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No preguntes lo que tu país te puede dar, sino lo que tú puedes darle a él.
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Año V Nro. 391 - Uruguay, 21 de mayo del 2010 |
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El último circuito electoral de este nuevo ciclo político ha llegado a su fin. Ha sido el último de una larga lista de instancias en las que el electorado ha tenido que elegir a sus representantes. Los resultados finales arrojaron guarismos previsibles y nada novedosos. La izquierda nacional continúa monopolizando las zonas claves del territorio donde se concentra más de la mitad del electorado del país y si quiera la suma de votos de ambos partidos de oposición logran superar las cifras del FA. Insistir en el inminente desenlace, de la acción de un sostenido trabajo cultural y social por parte de la izquierda uruguaya y del agotamiento interno de los partidos de oposición, carentes de toda alternativa renovadora, sería tedioso, engorroso y repetitivo.
Pese al restringido número de exigencias que hemos señalado – todo trabajo de reflexión establece reclamos para modificar lo modificable- la tarea no ha sido sencilla. No siempre lo poco resulta fácil. De ambos puntos, el primero está lejos de modificarse un ápice, más allá de humildes y valientes acciones focalizadas y por desgracia tardías. En cuanto al segundo punto, las cosas parecen más promisorias. Ambas premisas merecen ser brevemente repasadas: En cuanto al primero de los puntos en los cuales hemos hecho hincapié, el escenario nos sigue revelando la consecución de escenarios estériles, una esterilidad que nace de las decisiones de la misma cúpula dirigente que se encuentra en las antípodas de toda posibilidad creadora. Los cuatro años por venir hasta el siguiente arribo de las primeras luces electorales, nos mostrarán un panorama sombrío desde el punto de vista partidario. Si no reina el silencio (producto de las minorías representativas que ejerce la oposición en ambas cámaras) probablemente observaremos el patético traslado de la mayoría de sus dirigentes hacia el centrismo progresista para no quedar excluido del debate. Nos dirigiremos a la concreción de una suerte e discurso único, donde el Uruguay se convertirá en la caja de resonancia de una “gran izquierda” partidaria con tímidos matices. La oposición entonces, habrá decidido hacer el papel de mala copia de una estructura cultural y mental dirigida por el partido – o mejor dicho- discurso del gobierno: centrismo verbal, inacción cultural, quietismo social, reiteración de comportamientos auto destructivos; desmovilización de los espíritus. Ya nos gustaría pronosticar lo contrario pero los acontecimientos recientes vienen a demostrar lo inverso.
El segundo de los primados nos ha generado en cambio, motivos de esperanzas reales. La opinión pública posicionada a la derecha reclama certezas. Poco a poco comienza a aceptarse y hacerse pública la discusión del problema gramsciano y las aguas se mueven. Las bases sociales entran a percibir el rol que le encomiendan las urgencias del momento. La insipiente congregación de voluntades en torno a la idea de una Derecha comunitaria, cultural y militante, ha generado cierta dinámica y su accionar pronto fue motivo de adhesiones espontáneas. Por otra parte, sabemos que inaugurar la presencia pública de una “Derecha” no es cosa fácil. Cuando todos pretenden desviar definitivamente todo atisbo de derechismo culposo, exorcizar discursos y rasgarse las vestiduras con clichés izquierdizantes de mala digestión, puede que esté arribando un planteamiento a contra corriente. Y entendemos que estorbar a la hegemonía es la primera de las labores, de ahí nuestra suscripción al nuevo fenómeno. No debe a nuestro juicio anidar en el lenguaje de la derecha por venir ningún resabio de nostalgia discursiva, ni simbolismo patriotero de “horas terribles”; si quiera recursos de confrontación gratuita con el adversario, sino más bien respeto al contrincante en no pocas de sus facetas, sobre todo en lo que refiere a la constancia, la militancia denodada y el logro de la unidad militante. Es muy temprano aún para poder visualizar mayores repercusiones del fenómeno. Pero ciertamente se trata esta de una oportunidad de respirar aire fresco entre tanto ambiente viciado, cansado y reiterativo. Resumiendo: los años por venir serán la prioridad de la construcción de un imaginario y un estilo de activismo social y cultural alternativo que hoy da sus primeros pasos. En cuanto al ámbito partidario, nos remitimos al análisis expresado al inicio del texto. Compartir este artículo en Facebook © Germán Sainz para Informe Uruguay
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