Año III - Nº 118 - Uruguay, 18 de febrero del 2005

 

 

 

 
ANTES DE EMPEZAR, ENTRAMOS EN EL PRIMER CONFLICTO
Ernesto Martínez Battaglino

Cuando todo parecía que podía desarrollarse la actividad pública -¡al fin!- en armonía y sin continuos conflictos gremiales, cargados de protestas y reclamaciones, no obstante y antes de que el nuevo gobierno se instale, a pocos días de esto, un gremio ya se está enfrentando, pero no al actual gobierno como parecería de derecho y así estábamos acostumbrados, sino que se levanta por desacuerdos con la futura ministra de Salud Pública, la Dra. María Julia Muñoz y contra la directiva del CASMU y del Sindicato Médico del Uruguay, de notorias filiaciones marxistas de ultra izquierda.

 
Protesta en el Casmu. El gremio es combativo

No obstante este primer asombro que un hecho como el narrado produce, justamente ante autoridades afines al nuevo gobierno y hasta entre compañeros gremialistas/frenteamplistas, que autoconviven y se autoproyectan, tanto dentro de las estructuras del PIT-CNT, como desde el ala política del EP.FA.NM. casi que conformando un conglomerado único con iguales ideales e idénticas metas, razonando, y recordando experiencias vividas entre las autoridades de igual signo de la Intendencia de Montevideo y la gremial ADEOM Montevideo, podemos empezar a darnos cuenta que esto será un común denominador durante todo el período, al igual que ha ocurrido con gobiernos colorados y gobiernos blancos, lo que demuestra, que los conflictos no solo se producen por culpas de gobiernos que sostienen políticas de derecha, de centro o de izquierda, sino que los conflictos se producen por dos razones fundamentales, que son las económicas o las de justicia, ya que si bien se entiende que cada sector quiera y pida lo máximo para él, bien se tiene que razonar que el que gobierne, sea quien sea, tiene que equilibrar una economía, pero también los derechos y los deberes de todas las partes que componen una comunidad, que sin duda, se pretende se contemple en forma lo más equitativa posible.

Ahora se empieza a entender el porqué la nueva convivencia entre el sector gremial y el sector político, se muestra conflictivo. Es por la gran razón de que el "conflicto" es el eterno, el que ha existido y el que siempre existirá, entre los intereses y responsabilidades de quien gobierne el país, o en su caso los municipios, al tener que enfrentarse con los postulados y las reclamaciones de los trabajadores, también legítimos, cuando las partes no se avienen a un razonable y conciliador diálogo y a un ceder equitativo, según las posibilidades y derechos de cada parte.

Es interesante entonces leer el artículo que en el diario El Observador del día 9 de los corrientes, apareciera informando y describiendo la actual situación que está viviendo el CASMU, pero que sin duda se trasladará a toda la futura actuación de la compañera María Julia (como la llaman sus correligionarios políticos y gremiales), ya que no le alcanzó para que le tuvieran el respeto que sin duda pretendía, mostrándose campechana y populachera -al estilo Mujica-, al punto de hasta haber desfilado en las últimas Llamadas de Comparsas Lubolas tocando el tamboril, al extremo que llegó a manifestar, días antes del desfile, que "de aquí al día de las Llamadas, no hay nada más importante que ensayar el tamboril".