Año II - Nº 105 - Uruguay, 19 de noviembre del 2004

 

1 Campaa Mundial Seguridad en la Red

 

 

CUANDO LA GUITARRA SE HACE MAGIA
Entrevista:
JOSE FERNANDEZ TORRES "Tomatito"

por Graciela Vera
Periodista independiente

El público expectante parece evitar hasta la respiración, para que ni siquiera la exhalación del aire pueda interponerse al sonido magistral que inunda el auditorio.

Sobre el escenario una melena rebelde intenta distraer las miradas de los dedos que extraen de las cuerdas de la guitarra duendes, que liberados se transforman  en notas musicales. 

El silencio se convierte en estruendosa ovación cuando el ‘eón’ deja su reino para volver a ser el ‘gaché’ que se siente cómodo entre amigos, tímido ante el éxito en que se ha convertido su ascendente carrera artística.

José Fernández Torres es un triunfador. Entre el niño que aprendió a jugar enredando sus correrías entre Pescadería y La Chanca y el chaval que asombraba con la ductilidad de su guitarra al público aficionado al flamenco, no hubieron páginas que traspasar en el cuaderno de bitácora de un predestinado.

Su verdadero nombre le sirve para camuflar su presencia ante la vorágine de la fama.

Para el mundo José es “Tomatito”; como es Tomatito para los amigos, para su público y para la prensa.

ESE GITANO

Dedicado a la maestría de Tomatito, que lleva
      en su guitarra la esencia de Almería
 

Los dedos arrancan
gemidos,
tímidos estertores,
gritos roncos,
caricias suaves
que escapan impacientes
desde las cuerdas de tu guitarra,
llenando el espacio de duendes
que elevan corcheas y semifusas,
desde la Chanca a la Alcazaba,
notas que tiemblan,
sufren,
viven,
despeñándose hacia Pescadería,
en un aluvión de cuevas y colores.
Música escrita
en un pentagrama de gredas petrificadas;
el Mare Nostrum se hizo garza
para brindar por tu sed de triunfos.
Naciste con alondras en las manos,
recibiste la bendición
de las uvas morenas,
que con su jugo tiñeron tu piel
y despertaron a los vientos
que desde el vientre te llamaron:
¡Gitano! 

                                                                                Graciela Vera

Nació en Almería en 1958 acunado por guitarras flamencas. Nieto del recordado ‘Tomate’ de él y de su padre, que fuera conocido como ‘el hijo del Tomate’, el mundo del espectáculo nunca le fue ajeno: abuelo, padre y tío, el cantaor ‘Niño Miguel’.

En Almería el niño convirtió una guitarra en mucho más que su juguete preferido. A los diez años ya subía a los escenarios. A los doce, por motivos familiares se trasladó a vivir a Málaga, lugar donde el ya adolescente comenzaría a ser conocido.

Acompañó con su guitarra a muchos nombres de primer nivel en el mundo flamenco y el que Tomatito tocaba como los dioses debe haberse corrido como un reguero de pólvora porque tuvo entre su público al mismísimo Paco de Lucía.

 

Como el mismo lo dice, la muerte de Camarón lo dejó como un niño huérfano.

Muchas veces del dolor emerge lo mejor de cada ser y en Tomatito la pérdida del amigo significó un espectacular crecimiento como artista.

Su música se oye con igual embelezo en los ‘tablaos’ flamencos y en los más selectos ambientes de la música culta. Se le aplaude en España y en el mundo. Japón, Suiza, Francia, Alemania, Turquía se han rendido ante su arte.

Artistas de la talla de Frank Sinatra y Elton John lo buscaron para que les acompañara en sus conciertos en España.

Podríamos escribir párrafos y párrafos de un joven triunfador que no olvida sus raíces y que siempre que puede vuelve a su Almería natal, tiene su casa de descanso en Aguadulce, a un paso de los barrancos que enmarcan la Chanca.

Sin embargo nadie mejor que el propio protagonista para hablarnos de sentimientos y proyectos.

 LA ENTREVISTA

Nos han contado de un niño que tocaba la guitarra como los dioses por las calles de Almería, ¿Qué recuerdos tienes de esa época?

- “Tuve una niñez maravillosa. Mi padre era músico en la Banda Militar.
Pasé mis primeros años muy feliz en mi barrio: la Chanca, de Almería, rodeado de hermanos, que somos muchos; mis primos y primos… que son todavía más.
En aquellos tiempos jugaba con la guitarra como si fuera un juguete pero ahora me doy cuenta que esos primeros intentos iban en serio, aquello me fascinaba por encima de cualquier otro juguete”. 

¿Qué sentiste el día que Pepe Sorroche te presentó, como quién dice, en la ‘sociedad flamenca almeriense’?

- “Me sentía avergonzado. Yo era un chaval muy cortado e introvertido aunque me gustaba la idea de tocar para acompañar el cante”.

 ¿Cómo surge esa música tuya?

- “De oído siempre. No tengo estudios formales de teoría musical a pesar de los esfuerzos de mi padre ¡pobretico! que me animó siempre a más no poder.
Mis estudios se basan en la experiencia, el estudio en casa, escuchar y muchas, muchas horas tocando a diario”.

