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Haciendo las paces con
los vehículos automotores Los neumáticos usados le dan
la mano al medioambiente
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por Graciela Vera Periodista independiente
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Los vehículos automotores, una de las grandes fuentes de contaminación del planeta, comienzan a hacer las paces con el medioambiente.
Es una tarea lenta, será ardua y quizás no completa pero lo que en este momento debemos considerar como un éxito, es que se haya comenzado.
Durante décadas, toda iniciativa para fabricar combustibles que no tuvieran como base el petróleo desaparecía misteriosamente o, no tan inexplicablemente, porque los miles de millones de dólares pagados por las grandes multinacionales petrolíferas en la compra de patentes o simplemente ideas deberían hacernos pensar en lo poco que primó en sus inventores, el interés por la naturaleza.
Desde entonces la Tierra ha girado muchas veces y en la actualidad se buscan productos que sustituyan al carburante tradicional sin sacrificar el rendimiento de los vehículos. Pero este es otro análisis, en el artículo actual nos vamos a referir a los tan desacreditados neumáticos, una vez terminada su vida útil.
A su masiva fabricación se suma la gran dificultad para destruirlos una vez desechados para su uso original.
La simple acción de destruir un neumático fuera de uso se ha convertido en uno de los graves problemas medioambientales a los que debe enfrentarse el mundo y no se trata de la eliminación de apenas varios millones, sino que la cifra de unidades descartadas puede llegar a ser sideralmente difícil de asimilar.
Los problemas ocasionados por los neumáticos no se inician en el momento en que dejan de ser útiles para la función para la cual se les creó. Su misma fabricación entra en conflicto con el cuidado del medioambiente.
Para construir un sólo neumático se necesitan grandes cantidades de energía; un neumático de camión requiere medio barril de petróleo crudo y no podemos permitir que pasado un tiempo sea sólo basura.
El neumático si no es acertadamente reciclado provoca enorme contaminación ambiental, Billones pasan a formar parte de vertederos incontrolados donde no se realiza la recuperación o eliminación de sus componentes peligrosos.
En las montañas de neumáticos que llegan a formarse proliferan los roedores y los insectos, en este aspecto cabe recordar que la reproducción de algunos mosquitos cuya picadura trasmite fiebres y encefalitis es cuatro mil veces mayor en el agua estancada en un neumático que en la naturaleza.
Al ser quemados, otra de las ‘muy malas’ soluciones que se les dan, contaminan la atmósfera con emisiones de dioxinas, mercurio, hidrocarburos poliaromáticos HPA y residuos de metales pesados como plomo, zinc, níquel y vanadio.
Los métodos para lograr un reciclaje coherente no son nuevos, lo que sí lo es, son las políticas de los gobiernos –pocas aún, pero por algo se empieza- que favorecen la recogida y la implantación de industrias dedicadas a reciclar o eliminar de forma limpia estos componentes de vehículos y maquinarias.
En España, donde cada año se recogen 300.000 toneladas de neumáticos usados, el 45 por ciento es depositado sin tratar y el 15 por ciento una vez triturados, en vertederos controlados; otro 40 por ciento se deposita en algún sitio sin ningún control.
Por supuesto que los neumáticos pueden tener una segunda vida como, entre otros usos, separaciones de fincas, defensas de muelles y embarcaciones, arrecifes artificiales, rompeolas, barreras de protección en vías de tráfico, protección de capas impermeabilizantes en vertederos de residuos, sin olvidar el de columpios para niños pero éste es un uso muy limitado ante las montañas de productos desechados diariamente.
SOLUCIONES EXISTEN.... PERO.....
¿Podremos seguir disfrutando de algunas de las comodidades que nos ha legado la época sin, con ello provocar una catástrofe medioambiental?
Posiblemente en el caso de los vehículos sea posible... hay que cambiar algunas cosas, sencillas si no interfieren los intereses económicos; enormemente complicadas de lograr, si las multinacionales continúan gobernando a los gobiernos.
Desde hace varios años las soluciones existen y están al alcance de todos los países a los que además pueden llegar a proporcionar materiales de primer orden que generalmente, éstos deben importar.
Actualmente hay métodos de reciclaje y de destrucción segura de sus componentes peligrosos, contribuyendo a crear bienestar. El sistema de tratamiento puede convertir los neumáticos en energía eléctrica, en combustible, en asfalto y mucho más.
