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La teoría del caos llegó a la Argentina
Aumentan las posibilidades de un segunda vuelta entre Kristina y Carrió…
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por Daniel Naszewski
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Hola gente, amigos y no tan amigos. Patricia Paltrow apareció en Buenos Aires. Ella es una reina, explica, y puede crear las reglas y cambiarlas cuantas veces quiere, ¿creerá que es el mismísimo K? Sonó el portero eléctrico, atendí, y su vocecita me dijo “Hola beiby, soy yo, ofcors, abrime…”. Me empecé a reir, había abandonado la calle de la Pared por un ratito, total, el éxito o el fracaso son dos eternos farsantes. Di orden que le abrieran. Subió. Entró. Me abrazó con un beso y con sus ojos azules que ese día estaban clarísimos. Estaba pálida, imagino que por la travesura que estaba haciendo, y lo sabía. “Es que te extrañaba, flaquito, y como los mercados están otra vez exuberantes e irracionales, decidí imitarlos, me subí a un American Airlines (ya sabés que con la otra AA no se puede ir ni a la esquina sin que te reprogramen el vuelo) y aquí estoy, aprovechando el columbus day”. ¿Hice mal?”, me preguntó, y me volvió a dar un beso, para sobornarme antes que respondiera. Estábamos en la puerta de casa, ni adentro ni afuera, ideal por si había un terremoto, al menos. Y no nos decidíamos a entrar. Casi no tenía equipaje, sino una mochilita de cuero que habría comprado en la Quinta Avenida a no menos de 1.500 dólares, seguro, al final es banquera qué tanto. “Es que te extrañaba y vos no vendrías hasta dentro de dos semanas, gordito”, dijo mirándome con su mirada de seducir. La perra de mis hijas ladraba sin entender (y eso que es la más sabia de la casa). Al final, entramos y de los mercados ni hablar, si están del tomate.
¿Cómo haría para escribir mi carta desde el ciberespacio de los jueves, me pregunté, hombre programado al fin. Pero ella se adelantó a responder: “hombre electrónico –me dijo- yo necesito dormir (y bostezó femeninamente), viajé toda la noche y ni descansé, tengo jet lag emocional, ya ni la bussines viene como antes, y llegar a la Argentina me sigue deprimiendo, así que hacé tu carta tranquilo”. Chuick. Se lavó los dientes, se metió en mi dormitorio y se fue a dormir, obviamente sacando de mi placard algunas de mis enésimas bermudas de jean y una de mis 15 camisas blancas todas iguales, nada más. Hay que reconocer que pensó en todo, aunque había incumplido su promesa de no venir a la Argentina hasta el 29 de octubre, y sólo en el caso que no ganara Kristina, o al menos si iba a segunda vuelta. Sino, no vendría hasta que hubiera un Presidente que no tuviera una K en su apellido, había prometido. Me pregunté si era por alguna razón que no me decía, o porque tenía una encuesta creíble hecha con encuestadores serios o simplemente, mujer intuitiva al fin, o porque estaba muy segura que habrá segunda vuelta el 28 entre las dos mujeres, Kristina y Carrió, y decidió dejar pasar su apuesta. O por la mejor de las razones, un impulso. Yo estaba feliz, claro, porque ella estaba allí durmiendo (no les diré si roncaba o no, jamás) y porque quería creer en su intuición. Me fui a hacer la carta número 151.
Capítulo I, los versiones de la semana,
¿Kristina o el Caos? ¿Carrió es incapaz de gobernar?
Nada más lindo que una mariposa, a mí me gustan las que se ven en Cataratas del Iguazú, esas de fuertes y bellos colores que uno nunca imaginó que pudieran existir. Pero un día vino Edward Norton Lorenz, un famoso matemático y meteorólogo norteamericano nacido en 1917 en Connecticut, y desarrolló algunas ideas matemáticas sobre la teoría del caos y el clima (el tipo había sido pronosticador en la fuerza Aérea de los Estados Unidos durante la segunda gran guerra), y como dicen los chicos, “se pudrió todo”. Las mariposas dejaron de ser esos bichitos tan bellos y simpáticos para ser un potencial peligro, en el eventual caso que el suave vientito generado por su aleteo generara alteraciones mínimas del clima que llevaran a un sistema crecientemente anárquico, imprevisible e inestable (hablamos del clima, claro…). Esta sensible dependencia de las condiciones iniciales fue conocida después como el ‘efecto mariposa’. Su investigación alimentó el interés en la teoría del caos. Pobres maripositas, tan lindas y dulces que son, ¿vieron?
