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Año III - Nº 144 - Uruguay, 19 de agosto del 2005

 
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Sobre Saravia...
Rivera y la Historia

* Luis Tappa

El día 16 de este mes hizo fecha de su nacimiento y nos aproximamos a un nuevo 10 de setiembre, día de su fallecimiento, tenía tan solo 48 años cuando murió en 1904.

La historia de Aparicio Saravia, (Saraiva, su verdadero apellido) aunque muy conocida, encierra varios misterios, demasiados.

Hay acontecimientos que se pierden en la nebulosa del tiempo, la muerte de Aparicio es uno de ellos. Historiadores aseguran que en su momento se trató de ocultar verdades, que hasta el día de hoy se mantienen en el mas absoluto de los secretos, se dijo que en busca de no perjudicar a los blancos.

Con el título de "Quien mató a Aparicio Saravia" Tabaré Petronio hace una reseña sobre los últimos momentos de Aparicio y toma notas del conocido Historiador y Profesor, Mena Segarra.

Afirma Mena Segarra, "No fue una bala perdida la que lo hirió"

Las distintas versiones que corrieron de boca en boca luego del asunto, dejan muchas dudas sobre el autor del, o los disparos contra Aparicio. Se dijo que fue una bala perdida, y hasta que la bala asesina partió desde sus mismas filas, disparada por algún traidor o infiltrado colorado. Según las crónicas hubo hasta quien contó los disparos hechos contra Aparicio, recién el tercero habría dado en el blanco. Esto no me cierra, ya que de haber sido así, al primer tiro Saravia se hubiera puesto a resguardo, si es que andaba a caballo recorriendo el frente y los disparos venían del enemigo, con más razón si le tiraron de cerca. También he leído en algún lado que se encontraba sentado tomando mate cuando fue herido y no pasando revista a las tropas.

La revolución de 1904 fue una guerra civil provocada por José Batlle y Ordóñez y su gobierno personalista.

De cualquier forma, con la muerte de Aparicio, terminó la revolución y el ejército saravista se desintegró a partir del mismo momento. Lamentablemente para la revolución y el país, porque de haber triunfado en Masoller seguramente la historia hubiera sido otra.

Cómo saber lo que pasó si quienes vivieron estos acontecimientos se complotaron para que no se sepa la verdad, una verdad celosamente guardada hasta el día de hoy.

Aparicio Saravia fue asesinado, no cayó en combate ni lo mató una bala perdida.

Había recibido tropas de refresco, y para el día siguiente al de ser herido, estaba planificado el ataque final sobre las fuerzas del gobierno, ataque que seguramente hubiera tenido éxito debido a que los colorados se habían quedado prácticamente sin municiones ni apoyo, estos se fueron desgastando entre persecuciones y guerrillas a la que los llevó Saravia con el fin de debilitarlos, en una muy inteligente estrategia, aunque también cometió algunos errores tácticos.

En filas coloradas siempre hubo muchos blancos "dados vuelta" y llenos de rencores, entre ellos Justino Muniz un blanco renegado, ofendido con los Saravia por la muerte de su hermano Segundo Muniz a manos de Chiquito Saravia, y ya hacía tiempo el propio hermano de Aparicio, Basilisio, también enojado con este por un cargo político que le fue negado, se había unido a filas coloradas y enfrentó a su propio hermano.

O sea que ya en esos tiempos las ambiciones personales, las traiciones y las venganzas se ponían por delante de los ideales. ¡Como creerles entonces y fumarnos tanta mentira!

Cada historiador tiene su versión de muchos de los sucesos de la época, ¿a quien tomar en serio?

Como ya lo sabemos, las guerras y las batallas la cuentan los ganadores, y en nuestro país la historia la cuentan los colorados, y se ha aceptado lo clásico, el país de los Rivera y de los Batlle.

Debieron pasar decenas y decenas de años para intentar reivindicar, y a medias, la gesta Artiguista y la figura del prócer. Más que reivindicación, lo de Artigas, me parece que fue una elegante forma de cortar la manzana al medio, necesitábamos un héroe nacional y quien mejor que el, que quedaba en medio de todo y no tenía color, para no herir susceptibilidades... ¡que le dicen!

La primera presidencia de José Batlle y Ordoñez fue la antesala de la división blanca, en la que la mayoría se sintieron traicionados por muchos blancos que apoyaron la candidatura de Batlle, entre ellos Acevedo Díaz. Los acomodos, los intereses, los enconos y rencores personales superaban los intereses de la patria, tanto, como para cambiarse la "vincha", Basilisio Saravia, Justino Muniz etc. etc.

¡Como formarse una idea clara sobre los pormenores de tanta lucha fraticida! si no vemos la otra realidad, la mayoría de los viejos historiadores nos han mentido, nos contaron una novela de Cowboy, y los que estuvieron en el poder por cien años se cuidaron muy bien de alimentar esa novela. Nos engañaron en la escuela y nos siguen engañando hoy.

En estos acontecimientos históricos también se jugaron fuertes intereses personales, Rivera y Lavalleja incluidos.

