolescentes estén fuera de control??? ¿Será tan difícil la respuesta?

 
 
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No- 9739, dec 694/974 art. 1 inc A