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Año V - Nº 269
Uruguay,  18 de enero del 2008
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¡Brrrr! ¿Adónde se ha ido el calentamiento global?
por Jeff Jacoby

 
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Teniendo en cuenta la cantidad de sucesos en todo el mundo relacionados con el frío, no es ninguna sorpresa que el 2007 no resultase ser el año más cálido de la historia. En la práctica, la temperatura global de 2007 fue esencialmente la misma que la del 2006 -- y la del 2005, y la del 2004, y la de todos los años remontándose hasta 2001. El récord alcanzado en 1998 no ha sido sobrepasado. Durante casi una década ya, no ha habido ningún calentamiento global.

            El alarmante titular aparecía hace exactamente hoy un año. "El 2007 será con certeza 'el año más cálido del que se tiene constancia'", informaba el 4 de enero de 2007 BBC News. Citando expertos del Servicio Meteorológico del gobierno británico, la noticia anunciaba que "es probable que el mundo sufra en el 2007 el año más cálido del que se tiene constancia", sobrepasando el máximo alcanzado en 1998.

            Pero camino de la llamarada planetaria sucedió algo extraño: gran parte del planeta se enfrió drásticamente.

            En Sudamérica, por ejemplo, el inicio del invierno el año pasado fue uno de los más fríos nunca vistos. Según Eugenio Hackbart, meteorólogo director del Centro Climático MetSul de Brasil, "una brutal ola de frío trajo temperaturas bajas récord, escarcha por doquier, nieve, e importantes interrupciones del abastecimiento eléctrico. La cifra de muertos a causa de la ola de frío de 10 días fue la más elevada de cualquier evento climático por sí solo en Argentina en la historia reciente". En Buenos Aires nevaba por primera vez en 89 años, mientras que en Perú el frío era tan intenso que centenares de personas fallecían y el gobierno declaraba el estado de emergencia en 14 de las 24 provincias del país. En agosto, el ministro de agricultura de Chile lamentaba "el invierno más duro que hemos visto en los últimos 50 años", el cual provocaba pérdidas de 200 millones de dólares al menos en cultivos y ganado destruidos.

            Los latinoamericanos no fueron los únicos en tiritar de frío.

            El geofísico de la Universidad de Oklahoma David Deming, especialista en flujos de temperatura y calor, observa en el Washington Times que "un frío drástico inesperado barrió en el 2007 todo el hemisferio sur". Johannesburgo sufría su primera nevada significativa en un cuarto de siglo. Australia registraba su temperatura mínima en julio. Los viñedos de Nueva Zelanda perdían gran parte de sus cosechas en 2007 cuando las temperaturas primaverales se desplomaban hasta mínimos récord.

            Más cerca de casa, 1,13 m de nieve caían en New Hampshire el mes pasado, rompiendo el récord anterior de 1,09 m alcanzado en 1876. Y el gobierno canadiense está pronosticando el invierno más frío en 15 años.

            Cierto, el estado del tiempo no es clima. En teoría, todo esto podrían ser anomalías climáticas de corta duración, simples baches en el camino del calentamiento global climático que Al Gore y un grupo de alarmistas proclaman como la amenaza más mortal a la que hacemos frente. ¿Pero qué pasa si las gélidas condiciones que han provocado tantas situaciones difíciles en los últimos meses anuncian una inminente era de enfriamiento global?

            "¡Haga acopio de abrigos de piel y botas de clavos!", aconseja Oleg Sorojtin, miembro de la Academia de Ciencias Naturales de Rusia y científico veterano del Instituto Oceanográfico Shirshov de Moscú. "Los datos más recientes... establecen que la Tierra ha atravesado el máximo de su período cálido, y un descenso bastante frío entrará en escena en poco tiempo, antes de 2012". 

            Sorojtin desprecia la teoría convencional del calentamiento global de que los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono de emisión humana, estén provocando que la Tierra se vuelva cálida. Al igual que un buen número de científicos más, señala a la actividad solar -- manchas y lenguas solares, que emergen y desaparecen a lo largo del tiempo -- como poseedora del mayor impacto sobre el clima.

            "El dióxido de carbono no tienen la culpa del cambio climático global", escribe Sorojtin en un ensayo para Novosti. "La actividad solar es muchas veces más poderosa que la energía producida por toda la humanidad junta". En un artículo reciente para el Centró Nacional Espacial Danés, los físicos Henrik Svensmark y Eigil Friis-Christensen concurren: "El sol... parece ser la principal fuerza motriz en el cambio climático global", escriben.

            Teniendo en cuenta la cantidad de sucesos en todo el mundo relacionados con el frío, no es ninguna sorpresa que el 2007 no resultase ser el año más cálido de la historia. En la práctica, la temperatura global de 2007 fue esencialmente la misma que la del 2006 -- y la del 2005, y la del 2004, y la de todos los años remontándose hasta 2001. El récord alcanzado en 1998 no ha sido sobrepasado. Durante casi una década ya, no ha habido ningún calentamiento global. Incluso al mismo tiempo que el dióxido de carbono atmosférico sigue acumulándose -- ha crecido un 4% desde 1998 -- la temperatura global media ha seguido siendo estable. Eso plantea algunas preguntas obvias acerca de la teoría de que el CO2 es la causa del cambio climático.

            Pero tan implacablemente ha sido exagerado el escenario apocalíptico, y tan despreciativamente han sido desechadas las opiniones disidentes, que millones de personas asumen que Gore debe tener razón cuando insiste: "El debate en la comunidad científica está zanjado". Cuando hasta el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon declara que el calentamiento global es al menos igual de peligroso que una guerra nuclear, y Bill Clinton lo llama "una amenaza mayor" que el terrorismo internacional, se puede perdonar al ciudadano corriente por asumir que el tema está realmente zanjado.

            Pero no lo está. Apenas el mes pasado, más de un centenar de científicos firmaban una carta abierta de lenguaje dramático dirigida a Ban, señalando que el cambio climático es un fenómeno natural conocido desde siempre, y que adaptarse a ello es mucho más sensato que intentar evitarlo. Dado que reducir las emisiones de dióxido de carbono de manera drástica significa retardar el avance económico, advertían, "el actual enfoque norteamericano de reducción del CO2 es probable que incremente el sufrimiento humano a causa de un cambio climático futuro, en lugar de disminuirlo".

            La ciencia del clima no es una religión, y aquellos que cuestionan su teoría de reseña no son herejes. Queda mucho por aprender acerca de cómo y porqué cambia el clima, y no hay ni virtud ni inteligencia en lanzarse en una carrera emotiva por contrarrestar el calentamiento global -- especialmente si lo que se presenta es un enfriamiento global.


Fuente: Diario de las Américas
 
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