Si alguno se puede salvar debe de ser Oribe indudablemente; aunque mucha inteligencia militar, mucho deseo de orden y ley, mucho amor a la patria, pero poca capacidad política para definir a tiempo asuntos que luego se le vinieron en contra.

Aunque me estoy escapando del tema, debo referirme, entre tanta literatura, a un libro que la Profesora de historia Marta Canessa de Sanguinetti escribiera sobre Fructuoso Rivera, "Un Oriental Liso y Llano" realmente no tiene desperdicio esta novela de ficción con que la profesora trata de justificar lo injustificable.

Este "pardejón", como lo llamaba Lavalleja, junto con Santiago Vázquez fueron los principales traidores y enemigos de Artigas, Rivera no dudó jamás en servirse de cualquiera, sin importar ideales, se alineó con "unitarios" y "federales", se alió con amigos y enemigos y llevó a cabo cualquier acción en procura de conseguir sus fines. Fue el causante directo de la guerra grande por el solo motivo de haber sido destituido de un cargo político, no le importó que corriera la sangre gaucha, sus intereses estaban primero. Por suerte para nuestro país, entre Urquiza y Oribe, terminaron con el en la batalla de India Muerta poniendo fin a sus andanzas y ambiciones.

Fructuoso Rivera... Camandulero, intrigante, timbero, borracho, traidor, ambicioso, genocida y traficante de esclavos, se disfrazó de federal y luego se unió con unitarios cuando le convino, y mejor ni hablamos de Salsipuedes.

El fundador del partido colorado fue el más grande traidor y enemigo de nuestro prócer, José Gervasio Artigas.

Sus cartas al caudillo entrerriano Francisco Ramírez son una apología a la traición y al odio que exhumaba de sus entrañas por nuestro querido General, el más grande patriota que tuvieron los Orientales, símbolo de nuestra nacionalidad.

Esto escribía Fructuoso Rivera el 5 de junio de 1820 a Ramírez:
"... Más para el restablecimiento del comercio tan deseado, es de necesidad disolver las fuerzas del General Artigas, principio de donde emanarán los bienes generales y particulares de todas las Provincias, al mismo tiempo que será salvada la humanidad de su más sanguinario perseguidor. Los monumentos de su ferocidad existen en todo este territorio; ellos excitan a la compasión...mucho más a la venganza".
 
Más adelante, el 13 de junio le escribe de nuevo...
"Todos los hombres, todos los Patriotas Deben sacrificarse hasta lograr destruir enteramente á D. José Artigas; los males que ha causado al Sistema de Libertad e Independencia, son demasiados conocidos para nuestra desgracia, y parece excusado detenerse en comentarios, quando nombrando al Monstruo parece que se recopilan. No tiene otro sistema Artigas que el de desorden, fiereza y Despotismo es excusado preguntarle, cual es que sigue."
 
Continúa más adelante:
"El suceso de Correa, me ha sido sensible y puedo asegurarle que todos han sentido generalmente que hubiese conseguido Artigas este pequeño triunfo. Yo Espero y todos que Usted lo repare, y para que Usted conozca mi interes dire lo que he podido alcanzar a favor de Usted de S.E. el señor Baron de la Laguna" (Federico Lecor)
"Usted persuadase que los deseos de S.E. (portuguesa) son que usted Acabe con Artigas y para eso contribuira con Cuantos Auxilios, Estan en el poder."
 
Agrega:
"...todos los señores que componen este cuerpo no se opondran a sus deseos ni los mios cuando ellos sean Ultimar al tirano de nuestra tierra."
 
Finaliza:
"...todos estos Señores V.E. el Señor Baron y yo trabajaremos".

Extractado de las cartas de Rivera del libro "umkhonto" de Oscar D. Montaño.

Rivera ya había abandonado a Artigas y se había sometido a los portugueses.

Según la profesora Marta Canessa, siempre aprovechó la "viveza criolla", innata en el, así estamos hoy debido a tanta "viveza criolla", hundidos hasta las pelotas y más dependientes que nunca, que al fin y al cabo era lo que buscaba Rivera, el acercamiento y dependencia con Europa y poderes extranjeros, política que ha seguido fielmente el partido colorado a lo largo de los tiempos.

Este Oriental podía ser muy llano, pero de liso no tenía nada, más bien era retorcido como una cuerda.

Se alió con argentinos traidores, incluido Lavalle, otro genocida unitario, que empleó gran parte de su vida en masacrar indios, y con brasileros ambiciosos para pelear contra sus compatriotas. Me niego totalmente a verlo como un patriota, aunque sí, como el fundador de este partido colorado traidor y entreguista, que nos ha mantenido bajo la "pata" durante tantos años, disfrazados de socialistas, y autores de cuanto golpe de estado se les ha ocurrido a través de los tiempos. Este mismo partido que siempre contó entre sus filas a tenebrosos personajes de la calaña de Venancio Flores, Santiago Vázquez, Bernabé o del "Goyo Jeta Suarez", por nombrar alguno nomás.

