ANTES DE EMPEZAR, ENTRAMOS EN EL PRIMER CONFLICTO
Ernesto Martínez Battaglino
Cuando todo parecía que podía desarrollarse la actividad pública -¡al fin!- en armonía y sin continuos conflictos gremiales, cargados de protestas y reclamaciones, no obstante y antes de que el nuevo gobierno se instale, a pocos días de esto, un gremio ya se está enfrentando, pero no al actual gobierno como parecería de derecho y así estábamos acostumbrados, sino que se levanta por desacuerdos con la futura ministra de Salud Pública, la Dra. María Julia Muñoz y contra la directiva del CASMU y del Sindicato Médico del Uruguay, de notorias filiaciones marxistas de ultra izquierda.
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Protesta en el Casmu. El gremio es combativo
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No obstante este primer asombro que un hecho como el narrado produce, justamente ante autoridades afines al nuevo gobierno y hasta entre compañeros gremialistas/frenteamplistas, que autoconviven y se autoproyectan, tanto dentro de las estructuras del PIT-CNT, como desde el ala política del EP.FA.NM. casi que conformando un conglomerado único con iguales ideales e idénticas metas, razonando, y recordando experiencias vividas entre las autoridades de igual signo de la Intendencia de Montevideo y la gremial ADEOM Montevideo, podemos empezar a darnos cuenta que esto será un común denominador durante todo el período, al igual que ha ocurrido con gobiernos colorados y gobiernos blancos, lo que demuestra, que los conflictos no solo se producen por culpas de gobiernos que sostienen políticas de derecha, de centro o de izquierda, sino que los conflictos se producen por dos razones fundamentales, que son las económicas o las de justicia, ya que si bien se entiende que cada sector quiera y pida lo máximo para él, bien se tiene que razonar que el que gobierne, sea quien sea, tiene que equilibrar una economía, pero también los derechos y los deberes de todas las partes que componen una comunidad, que sin duda, se pretende se contemple en forma lo más equitativa posible.
Ahora se empieza a entender el porqué la nueva convivencia entre el sector gremial y el sector político, se muestra conflictivo. Es por la gran razón de que el "conflicto" es el eterno, el que ha existido y el que siempre existirá, entre los intereses y responsabilidades de quien gobierne el país, o en su caso los municipios, al tener que enfrentarse con los postulados y las reclamaciones de los trabajadores, también legítimos, cuando las partes no se avienen a un razonable y conciliador diálogo y a un ceder equitativo, según las posibilidades y derechos de cada parte.
Es interesante entonces leer el artículo que en el diario El Observador del día 9 de los corrientes, apareciera informando y describiendo la actual situación que está viviendo el CASMU, pero que sin duda se trasladará a toda la futura actuación de la compañera María Julia (como la llaman sus correligionarios políticos y gremiales), ya que no le alcanzó para que le tuvieran el respeto que sin duda pretendía, mostrándose campechana y populachera -al estilo Mujica-, al punto de hasta haber desfilado en las últimas Llamadas de Comparsas Lubolas tocando el tamboril, al extremo que llegó a manifestar, días antes del desfile, que "de aquí al día de las Llamadas, no hay nada más importante que ensayar el tamboril".