Todo esto viene a cuento porque la otra noche estaba cenando con 5 periodistas amigos (conocidos y respetables todos ellos) y ante la habitual conversación de estos días, las elecciones, claro, la respuesta casi unánime me hizo recordar a la teoría del caos….
Pregunta uno: ¿Quién ganará las elecciones? Respuesta uno: mis cinco amigos dijeron con seguridad que ganaría Kristina Kirchner en primera vuelta, les gustara o no la idea.
Pregunta dos: ¿conoce a alguien que la vaya a votar a Kristina Kirchner entre sus amigos? Respuesta dos: mis cinco amigos dijeron que no conocían absolutamente a nadie que la fuera a votar, y eso que se la pasaban haciendo la preguntita a cada persona que se les cruzaba. Es una frase que escuché reiteradamente en estas semanas, por lo demás. “No conozco a nadie que la vaya a votar”.
Obviamente aparecieron las tradicionales conclusiones sociológicas: a) nosotros nos movemos en un ambiente de clase media, y allí los Kirchner ya no son lo que eran; b) en ese ambiente podría haber un voto culposo hacia Kristina que nadie confiesa, pero que se hará realidad en el cuarto oscuro, sino las encuestas “serias” no se comprenden demasiado bien. Los amigos, por lo demás, pasaron la cena hablando del tema y dando cifras, calculando qué ocurriría en el primer cordón de Buenos Aires, en el segundo, en el tercero, qué opinaban los intendentes del conurbano acerca de los K, y porqué todas los afiches con el rostro de Kristina aparecían garabateados por la ciudad, y tantas cosas más, mezclas de información real con razonamientos de gente experimentada en el tema. Un enigma a la argentina, claro.
En ese momento me di cuenta que las próximas elecciones no se pueden evaluar con las encuestas disponibles, porque vienen fallando todas y siendo cuestionadas la mayoría por la simple realidad. Pensé que nadie cree ya en los encuestadores, ni en el Indec, ni en nada, lo que es quizá uno de los más graves “legados” del Presidente Kirchner: haber roto totalmente la confianza y la credibilidad de los argentinos, con sus marchas y contramarchas, con su erosión creciente a las instituciones, con su falta de respeto a las reglas del juego y las costumbres que hacen a la convivencia social. Pensé, también, que si los argentinos ya eran escépticos antes, ahora van camino de convertirse en resignados absolutos, y en cínicos. Pensé también que estas elecciones no se pueden analizar con los esquemas y razonamientos del pasado, con ninguna lógica, ni con los resultados de otros procesos electorales anteriores y sus estadísticas. Estamos en aguas turbulentas.
Por último, recordé un grafiquito de mi amigo Ernesto Kritz, de la Sociedad de Estudios Laborales, en donde mostró con datos concretos –y serios- que en los sectores de menores recursos que en lo que van del año la canasta de alimentos de un argentino promedio aumentó alrededor de 27%, muy pero muy lejos de la canasta de alimentos que inventa el Indek últimamente. Eso lleva a dos conclusiones: la primera, que hay más pobres e indigentes que a principios de año, y no menos como lo señala el gobierno; la segunda, que los sectores de menores ingresos son los más afectados con esta política económica de estímulo a la demanda, porque además de la suba de los precios son los que mayoritariamente están en la economía informal, y allí no todos han recibido los aumentos de salarios que reciben los asalariados de la economía blanca o formal. ¿Incidirá esto en el voto? No lo sabemos, porque al menos es gente que hoy tiene trabajo y antes no lo tenía, como bien me explicó uno de mis amigos en la cena de la otra noche. ¿Qué prevalecerá? Percibir que nos bajan los salarios vía inflación o conformarse, porque como decía Roque Fernández, “basura es no tener empleo”.
