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Los "gorditos" parece
que son los más sanos
Hasta ahora, para estimar el riesgo de mortalidad de una persona se tenía en cuanta el factor de su sobrepeso u obesidad, a través del cálculo de su Índice de Masa Corporal (IMC). Ahora parece que la clasificación establecida en la actualidad no es tan precisa como se creía, de manera que quizá habría que modificarla
El Índice de Masa Corporal (IMC), se calcula dividiendo el peso (en kilogramos) de la persona por el resultado de mutiplicar su altura (en metros) por sí misma. El resultado es un número que se compara con la clasificación actual del IMC donde las personas con "sobrepeso" tienen un mayor riesgo de mortalidad que las que tienen un "peso ideal", y los que tienen "obesidad" tienen un riesgo mayor que los que padecen "sobrepeso".
La clasificación estandarizada y consensuada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) y otras autoridades sanitarias internacionales, ha sido revisada de acuerdo con los datos de una encuesta sobre más de 33.500 personas, que parece demostrar que esta clasificación debería ser modificada, al menos parcialmente. Durante años, un IMC entre 20 y 25 se considera el ideal, representado el peso "normal. Un IMC de 25 a 30 se considera "sobrepeso". Y un IMC de más de 30 se clasifica como "obesidad".
Así, en esta encuesta de salud, el IMC de los hombres que se ha asociado con el riesgo de mortalidad más bajo se encuentra en el rango de "sobrepeso" en la clasificación estándar, entre 26 y 27. El riesgo de mortalidad en los hombres con peso "normal" es similar al de los que tienen un IMC de "obesidad moderada", entre 30 y 35.
En cambio, para las mujeres, el IMC con el menor riesgo de mortalidad se encuentra entre 23 y 24 y este riesgo va aumentando de forma constante y progresiva a partir de un IMC de 27.
Globalmente, los individuos con sobrepeso, con un IMC entre 25 y 30, parecen ser los que se encuentran más sanos, en comparación tanto con los que tienen un peso normal como con los que tienen obesidad.
A partir de estos resultados pueden extraerse dos conclusiones principales. La primera, que el riesgo de mortalidad en los individuos con sobrepeso, en particular los hombres, ha sido sobreestimado en la literatura médica. Y la segunda, que solo con la reducción del peso no parece que disminuya en gran medida el riesgo de mortalidad, al menos para la gran mayoría de la población. Probablemente podría incluirse una afirmación más a partir de estos nuevos datos y es que no por ello hay que desestimar la importancia del factor de riesgo que representa la obesidad sobre la mortalidad futura, en el sentido que es más que recomendable mantener un peso adecuado dentro del rango de "normal" que en hombres y mujeres no debería estar en un IMC por debajo de 23 ni superar un IMC de 27.
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