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Seguimos en el camino sin destino…
por Marcelo Ostria Trigo (Perfil)
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El 7 de enero pasado, a iniciativa de los prefectos de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, comenzó el diálogo con el presidente de la república que sobre temas predeterminados. No hubo resultados. Luego, en una nueva reunión de este diálogo, se mostró que éste fue de “sordos”. Es que hay que recordar la risueña expresión: “It takes two to tango”, o sea que, en este caso, las partes debían compartir el propósito de concertar soluciones a los problemas que los separan.
No se puede negar que el diálogo honesto es el camino para concertar cuando hay posiciones divergentes sobre cualquier asunto de interés ciudadano. Sin embargo, la experiencia de enero fue decepcionante. Sólo se recogió el compromiso –que fue incumplido– del presidente para interrumpir la propaganda en favor del texto oficialista de constitución. Hay que recordar que el vicepresidente insistió, casi con majadería, en la “compatibilización” del documento del MAS con los proyectos de estatutos de las autonomías, por lo que la propaganda resultaba precipitada. Pero no fue así; en un verdadero retruécano, la propaganda oficialista nos abrumó con su insistencia en la promoción del “sí” para un referéndum que, al fin, fue suspendido por el presidente (representante del MAS) de la Corte Nacional Electoral.
Mientras tanto, los problemas se multiplican. Se acelera la inflación y la carestía, y se comienza a conocer que la corrupción ya asoma tenebrosamente, como en el caso de la aduana nacional. El descontento crece. Hay manifestaciones de protesta, inclusive, en plazas, como La Paz, que se creían bastiones seguros del MAS. Y también crece el peligro de que los incidentes callejeros –los promovidos por las hordas masistas– desemboquen en confrontaciones cada vez más graves. Es que las posiciones del oficialismo no han variado. Los intentos de imposición del gobierno no cesan. Avasallar, sigue siendo la consigna. Así, esas hordas no vacilaron, con el consentimiento oficial, en cercar el Congreso para violentar la libertad de los parlamentarios, llegando inclusive a la violencia callejera. Y a propósito: en el congreso se debate, lo que supone es una forma de dialogar.
Seguramente por los peligros para la paz y la continuidad institucional y democrática, hay nuevos pedidos de diálogo. Lo propuso el presidente, y también el dudosamente imparcial Insulza de la OEA. Se habló de que el nuevo diálogo debía desarrollarse con ciertas garantías y auspicios internacionales y, principalmente, de la Iglesia Católica. Pero no es tan promisorio, porque con perspectivas de diálogo o sin ellas, el masismo continúa sin pausa sus designios de avasallamiento. Quizá, por esto, la Iglesia acaba de aclarar que no será mediadora, sino que sólo procuraría acercar a las partes para que dialoguen. Los jerarcas eclesiásticos, habrán percibido que en esto de un nuevo diálogo hay otro “gato encerrado”. Y se justifica, pues un viceministro, ya descubre la subyacente mala fe oficial, pues habla de una condición: antes del diálogo –todavía sin libreto ni forma- se debe suspender la promoción del “si” para los referendos sobre los estatutos autonómicos, aunque nada dice sobre el proyecto masista de constitución..
Los vientos, así, no se presentan favorables para un diálogo esclarecedor y productivo. Lo que corresponde, es que el gobierno corrija conductas antidemocráticas y escuche el clamor popular. Si no es así, vamos a tropezar dos veces en la misma piedra.
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