Capítulo II, ¿quién asegura la paz y
la gobernabilidad desde el 10 de diciembre?
Si los pobres no la votarán a Kristina tanto como se cree, y si la clase media dice que no la va a votar, ¿entonces quien? ¿El club de los empresarios apretados? En las últimas semanas hubo versiones, rumores, campañas y guerras de estadísticas para todos los gustos, y mientras los periodistas y comunicadores en general compraron (consciente o inconscientemente, claro) la verdad revelada que dice que Kristina “ya ganó” las elecciones, teorizando abiertamente sobre cómo será el pacto social que llevará adelante desde principios del año entrante, todo esto se torna más misterioso y caótico, o quizá sea tan endiabladamente simple que habrá que resignarse, relajarse y disfrutar. Junous, como diría Paltrow, que duerme pacíficamente cerca de mí, en otra habitación, como si supiera qué va a pasar mucho antes que nosotros (ella cree que habrá segunda vuelta y que allí ganará Carrió), mujer intuitiva, ya les dije que hicimos una apuesta al respecto de lo más dulce, en donde “todos ganan”, como decía el jueguito. O sea, ella y yo ganamos aunque perdamos, eso es el amor, también.
El rumor más simpático es aquel que dice que sólo Kristina, con la inapreciable ayuda de su marido, que de esto “entiende”, podrá gobernar y domesticar la enorme cantidad de distorsiones económicas y desequilibrios que el próximo gobierno heredará del anterior, al que para peor de los males (y por primera vez en décadas) no se le podrá echar la culpa de nada, Obvio, Bingo (¿se la imaginan a Kris llegando cansada a Olivos en el Helicóptero y diciéndole a su marido “amorcito, me dejaste el dólar muy atrasado, ¿y ahora como devalúo sin que me haga más inflación?”?). Este mismo rumor se llama “Kristina o el caos”, como si sólo la pareja presidencial fuera capaz de intuir que una mariposa ya está aleteando en Pekín, pero tienen la capacidad de evitar que el huracán se acerque a la Argentina. La contracara de este rumor, o el “metamensaje”, es que Elisa Carrió, que se perfila cada día con mayor claridad para el segundo lugar el 28 de octubre, representa al caos, como si todo esta fuera una parodia del Superagente 86, en donde Kristina es Control y Carrió es el mismísimo Kaos. Falta decir que doña Elisa se come crudos a los chicos, claro, para seguir asustando.
El rumor agrega que Lilita, a quien no conozco personalmente (vale aclararlo), no sabe gobernar, es una intelectual, una teórica, que a la hora de tener que gobernar (si llegara a la segunda vuelta, claro) sería incapaz de hacerlo. Falta agregar en el rumor que se viene una crisis financiera internacional, se viene, cosa que no ocurriría con los Kirchner, porque en estos cuatro años anteriores se ha demostrado que vienen con una dosis de suerte que no cualquiera. Falta agregar que Carrió se ha rodeado de técnicos de primer nivel como Alfonso Prat-Gay, que de todo esto entiende, y mucho, y tiene poder de decisión, puedo jurarlo sin cruzar los dedos.
Primera pregunta; ¿Cristina podrá, sabrá, querrá, gobernar las distorsiones macroeconómicas que le dejará de regalo su querido marido?
- En el gobierno saben que hay más inflación que la que contabiliza el Indek, pero no le dan mayor importancia, ya que para ellos “un poco de inflación no importa”.
- Además, la inflación que no existe es una “conspiración de la oposición”, que seguramente salió toda junta a comprar tomates la semana pasada, jeje. ¿En qué quedamos, hay o no hay inflación, Presidente?
- Los argentinos que tienen más de 30 años no piensan lo mismo, claro, lo aprendieron duramente porque en algún lugar de su estómago, su cerebro o su corazón tienen grabado lo angustia, los problemas y las necesidades que la inflación les provoca, sean ricos, de clase media o pobres.
