Año II - Nº 105 - Uruguay, 19 de noviembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

 

La última aventura
del desventurado TINTIN

por: Fernando Pintos


En los últimos tramos del desdichado experimento socialista chileno con Salvador Allende a la cabeza, Ariel Dorfman y Armand Mattelart pergeniaron un libro de antología: Para leer al pato Donald&

El producto fue un delirante panfleto que describía al inocente personaje de Walt Disney como un peligroso agente del imperialismo capitalista, un felón de armas tomar, un pervertido engendro freudiano, una especie de brulote incendiario contra las desprevenidas conciencias del Tercer Mundo, etcétera.

Diez años después, el mismo Dorfman argentino de origen, chileno por adopción, paria de vocación publicaba, bajo los auspicios de la Editorial Universitaria Centroamericana, otro delirante librito que se titulaba La última aventura del Llanero Solitario: una obrita surrealista si las hay, conformada por tres ensayos, donde no sólo se enjuiciaba al personaje del título (que era, reconozcámoslo, de armas tomar), sino también a la diabólica revista Selecciones del Readers Digest y para colmo a ese inocentón vocacional, el elefante Babar.

Los dos libros señalados son una muestra palpable del delirio desenfrenado que alcanzó un área del pensamiento político latinoamericano en los años inmediatamente previos a la estrepitosa caída del muro de Berlín.

Pero todo tiene su límite, y si bien no es condenable ser un discípulo de Karl Marx, sí lo es pasarse de la raya para terminar siéndolo de Harpo, Beppo y Groucho Marx.

Pocos años atrás, en una visita a Montevideo, me he topado con un comic titulado La vida sexual de TINTIN, que había sido publicado en Bruselas, en 1992 tres años después de la estrepitosa caída del muro de Berlín, ¡Cataplúm!, por un tal Jan Bucquoy.

Estos dos fascículos no son otra cosa que una desenfrenada y grotesca sucesión de lances pornográficos, en los cuales participan, en todas las situaciones y posiciones imaginables, los habituales personajes de la popular historieta.

El pobre TINTIN, presentado como un estúpido y un pervertido, resulta seducido por su tía, expuesto a la conducta inmoral de sus progenitores, acosado por exhibicionistas y degenerados& Y termina involucrado en una relación homosexual.

 
Georges Rémi (Hergé)

En el ínterin, y sin la menor ilación ni el más pequeño asomo de coherencia argumental, se acumulan los episodios de hard sex, con la generosa participación de todos contra todos hasta el pobre perrito Milou paga el pato, sin que se salve de tan desmesurada orgía ni siquiera el propio dibujante Hergé, creador del personaje.

Tanto Para leer al Pato Donald y La última aventura del Llanero Solitario como La vida sexual de TINTIN son ejemplos evidentes de la debacle mental sufrida por la izquierda extremista en el curso de las últimas tres décadas del siglo XX.

El primero y segundo títulos marcaron una especie de principio del fin, algo muy similar a los últimos manotazos del ahogado o a los coletazos postreros de la ballena arponeada& Dados, por supuesto, a través de una funambulesca representación de la semiótica, a la cual se interpretaba más como circo que como ciencia. En aquel momento, los pseudo-intelectos creadores de tamañas aberraciones se encontraban, pienso, retozando, alegre e inconscientemente, en el fango gomoso del chiquero&

Pero La vida sexual de TINTIN representa un notable adelanto: bucear, con ahínco digno de mejores causas, hacia los niveles más ínfimos y pestíferos de la cloaca.