La inversión para iniciar el reciclaje seguro es casi una obligación para los gobiernos, en forma directa o a través de concesiones, y su costo es doblemente recuperable, a través de la venta del material obtenido y a través de un medioambiente más saludable.
RECUPERACIÓN TOTAL – En este sistema de reciclaje se someten los neumáticos a altas temperaturas en un medio en el que no existe oxígeno. Estos dos hechos, calentamiento excesivo y falta de oxígeno, destruyen los enlaces químicos y aparecen entonces cadenas de hidrocarburos, la forma de reobtener los compuestos originales.
Es un método por el cual se logra la recuperación total de los componentes de los neumáticos. Los metales, carbones e hidrocarburos gaseosos están en condiciones de invertirse en la fabricación de nuevos neumáticos o volver a la cadena industrial para otros fines.
OBTENCIÓN DE PRODUCTOS POR SISTEMA DE PIRÓLISIS – Es un sistema aún poco extendido que comenzó a ser utilizado en Taiwán en el año 2002. Allí cuatro líneas de pirólisis permiten el reciclaje de 28.000 toneladas de neumáticos usados, por línea y por año.
Los principales productos que se obtienen después de este proceso son: gas, similar al propano que se utiliza para uso industrial; aceite industrial líquido que refinado puede transformarse en Diesel y pasta de acero. El inconveniente es el aún alto costo.
NEUMÁTICOS POR ENERGÍA ELÉCTRICA – Los residuos de neumáticos, una vez tratados pueden convertirse en energía eléctrica. Los residuos se introducen en la caldera donde se realiza la combustión.
El calor liberado hace que el agua existente se convierta en vapor de alta temperatura y alta presión que se conduce hasta una turbina. Al expandirse mueve la turbina y el generador acoplado produciendo la electricidad que posteriormente debe ser transformada para su uso directo.
NEUMÁTICOS POR COMBUSTIBLE – La transformación de neumáticos usados en etanol es otra de las soluciones que comienzan a gestarse.
Un sistema conversor permite una destrucción completa y segura de los neumáticos. Del proceso se obtiene un gas sintético y limpio llamado Plasma. Desde este punto se procede a convertir el gas de plasma en un combustible de etanol.
TRANSFORMACIÓN POR TRITURACIÓN MECÁNICA - Se trata de un proceso puramente mecánico del que los productos resultantes son de alta calidad limpios y de todo tipo de impurezas lo que permite que tengan opciones de muchos nuevos procesos y aplicaciones.
Generalmente no es un método definitivo sino que es el paso previo a otros diferentes sistemas de recuperación y rentabilización.
LA TRITURACIÓN CRIOGENICA - Es un sistema que utiliza temperaturas por debajo de la temperatura vítrea del producto, convirtiéndolo así en un material frágil y quebradizo del que se puede obtener un grano fino y homogéneo, lo que no evita su baja calidad.
Resulta un método poco redituable, el proceso es difícil, las instalaciones complejas y el mantenimiento de las maquinarias tienen un costo elevado y es difícil separar el caucho del metal y de los materiales textiles.
No estaremos ante una panacea total, no es todo lo que la protección del medioambiente reclama, pero la recuperación de materias primas representa desde ya una buena opción.
Por otro lado, otros sistemas – demasiado - utilizados resultan nefastos y las autoridades competentes con el medioambiente deben apuntar a su desaparición, más allá de los beneficios puntuales que generan para empresas más puntuales.
ENERGÍA A PARTIR DE LA INCINERACIÓN – La incineración de los neumáticos a partir de la combustión en hornos con materiales refractarios de alta calidad, si bien produce calor que puede ser utilizado como energía por tratarse de un proceso exotérmico, es un sistema costoso y contaminante.
A pesar de ello es muy utilizado en los hornos de las plantas cementeras.
Con la incineración de neumáticos en estos hornos se perjudica en forma muy notoria el medioambiente y la salud de personas y animales ya que los productos contaminantes que llegan a la atmósfera son muy perjudiciales, entre ellos podemos nombrar el Monóxido de carbono - Xileno Hollín - Óxidos de nitrógeno, Dióxido de carbono -Óxidos de zinc Benceno - Fenoles, Dióxido de azufre - Óxidos de plomo, Tolueno.
