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Por mal camino...
por Luis Alberto Lacalle Herrera
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Constitución de la República, artículo 11: “El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, solo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley”.
La garantía reconocida y reafirmada por el constituyente es de las más antiguas en la legislación de occidente. La inviolabilidad del hogar junto con la de no imposición sin representación, vienen del siglo XIII en Inglaterra, tierra en la que con orgullo se decía que en la casa del habitante del reino podían entrar libremente el viento y el sol, pero no el rey ni sus funcionarios. Magnífico límite al poder que eleva al ser humano a la máxima dignidad ante el poder, amparando su lar, su hogar, su ámbito privado, de los entrometimientos de los poderosos.
Existen pocas representaciones más gráficas de lo que es una dictadura que la de los golpes en la puerta, en medio de la noche, que muchos lamentablemente hemos experimentado y temido, sabiendo que las fuerzas que nos acosaban no tenían el freno de la ley ni del derecho. Los golpes, la detención en la madrugada, y lo que lamentablemente seguía, están vivos en nuestro recuerdo…
Por ello, porque no estamos en el campo de la teoría, es que asignamos tremenda importancia al lamentable paso que va a dar el Frente Amplio al aprobar una ley – desde ya inconstitucional – que elimina esa garantía y nos pone a merced del poder político. Este gobierno no nos da tranquilidad en materia de libertades. Ha sido notoria la voluntad de forzar el estado de derecho tal cual pueden nuestros lectores constatar leyendo en la sección Documentos de PATRIA el trabajo del Dr. García Costa sobre el tema. Si recordamos que el Senador Saravia, ha reclamado que no se nombren jefes de policía de carrera sino que de la confianza del gobierno frentista, veremos que el panorama no es tranquilizante.
No comprendemos cómo muchos legisladores del Frente, que sintieron en carne propia la persecución y la arbitrariedad, pueden votar semejante atropello. En quienes son partidarios de las dictaduras como la de Cuba, lo comprendemos porque es lo que admiran. Pero no creíamos que la gente de Asamblea Uruguay, por ejemplo, aprobara este desvarío. ¿estará pronto el Cr. Astori para defender estas medidas en la campaña electoral? No lo podemos creer…
Entretanto digamos que nos alarma este rumbo de las cosas, que el país va por mal camino, no sólo en lo económico sin que también en el campo de los derechos.
La Suprema Corte de Justicia es el último recurso que nos queda…
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