O sea, este unitario, fundador de un partido unitario, luchó contra la patria grande, que era lo que buscaban Artigas y otros grandes del continente, solamente para ser lo que somos hoy, nada, solo una cuña entre Brasil y Argentina.

Así lo planearon los obsecuentes de entonces, junto a ingleses, franceses, portugueses, brasileros y otros, que finalmente decidieron nuestro futuro como país dependiente, pobre, solo y pequeño, a pesar de la cruzada libertadora de los 33, que fue otra patraña que se usó para justificar el fin del federalismo. Para los europeos fue un negocio redondo, nos dividieron en pedacitos para gobernarnos mejor, nuestros sabios patriotas se la dieron en bandeja.

Venancio Flores junto con Bartolomé Mitre y Pedro II se encargaron de dar el golpe final cuando se unieron para masacrar al pueblo paraguayo, el único bastión de América, el último país económicamente fuerte, libre y soberano de todo poder extranjero que quedaba por entonces en nuestro pobre continente. Mitre y Don Pedro sacaron su buena tajada, Flores fue simplemente de alcahuete, luego da masacrar a Leandro Gómez y sus valientes en Paysandú.

Total, Artigas ya no estaba, y muerto el perro se acabó la rabia.

Y aquí estamos, llenos de calles, monumentos, plazas y hasta departamentos en homenaje a un montón de canallas.

Nos hemos fumado un novelón sin pensar, sin analizar, sin juzgar.

Con el correr de los años la gente en nuestro país, más que por ideales, se fue haciendo "hinchas" de blancos o colorados, de la misma manera que son hinchas de Peñarol o de Nacional, sin siquiera leer la historia y saber quien fue quien y porqué, así de simple, así de sencillo, así de ridículo, así de tenebroso.

Hemos vivido más de cien años embrutecidos, a través del tiempo los Batlle, como una dinastía monárquica, se han pasado el poder de padres a hijos, parientes y entenados, siempre el mismo apellido, siempre la misma familia.

En un libro sobre la vida de Máximo Santos, su autor, José Claudio Williman, en el prólogo, dice que no se debe juzgar a los personajes históricos, que eso no es historia. Que me disculpe Williman, pero a mi criterio es un gran error de su parte. ¿Quién puede juzgar a estos personajes si no es la historia? ¿En donde quedó aquello de que "La historia los juzgará"? o el dicho de muchos de que "La historia me juzgue".

Que no se confunda el autor, una cosa es "contar la historia" y otra muy distinta es "contar historias", que es lo que aquí se hizo siempre... ¡contarnos historias!

Flores, Rivera y Lavalleja tienen su lugarcito entre los muros de la Iglesia Matriz, como unos santos, sería bueno visitarla para ver y leer, en una pequeña capillita, entrando a la derecha, en el piso, la lápida de mármol blanco de la tumba de Venancio Flores, quizá, después de leer lo que dice comprendamos mejor algunas cosas. Pero hay que ir ahora, antes que se termine de borrar después de tanto pisoteo católico.

¡Como no juzgar lo que hicieron y nos dejaron seres humanos de carne y hueso como nosotros!, ¿o acaso eran dioses?

¿Por qué hablar de sus aciertos y tapar sus errores? emparejando buenos y malos, ¡porque los hubo, y muchos!

Juzguemos pues... es nuestro derecho, equivocados o no, juzguemos.

La pluma del escritor debe volar libre como la pluma del ave, y no convertirlas en plumero, de plumas muertas de avestruz.

El miedo a la verdad es el peor enemigo de la historia.

Fragmento de una carta que Aparicio enviara a su hermano Basilisio en 1897, en plena campaña de la revolución de ese año, recordemos que este se había volcado a las fuerzas del gobierno colorado.
"Sube hoy a 130 millones lo que debe el país, cuando en tiempos de Berro sólo debía 2 millones. Es por eso, hermanos, que estoy en donde estoy, y aquí estaré al morir.
En el bando de los administradores de buena fe, en el bando de las probidades presidenciales, junto aquellos que suben y bajan pobres del poder. ¿Tú crees servir a la Patria en el puesto que ocupas? Pues no la sirves; sirves solamente a un círculo, a una camarilla sin ley ni patria.
No soy yo, hermano, no es mi partido, los que hemos convertido en sistema el fraude electoral, los que hemos saqueado la riqueza pública, los que hemos generado el pretorianismo en el cuartel y el utilitarismo. Tú me dices que eres soldado de un gobierno constituido, olvidando que lo fue mal.
Yo te preferiría soldado de la Nación, del Derecho, de la Libertad, de la honradez administrativa. La Patria es dignidad arriba y regocijo abajo; la Patria no es un grupo de mercaderes y de histriones políticos que han hecho de las prerrogativas del ciudadano nubes que el viento lleva".

Me suena conocido lo que escribe Saravia, y yo me pregunto, ¡Los ideales de este hombre! ¿Tienen algo que ver con el partido blanco actual?