Hoy, se vuelve infinito,
La tristeza nos invade,
La ilusión hecha añicos,
El futuro nos evade.
Nos vemos sufrir, sin calma,
Insuperable sensación,
Apremia, a nuestra alma,
Deshace nuestro corazón.
Es todo y parece nada,
Pues en la nada, se perdió,
Esa dicha reservada,
Sin aviso, nos dijo adiós.
Hoy, es, en medio del caos,
Nos negamos al consuelo,
Nuestros labios apretados,
Ni aceptamos hacer duelo.
Nos aferramos al dolor,
Buceamos en lo ocurrido,
Escudriñando, un error,
De este amargo sabor.
Pero, casi sin notarlo,
Llega el día del alivio,
Así, y sin esperarlo,
Ese día, se vuelve tibio.
Recobramos el aliento,
La esperanza nos anida,
La cara libre al viento,
Es la ilusión bienvenida.
Y sin querer, ni esperarlo,
Aparece un camino,
Nos llevará, sin buscarlo,
Felizmente a destino.
Helena Arce
Junio de 2010