¿Cómo le explicaríamos a los lectores la diferencia entre un guitarrista y un concertista?  

- “Son dos retos distintos. El acompañamiento es tan digno como ser solista pero hay que sentir las vibraciones del cantaor o cantaora… seguirle su discurso… escuchar lo que ocurre en el fondo de su ser.
Como solista soy mas libre, aunque la responsabilidad es mayor. Hace ya varios años que cuento con un grupo genial que me entiende muy bien y creo que hemos montado un concierto interesante, no solamente a nivel sonoro sino también a nivel visual y creativo”.

Es algo que no dudamos. Hemos visto el espectáculo. Hemos vibrado con su música como solista y la hemos degustado como acompañante, simplemente que nos queda una duda y nadie mejor que el propio Tomatito, que salta con igual limpieza de una taranta al ritmo del jazz, para respondernos.

¿Cuál es tu estilo?

-“Mi estilo fundamental lo marcó José Monge Cruz ‘Camarón de la Isla’.
Soy incondicional de Paco de Lucía porque cambió para siempre el concepto intrínseco de la guitarra flamenca y sigue siendo para mí,  el no va más.
En cuanto a influencias externas, me siento identificado con las músicas del mundo árabe y he tenido la suerte de escuchar, e incluso tocar con grandes figuras de esa esfera”.
El Jazz es un mundo que por defecto abre el oído a una gama de posibilidades armónicas enormes en cuanto a la improvisación, no solamente porque conozco de fondo la obra de Wes Montgomery, Pat Metheny, George Benson, Django Reinhardt, por citarte a cuatro figuras muy diferentes en su ideología ‘guitarrística’, sino también por el legado de grandes leyendas como Miles Davis, Charlie Parker, Mingus y todos esos genios.
Mi amigo argentino Luis Salinas me ha animado e inspirado mucho en esa dirección.
Luego,  el trabajo con Michel Camilo me permitió salir de la rigidez rítmica del flamenco, entender mejor el concepto latino, el bossa nova… en definitiva todo lo que escucho e incluso cada vez que coincido en un evento con gente de otros estilos, estos se quedan de algún modo en mi memoria subconsciente.
Pero dicho esto, mi lema es: “un flamenco tiene que tocar flamenco” y como eso es lo que yo soy, me permito el lujo de explorar, tentar, observar, coger prestado sin pretender en ningún momento desviarme de mi identidad propia”.

Nos preguntamos cuántas veces le habrán hecho la misma pregunta, pero no hacerla dejaría inconclusa esta entrevista.

Queremos justificarnos pensando que quizás nuestro lector sea un público que recién abre la puerta para entrar a este subyugante mundo del ‘jondo’, que tal vez el flamenco sea una asignatura nueva pero sabemos que serán muchos más los que ya conocen esta parte de la historia.

¿Qué fue Camarón para la música flamenca y qué representó para ti?

- “Esa huella divina la llevaré toda la vida. Camarón fue quién me buscó con 15 años; me llevó con él a Sevilla, a Cádiz, a Madrid. Hay una frase en mi página web que dije una vez y es verdad:en Almería, que es como nacer en el cielo, y él me bajó a la tierra, habiendo guitarristas

No sé cómo se fijó en mí, y me cogió con sus manos del cielo
 y me dejó así suavecito en la tierra.
Yo siempre estaba a gusto cuando le tocaba a él (...)
Y cuando lo escuchaba a él, por muy mal que estuviera,
yo perdía mi guitarra, me engloriaba de su música
y me daban escalofríos..

Tu repertorio tiene músicas de distintos estilos pero siempre aparece una identificación, incluso cuando parece muy sutil, con el flamenco. ¿Existe, y si es así, en que grado, esa identificación o somos, tal vez el público, los que creemos encontrarla por encima de los ritmos?

- “Soy un privilegiado que ha bebido de una de las fuentes mas ricas y abundantes. Pero sigo escuchando a Sabicas, a mi tío Miguel, a los antiguos, y no dejo de sorprenderme. Los jóvenes de hoy día tienen a Camarón y a Paco como referencias pero no hay que dejar de estudiar a Tomás, a Fernanda que es la reina, a Manuel Torre y a todos los que han aportado las pautas básicas del flamenco puro.
También hay otras fuentes ahí fuera. El flamenco es sólo un estilo dentro de un sinfín de propuestas musicales y rítmicas. Hay que ser consciente de los paralelos que existen entre el jazz, blues, gospel, con el flamenco, sin olvidar que nos tienen mucho que enseñar las músicas improvisadas o las que no se estructuran sobre los formatos armónicos europeos”.

No podemos menos que sonreír ante su premisa:

- “Mente abierta, oído abierto y corazón abierto.
Trato de tener presente este lema”

¿Podemos entonces definir la música que interpreta Tomatito o se hace necesario hablar de los ritmos que interpretas?

