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La vida de Sonrisa
* Juan Morena Gelabert
Cuando James cumplió siete, el trol que vivía en la cueva contigua, Lucas Posadas, organizó una fiesta sorpresa a instancia de Patricia, esposa de ese último y amante de las fiestas. Incluso Lucas invitó a Sonrisa, el duende-payaso más famoso de Tercera.
A Sonrisa le gusta mucho sonreír y por eso su apodo tan original& En realidad había sufrido de una mala cirugía plástica. Sonrisa no se encontraba casado y se dice que es homosexual, pero son habladurías porque en las marchas del orgullo gay jamás participa, solo manda a su secretario para apoyar "la causa noble de esos estupendos y maravillosos hombres& y también de esas lesbianas".
Sonrisa tiene doscientos años pero parece de ochenta. Va todos los días al gimnasio y ejercita su abdomen y sus bíceps& sin olvidarse de sus glúteos. Compra todo lo que sale en las pautas publicitarias, excepto cerveza Okky porque le hace mal al cutis y una estrella se cuida mucho. Tiene varios admiradores, entre ellos James.
El pequeño elfo había quedado maravillado cuando un doble de Sonrisa, ebrio y de mal humor hizo, con globos un oso en su fiesta.
-Gracias Sonrisa -dijo James tomando el oso de globos.
-De nada& ¿Dónde está el baño? -preguntó el falso Sonrisa a la madre de James, Molly.
-Entre señor Sonrisa, es un placer que un hombre de su talla -era un poco gordo- halla venido a la fiesta de mi humilde hijo -dijo Molly-. Y también que orine en mi reformado baño.
-Sí, sí -dijo el falso Sonrisa abriéndose camino entre la multitud de elfos, trols y ogros. A pesar de que las tres razas no se llevaban del todo bien, amaban las fiestas, menos Lucas, por supuesto.
Cuando se marchó Sonrisa (o mejor dicho, el doble de Sonrisa) empezó la verdadera fiesta.
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