Además el hollín expulsado por las chimeneas lleva cantidades importantes de hidrocarburos aromáticos policíclicos, altamente cancerígenos. El zinc, en concreto, es particularmente tóxico para la fauna acuática.
También existe el peligro de que muchos de estos compuestos son solubles en el agua, por lo que pasan a la cadena trófica y de ésta a los seres humanos.
MUCHOS USOS A PARTIR DE SU RECICLAJE
De los neumáticos reciclados obtenemos materiales aprovechables en la industria. Éstos pueden utilizarse como parte de los componentes de las capas asfálticas con las que se construyen carreteras lo cual ayuda a disminuir la extracción de áridos de las canteras.
Pueden emplearse en la fabricación de alfombras, aislantes de vehículos o losetas de goma; también se incluyen en material para la fabricación de tejados, pasos a nivel, cubiertas, masillas y aislantes de vibración.
Se utilizan en los campos de juego, suelos de atletismo o pistas de paseo y bicicleta; en cables de freno, compuestos de goma, suelas de zapatos, bandas de retención de tráfico, compuestos de navegación y para la fabricación del betún.
Las utilidades que se les da a los neumáticos reciclados son cada día más y cada una de ellas ayuda a conservar otros recursos.
El Instituto de Acústica de España CSIC desarrolló un proyecto para la utilización de materiales reciclados de neumáticos fuera de uso, en el aislamiento acústico.
La utilización del caucho procedente de los neumáticos en desecho como material absorbente acústico requiere en principio sólo tratamientos mecánicos de mecanizado y molienda.
Pero hay mucho más. Una empresa gallega emplea una tecnología basada en la gasificación. En el proceso el neumático se transforma en humo negro, un material que se utiliza precisamente para construir las ruedas y que se vendería a fábricas especializadas desde las que existe una gran demanda del mismo.
Nada se desperdicia. Un 20 por ciento del producto resultante será gas pobre, el que se utilizará en motores de generación eléctrica y la chatarra generada se agrupará en bloques para venderla a fábricas de metales.
El objetivo final de la empresa es producir al año, empleando como carburantes este gasóleo y el humo pobre de los neumáticos, unos 20 megavatios de electricidad, un volumen con el que es posible abastecer a la mitad de los hogares de un municipio del tamaño del de Santiago de Compostela.
Además, el calor generado por los motores que trabajarán en el proceso se aprovechará en un secadero de madera y en un área de cultivos hidropónicos, en la que se cosechará cebada con capacidad para alimentar a 24.000 cabezas de ganado.
EN RECICLAJE, ESPAÑA SE PONE LAS PILAS
Aragón será la primera Comunidad Autónoma donde todos sus residuos de neumáticos fuera de uso irán destinados al reciclado. El reciclaje ha sido declarado servicio público autonómico.
Madrid se ha convertido en la primera ciudad de España que está utilizando aglomerado obtenido de neumáticos reciclados para pavimentar varias calles con lo que espera que en los tramos tratados se minimice el impacto acústico al reducirse el nivel de ruido que produce la rodadura de los coches.
Autovías y carreteras de las Comunidades Autónomas de Andalucía, Castilla y León, País Vasco y Madrid ya utilizan un nuevo asfalto fabricado con betún de neumáticos fuera de uso y que Repsol YPF pretende impulsar tanto como la mejor opción por sus ventajas técnicas como por sus ventajas en el cuidado medioambiental y en la prevención de accidentes.
El producto, que ya ha demostrado su eficacia en los lugares mencionados, utiliza en su fabricación el 80 por ciento del neumático, que se mezcla con áridos formando las capas de los firmes de las carreteras.
Se trata tan sólo de algunas de las novedades en torno a lo que ha llegado a ser un problema que tiene de cabeza a la humanidad: deshacerse de los residuos más tóxicos.
Quizás el buen uso de los neumáticos desechados primero y en poco tiempo una utilización masiva de carburantes alternativos a los derivados del petróleo, haga que los automóviles pasen de ser considerados una plaga ecológica a ser vistos como lo que realmente pretenden y deben ser: un medio de confort para facilitar los desplazamientos.
Almería, en el sur del norte, agosto 2006
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