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Año III - Nº 182
Uruguay, 19 de mayo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Cuando la realidad
escapa al sano juicio

Por Gonzalo De Murga
 

En la revista Caras Y Caretas del 24 de Marzo de 2006, un articulo publicado en su pagina 26 da cuenta de un juicio que se aproxima a su fin, y curiosamente en este caso no es la tardanza del sistema judicial lo que hace a este proceso la particularidad, sino el contenido de el mismo en su esencia y razón. Cabria destacar aquí que nuestro país posee un sistema judicial modelo comparado a muchos de sus vecinos de la América Latina, y también mas expeditivo que incluso algunos países europeos. Es también sabido que si no funciona aun mejor es por la falta de medios y recursos destinados a este poder, que en el presente debería funcionar basado en la informática, evitándose así muchos procesos que lo hacen lento.

Eso seria posible si en oficinas y juzgados se contara con computadores en red, junto a toda la infraestructura que ello supone, aunque no dudo esto se alcance en un futuro próximo. Pero volvamos a la nota de la revista que mencionáramos antes. Se trata de un juicio que las victimas decidieron iniciar tiempo atrás contra el estado por la vía contenciosa.

Actualmente bajo reclusión penal, esas victimas están siendo representadas por el Instituto de Estudios Legales del Uruguay, por entender que se estaban violando leyes nacionales e internacionales sobre los derechos humanos según se explica en la nota de la revista.

Informa también la citada nota que todo se origina un día 8 de Setiembre de 1998, cuando un grupo comando "irrumpió a sangre y fuego" en el local de pagos del Banco de Previsión Social (BPS) en Parque Posadas.

Personas allegadas me contarían después con lujo de detalles lo sucedido aquella mañana, cuando el terror se apodero de muchos ancianos que esperaban cobrar su jubilación, o mientras algunos escolares transitaban rumbo a su casa de estudios.

La capacidad de fuego del grupo de asaltantes resulto asombrosa para la policía de guardia en esas oficinas, ya que este grupo contaba entre otros con tres fusiles AK 47, pistolas y otros armamentos de uso poco común.

El resultado de esa acción fue de un delincuente abatido, varios policías heridos y por mera casualidad no resultaron heridas las personas que con estupor presenciaron este cruento operativo.

Días después, las investigaciones de la policía condujeron a su brigada de asaltos a capturar en la Ciudad de la Costa a varias personas, entre los cuales se estableció la participación de algunos de ellos en aquel sangriento hecho.

Al mismo tiempo que recibían sentencia, se hizo lugar a una denuncia por parte de los procesados, y como resultado de ello, luego de exámenes forenses, y varias actuaciones mas, tiempo después un jerarca policial que estuvo a cargo de la detención de estas personas resulto procesado por lesiones a los detenidos.

No aprobaremos nunca el que se apliquen métodos violentos , pero tampoco creo que debamos esperar que los agentes del orden reciban cordialmente a los delincuentes en las respectivas comisarías con café y masitas.

Tenemos que entender muy bien y tener muy presente que no se estaban enfrentando estos agentes del orden, a un grupo de manifestantes revoltosos , ni a ciudadanos que habían violado reglas de transito!

Por encima de esto y para colmo deberá un juez decidir ahora, según continua explicando la nota de la revista, luego de un largo proceso legal, si acceder o no a la petición de indemnizar a estas personas por los feroces apremios físicos recibidos durante su detención, y por un monto exigido de unos 100.000 dólares.

Cabe entonces hacerse la siguiente pregunta:

Y que hay de los derechos humanos de los que esperaban su jubilación cuando este hecho se produjo? O es que los derechos de esos ancianos, como también el de los empleados del BPS, que terminaron en estado de shock, o quizás el de los mismos policías que valerosamente y en inferioridad de condiciones y numero repelieron la acción frente a los desprevenidos transeúntes y vecinos del Parque Batlle no valen absolutamente nada? Creo que deberíamos replantearnos los uruguayos muchas cosas hoy en materia legal. No soy abogado, pero creo sin temor a equivocarme que hay cosas a las que si hay que darles el lugar que corresponde, mientras que a muchas otras hay que verlas con el relieve que corresponde. Y quienes deben administrar justicia, deben de hacerlo en un modo sensato y ahorrándole al país tiempo y papel en cosas que a mi juicio no tienen lugar. Hay que respetar los derechos humanos y no me cabe la menor duda, pero si de allí partimos a indemnizar a malhechores, entonces creo que estaremos transitando la senda equivocada, y en mi opinión la justicia no estará siendo administrada entonces en la forma correcta como debería hacerse.

Las épocas han cambiado, y la legislación debe ser ajustada a los tiempos que corren.

 
 
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