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En fuga hacia la libertad…
¡Una tradición que se perpetúa!
por Fernando Pintos
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El pasado miércoles 11 de febrero, el diario «El País» publicó una información titulada: «Atleta cubano y su entrenador desertan en Uruguay». El texto, explicaba lo siguiente:
«…Un atleta y su entrenador cubanos desertaron en Uruguay, un día antes de emprender el viaje de retorno a su país, confirmó el presidente de la Federación Atlética de Maldonado, Edgard Silveira. "Nos tomó realmente de sorpresa. Nada hacía presumir que pudieran tomar esa decisión", dijo telefónicamente Silveira.
Los desertores son el fondista Aguelmis Rojas y su entrenador Rafael Díaz, quienes se fugaron el martes de Maldonado, a 140 kilómetros al este de la capital, donde cumplían un programa deportivo por un convenio entre la intendencia y Cuba Deportes, organismo oficial isleño.
El diputado del partido Nacional, Jaime Trobo, presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales, reveló a la AP que "tomé contactos con ellos, a través de otro cubano refugiado aquí, y les expliqué que no tienen inconveniente alguno en pedir la residencia en Uruguay, para lo cual deben hacer trámites de documentación. Ellos poseen la documentación cubana, excepto que el gobierno decida su expulsión, pueden quedarse libremente". Por el momento los cubanos no formularon declaraciones públicas.
"Les pedí que me informaran de inmediato si se presenta algún inconveniente", agregó Trobo. El diputado que sigue de cerca los asuntos políticos de Cuba, dijo que la explicación que me dieron "fue que no soportaban más y estaban cansados de la situación en su país", por lo que resolvieron quedarse. "Ellos simplemente desaparecieron y dejaron hasta un teléfono celular que le habíamos entregado. Pero no sabemos absolutamente nada, si siguen en Uruguay o salieron del país", agregó Silveira. "Su comportamiento desde que llegaron a mediados de enero fue excelente en todo momento", agregó.
En la embajada de Cuba en Montevideo se dijo a la AP que no había nadie disponible para un comentario. En la cancillería uruguaya, por su lado, no pudo obtenerse de momento ninguna información. "Se fueron con todo el equipaje y apagaron los celulares. La deserción ya está confirmada", dijo Adalberto Cuevas, otro entrenador cubano que reside hace años en Maldonado, donde trabaja para la federación de ese departamento (provincia).
Silveira señaló que "esperamos que esto no traiga problemas. Debido a ese convenio con Cuba Deportes ya han venido otros atletas cubanos y algún uruguayo viajó a Cuba. No es un problema que dependa de nosotros pero esto puede generar miedo en Cuba de mandarnos atletas en el futuro".
Silveira admitió que con el entrenador Díaz "conversamos sobre la situación en la isla, me dijo que por su trabajo ganaba menos de 30 dólares por mes, pero en ningún momento habló de política o si estaba de acuerdo o no con la situación interna de la isla. Por eso nos llamó más la atención la decisión". El dirigente dijo que se informó del episodio a la embajada de Cuba, pero no tuvieron otra intervención.
La única atleta cubana que no desertó se llama Yudisleidys Fuentes, quien junto a Rojas y Díaz tenían programado dictar una clase abierta a entrenadores en Montevideo el martes, antes de poner fin a su estadía. Habían llegado a mediados de enero.
Tanto Rojas como Fuentes son especialistas en pruebas de fondo. Participaron y ganaron las pruebas atléticas de 10 kilómetros del balneario Las Cañas en la ciudad de Fray Bentos, a 300 kilómetros al oeste, ganando cada uno 400 dólares. También ganaron la doble San Antonio del balneario de Piriápolis, 100 kilómetros al este con un premio de 500 dólares para cada uno.
Rojas, de 30 años, tiene ganado varios títulos regionales en pruebas de fondo y es licenciado en Cultura Física. Díaz es un reconocido entrenador olímpico cubano.
En noviembre pasado, el médico oftalmólogo cubano Vladimir Villamil Martínez abandonó el equipo cubano de la llamada ``Operación Milagro´´ en el Hospital de Ojos y se quedó en Uruguay, pero se desconoce si aún vive en el país o viajó a otro lugar. (AP)…».
¡Y bueno! La deserción de atletas cubanos es ya una larga y fructífera tradición, que ha sido forjada a lo largo de medio siglo, en todas las latitudes y rincones del planeta, en base a fugas, escapes, evasiones y carreras desenfrenadas —y básicamente desesperadas— con rumbo hacia la libertad… Y tan desesperadas son esas fugas de unos seres humanos que están absolutamente hartos de la esclavitud, la tiranía, las privaciones, los racionamientos, el hambre, los soplones profesionales, las ciudades que se caen a pedazos, las mujeres que se tienen que prostituir para vivir menos peor, los aberrados cacareos mediáticos, la sombra fantasmal de Fidel Castro, y todas las demás gracias y bellezas que todos bien sabemos —pero muchos pretenden ignorar o maquillar—, que la exasperada desesperación les alcanza y sobra para querer asilarse en este Uruguay gobernado por el Frente Amplio, que es como decir que lo hacen en un país que sobrevive empantanado entre las garras, las zarpas y las pezuñas de los cómplices que el tal tirano de ultratumba (Castro) tiene en esta tierra austral.
¿Acaso tendrán idea, estos pobres deportistas cubanos, de la clase de personajes —y personajillos— que por desgracia sobreabundan en el desgobierno de este país? ¿Por casualidad, en alguno momento habrán caído en cuenta sobre la calaña de ese personaje mojado —y además quemado, hasta el grado de achicharramiento— que oficia como cabeza del Ministerio del Interior de la querida RODELÚ? Claro, no faltará alguno de los cómplices del cardumen frenteamplista para opinar, con cajas destempladas al pie de este artículo, las habituales cantaletas del izquierdismo corruptor… «¿Qué clase de monstruo se atreverá a criticar a estas prístinas bellezas político-ideológicas que tenemos hoy día en el Gobierno de la República? ¡Vade retro!»… Pues yo soy quien se atreve, y lo hago no sólo por la penosa y patética acumulación de imbecilidades, ruindades, malignidades y desaciertos que estos personajes de pesadilla erótica han perpetrado, contra mi país, desde el mismo momento en que se colgaron del poder, enloquecidos por el olor de la guayaba, con veinte uñas y la completa dentadura… No. Básicamente, lo hago porque tan sólo una penosa piara de personajes envilecidos y encanallados hasta mucho más allá de la aberración freudiana sería capaz de insultar a todo un país, a todo un pueblo y a la esencia de una nación, suprimiendo de un plumazo la conmemoración de sus fechas patrias. ¡Preciosa colección de caricaturas de letrina!
En consecuencia… Habrá que ver cuál será el triste destino de estos «desertores», calificativo con el cual han querido etiquetarlos, desde medio siglo a esta parte, los dóciles lacayos, corifeos, alcahuetes, lamebotas y celestinos del sátrapa barbudo (todavía presente, hoy, en su doble condición de fantasma de utilería y momia apolillada que han reciclado como marioneta de ventrílocuo). Ojalá que puedan escapar de las garras del comunismo castrista y también de los numerosos cómplices y obsecuentes que el mismo tiene en el Gobierno uruguayo… Y esperemos que, en las próximas elecciones, los uruguayos den el triunfo al Partido Nacional, para que, ya con un Gobierno manejado por gente decente, el asilo político en nuestro Uruguay se convierta en grata realidad para quienes «desertaron» de la esclavitud.
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