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¿El Mercosur Bolivariano?
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| por Michael S. Castleton-Bridger |
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En estos días el cono sur, nuestro cono sur, ha tenido el honor de recibir la visita del Tte. Cnel. Hugo Chávez Frías, putativo presidente vitalicio de la República de Venezuela. El motivo de su no muy bien explicitado o quizá espontáneo viaje a estas regiones es según la prensa al menos, acelerar la entrada de Venezuela como miembro pleno al MERCOSUR.
Esa organización, como no se le puede escapar a cualquier lector medianamente informado es con su integración actual dominada por Brasil y Argentina, ya de por sí de una utilidad discutible.
A los gobiernos actuales de los miembros de la organización no se les ha ocurrido mejor idea que aceptar la transformación de lo que fue básicamente una Unión Aduanera en una organización política regional aceptando la creación de un parlamento del MERCOSUR. De esa manera, transformando una iniciativa de expansión comercial intra- regional por excelencia en una organización política regional y con la futura integración de Venezuela hasta pan-regional.
“Prima facie” esto no parecería ser tan mala cosa hasta que se examina la situación actual del MERCOSUR, una organización dominada y manejada “a piacere” por los dos socios mayoritarios ignorando casi absolutamente a los socios menores Uruguay y Paraguay. Entonces lo que aún no ha realizado ni remotamente sus objetivos de integración comercial regional lo trocamos en una organización política pan- regional, discursiva, cara obviamente y más lejos aún de lo que precisamos por lo menos aquí en el Uruguay, que es simplemente una entrada para nuestros productos asegurada y en términos razonables a los mercados vecinos tanto más apetecibles que el nuestro, por cierto.
Entonces, ahora nos proponemos admitir a Venezuela como miembro pleno a nuestra ya frágil asociación para que ésta como elefante en un bazar dificulte aun más las relaciones internas del bloque.
Una Venezuela conducida en forma por demás particular por un señor cuyas conductas son al menos curiosas. Una Venezuela que imitando las viejas épocas de la diplomacia de las cañoneras del siglo pasado y ante pasado parece resuelta a imponer la petro –diplomacia como forma de extender su influencia por todo el continente.
Parecería que el Comandante tapioca quisiera comprarnos a los del cono-sur al menos, al bajo precio de la necesidad. No hay más que ver como este buen señor en forma totalmente discrecional ya ha comprado la friolera de 4.3 billones de dólares de deuda soberana Argentina.
En el Uruguay no sabemos qué porcentaje de nuestra deuda está en manos del nuevo rico continental, pero me aventuro a decir que no es poco.
Esto de por sí no es deseable para ningún país pero cuando vemos que el país acreedor es manejado por un militar megalómano con veleidades de dictador vitalicio como el otro trágico dictador caribeño, no es buena cosa.
Para colmo este hombre con sus proyectos de hegemonía continental ‘Bolivarianos’ unidos con su petro- diplomacia sin lugar a dudas que puedan representar un peligro serio para la soberanía de países como el nuestro. Si a esto le agregamos el curioso modelo socio-comunista que pretende imponerle a su sufriente pueblo, lo menos que podemos hacer es poner las barbas en remojo.
Realmente Chávez parece un personaje de Macondo y que sólo pudiera existir en el realismo imaginario latino-americano expresión contradictoria en si misma, solamente, y por desgracia aplicable y para vergüenza nuestra en Latino América. Pero lo importante es que hasta qué punto podemos nosotros los Uruguayos que por suerte seguimos en democracia, asociarnos con un país que parecería que va rápidamente camino de tener un gobierno “democrático” como aquellas parodias que habían en el bloque soviético, tras de la cortina de hierro, que demás está decir se vinieron abajo como castillos de naipes a la primera oportunidad que tuvieron sus pueblos de expresarse en verdadera democracia.
El protocolo de Ushaia firmado por todos los presidentes del MERCOSUR en su artículo primero dice a texto expreso:’la plena vigencia de las INSTITUCIONES DEMOCRÁTICAS es condición ESENCIAL para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo.’ La pregunta que todos los demás integrantes del bloque deben hacerse, es si Venezuela hoy cumple a cabalidad este precepto o por lógica inversa quizá el entusiasmo de Chávez para ser aceptado como miembro pleno, sea nada más que una maniobra para lograr el aval de los países del MERCOSUR a la “democracia” de su gobierno que a todas luces es muy poco democrático y según propias declaraciones va camino a dejar de serlo totalmente.
Esperemos que esta vez primen los principios y los acuerdos por sobre los petro-dólares. Es difícil, pero en Latino -América al menos, no imposible.
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