- “Mi responsabilidad como flamenco es tocar flamenco. Aunque parezca una tontería, estoy cómodo con mis raíces y la pureza que me confieren por naturaleza.
Estoy igual de cómodo con la experimentación y el cruzar barreras de vez en cuando; entonces, si quiero tocar Albéniz o Piazzola, me permito ese lujo.
La huella de Camarón es imborrable y la llevaré siempre.
Como guitarrista, ahora soy consciente de que la ‘bajañí’ es universal y habla todos los idiomas y mi responsabilidad es mantener vivo el dialecto flamenco”.

 ¿Qué opinas de la mezcla de ritmos?

- “¿La mezcla de ritmos? Toda la música flamenca es una mezcla de ritmos e influencias. Nadie sabe con certeza su verdadero origen”.

¿Crees que el concertista y el guitarrista gitano comparten el mismo duende?

- “El factor racial creo que se palpa más en el cante. Entre los jóvenes admiro tanto a la nueva camada gitana como Potito y esa voz prodigiosa de Cigala. Entre los mayores muero con Pansequito, El Torta, Luis el Zambo… he llorado escuchando a Remedios, la Susi y… de Fernanda ¿pa’ que te voy a hablar?.
En la guitarra y el baile se puede tener duende seas quien seas. No viene conferido por los genes”.

Hablemos de Camilo y de Benson. ¿qué destacarías de tu relación personal y laboral con ellos?

- “Por los dos siento una admiración profunda.
La comunicación es más difícil con Benson porque yo no hablo inglés pero la experiencia de tocar con él es inolvidable porque es una persona enamorada de su instrumento como yo.
Con Camilo llevamos bastantes años desarrollando nuestra colaboración; es un maestro maravilloso… este mes nos vamos a ver aquí, en España, para hablar de SPAIN II”.

 ¿Eres consciente de que el mundo se extasía con tu arte?

- “Hombre!!,  el mundo entero todavía no, pero cada vez que visito un sitio nuevo me quedo alucinado con el calor del público, la bienvenida tan familiar además del nivel de entendimiento del flamenco que es cada vez mayor”.

Cuántos discos has grabado y cuántas copias crees que has vendido?

- “En solitario 4 o 5; colaboraciones, un montón. Con Michel Camilo uno y quizás grave otro más en el futuro. En cuanto a las ventas, no controlo los números, no me interesa el lado comercial de mi producto.

A más de la reciente medalla de plata de la República Italiana que te fue concedida recientemente, ¿qué otros premios has recibido?  

- “Tengo algunos. Te diré que uno de los hitos más importantes de la historia del flamenco es el reciente otorgamiento a Paco de Lucía, del premio Príncipe de Asturias, el cual dedicó al sector en general.
El verdadero premio para mi es poder trabajar haciendo algo que me encanta”.

 ¿Cuándo comienza tu próxima gira y a dónde te lleva?

 - “Tengo varias. Estaré en las Antillas Francesas, en Suiza y posiblemente en primavera estaré por Sud América.
Estamos también tratando de cerrar Holanda, Bélgica y Francia para el próximo otoño”.  

Al leer la respuesta anterior de Tomatito, debemos considerar las estaciones en cada uno de los hemisferios. Es muy probable que en su gira por América del Sur visite Uruguay, pero eso será en el otoño austral.

¿Qué repertorio llevarás a esas giras?

- “Casi seguro que el concierto flamenco ‘Aguadulce’ que presento en septeto. Ahora canta conmigo mi hija Mari Ángeles. Es un concierto que mezcla temas antiguos con algunos nuevos del último disco”.

¿Crees que el público internacional interpreta el flamenco puro?

- “Si, por supuesto. Cada vez lo noto más. Yo creo que el público no español se identifica más que nada con esa emoción tan descarada y libremente expresada que tiene el flamenco.
Es curioso ver la mezcla de personas que vienen a mis conciertos. Hay de todo, desde intelectuales hasta gente que ni lee. Es igual, les pido que tengan’ mente abierta, oído abierto y corazón abierto’ porque en el flamenco hay mucha belleza”.

Y vaya si sabemos que no es necesario ser gitano para vibrar con los quejíos del jondo; no hay que haber nacido en Andalucía para sentir hervir la sangre con ese, como dice Tomatito, desparpajo que tiene el flamenco, que lo universaliza sin quitarle esencia.

A pesar de haberte ido de Almería siendo aún un niño, siempre te has identificado plenamente como hijo de esta tierra ¿Qué es Almería para ti, Tomatito?

- “Es el lugar donde me siento yo mismo. Mi casa. Donde están mis niños y mi familia. Almería es la joya de Andalucía… por lo menos para mí”.

Y para nosotros que nos hemos enamorado de esta tierra fértil en su descarnada aridez, de sus ocres y de sus vientos, de sus cantes y de la guitarra de un prodigioso que una vez, ‘mi marío’ quién firma como El Juglar del Río Almanzora calificó como ‘un verdadero tomate raf’,  en un paradigmático ejemplo del mejor producto salido de los invernaderos de Almería.

Tomatito es sin lugar a dudas el mejor exponente de una ciudad que vive el arte y aplaude a los grandes.

Almería, el sur del norte, noviembre 15 de 2004