- El diagnóstico de inflación oficial, por lo demás, es que se trata de tensiones del crecimiento y de problemas de una oferta que no crece con la velocidad necesaria para satisfacer a un exceso de demanda promovido por el mismo gobierno. Fácil la explicación. De Disneylandia.
- Si el diagnóstico de inflación es equivocado, no habrá pacto o acuerdo social (sindicatos amigos con empresarios amigos, digamos) que sirva para frenar la inflación. Así, en 2008 (si eventualmente gana Kristina) habrá unos meses de luna de miel, estabilidad de precios forzada y más recalentamiento de la economía, mientras las distorsiones seguirán ampliándose hasta, sencillamente, explotar como cuando éramos chicos y nos explotaba un cohete en la mano el 1 de enero a las 0:17, ¿a quién no le pasó? A mi sí.
- Aún en el caso que el diagnóstico sea correcto y lo que falta es más oferta de bienes y servicios para satisfacer a una demanda que vuela, la solución es aumentar las inversiones productivas, y esto se hace creando las condiciones para que exista un clima de negocios que, por ahora, es inexistente, o casi, más allá de las apelaciones de Susan Segal, una amiga de la Argentina, si las hay….
- Por lo demás, aunque se lograra ese clima de negocios y se concretaran las inversiones, hasta que estas maduren pasaran años en una economía que está trabajando con su capacidad instalada a pleno, y más, con señales claras de recalentamiento. En estas condiciones, la oferta no puede alcanzar a un consumo interno que vuela, promovido por una caricatura de las tradicionales políticas keynesianas o heterodoxas.
- Basta.
Amigos y no tan amigos, la magia no existe, qué lástima (les sugiero que se alquilen la excelente película llamada El Ilusionista”), sino 9 de cada 10 países del mundo la usarían para emitir más dinero, aumentar el gasto público al 50% anual y promover alegremente aumentos de salarios por encima de la inflación. Además, hay otros desequilibrios y distorsiones macroeconómicas generadas por este mismo gobierno, con lo que parece poco probable que quienes han generado estas distorsiones ahora sostengan que el camino es profundizar lo realizado en los años pasados. En concreto, además de la inflación, la Argentina muestra superávit gemelos en disminución, subsidios que crecen, tarifas atrasadas, crisis energética, precios relativos desaliñados, problemas sociales que vuelven a acumularse (como la reciente suba de los índices reales de pobreza e indigencia), etcétera, etcétera.
¿Es Kristina Kirchner justamente la persona capaz de controlar esta situación?
En el pasado, muchos argentinos votaron a la Alianza UCR-FrePaSo por la promesa que esta Alianza defendería la convertibilidad y el uno a uno peso/dólar, y sostendría la estabilidad de los noventa, evitándose otra crisis que se veía venir. Fue una trampa en la que se metió la misma Alianza, claro. La de 1999 era una elección parecida a esta, salvando las distancias: se prometía que se sostendría lo logrado en el pasado reciente (los malditos noventa, claro) y que todo se mejoraría profundizando aquella política, esto es, redistribuyendo el ingreso. Era claro entonces que la situación internacional se estaba deteriorando, que los commodities podían caer, que todos los países emergentes habían devaluado menos la Argentina, y que la situación merecía un replanteo técnico por las buenas. La trampa en que se metió entonces la Alianza, por haber quemado las naves, terminó en el caos del 2001-2002. Y hoy los argentinos podrían votar con la misma ilusión: que Kristina les garantiza mejor que nadie la estabilidad y la continuidad de los últimos años, con una fuerte recuperación de la economía, una baja del desempleo y una mejora de la situación social.
La pregunta es la misma: ¿Es Cristina o el caos?
Menos mal que se despertó Paltrow, me voy a tomar el té con ella, que debe estar con los rulos rubios todos enrulados y los ojitos más descansados, para ver si me cuenta porqué rompió su promesa de no venir a Buenos Aires hasta el 29 de octubre, mínimo, sorpresa, sorpresa. Aunque existe el peligro que ella prefiera un abrazo y yo también. Y que esto termine en una especie de teoría del caos inesperada, ya que usamos la metáfora.
Fuente: Fundación Atlas 1853
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