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Año V Nro. 352 - Uruguay, 21 de agosto del 2009
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Líber Seregni Mosquera (1916 — 2004), militar y político uruguayo de izquierda, fue en 1971 uno de los fundadores del Frente Amplio –actualmente en el poder– integrado inicialmente por socialistas, comunistas, demócratas cristianos, grupos de ultraizquierda (guerrilleros del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros) y sectores escindidos del Partido Colorado y del Partido Nacional. Luego, en 1989 se separarían dos sectores fundadores: el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP) y el Partido Demócrata Cristiano del Uruguay (PDC), que formaron, junto a la Unión Cívica, un nuevo partido, el Nuevo Espacio. En la actual campaña electoral uruguaya se disputan la presidencia del Uruguay el ex – guerrillero tupamaro José Mujica del Frente Amplio, el ex - presidente Alberto Lacalle del Partido Nacional y Juan Pedro Bordaberry del Partido Colorado.. El analista Carlos Maggi, dedica una aguda nota (El País, Montevideo, 15.08.2009) sobre lo que significaría para su país, un eventual triunfo de la izquierda “frentista”. Y recuerda a Líber Seregni quien, pese a su gran prestigio, renunció en 1996 a la presidencia de la coalición de izquierda, por la hostilidad que sufría de los sectores más radicales del Frente. Maggi, trata con respeto la figura política del desaparecido conductor de la izquierda uruguaya. Esto le da a su enjuiciamiento una alta medida de honestidad. Expone la frustración que debe causar en los seguidores de Seregni la candidatura de Mujica. Chávez... –dice el analista– ”le ordenó al Poder Legislativo de su país (Asamblea Nacional) que antes de diciembre debe aprobar:" ¡Leyes revolucionarias, inexorables...! Para terminar de demoler las viejas estructuras del Estado burgués y crear las nuevas estructuras del Estado del proletariado, bolivariano". La Ley Especial de Delitos Mediáticos es una de esas leyes; y amordaza a la prensa. Y Mujica es amigo de Chávez”. Pero Maggi no se detiene en Mujica y su Frente. Su enjuiciamiento es de mayor alcance. Trasmite su preocupación por frustrantes aventuras similares y por la fragilidad democrática de los extremistas en todo el continente. Y da una síntesis admirable de las acciones del extremismo, ahora con el nombre de “socialismo del siglo XXI:
El artículo concluye: “No es fácil ser partidario de Seregni y estar a partir confites con Chávez y con Kirchner y con la inseguridad de anular las leyes. Hay que tragarse un sapo, para querer a Seregni y votar por Mujica.” Muchos coinciden con Carlos Maggi, y aplican líneas similares de enjuiciamiento en otros países. Es que hay un denominador común: el socialismo del siglo XXI, inventado por Heinz Dieterich, se manifiesta en un populismo amorfo, caudillista y antidemocrático. El profesor argentino Mariano Grondona, al respecto, dice: “...el populismo podría reducirse a dos "mandamientos" principales. En lo político, la exaltación de un caudillo a quien sus partidarios consideran providencial. El rasgo político central del populismo es por ello, para (Enrique) Krauze, el personalismo. En lo económico, el populismo se caracteriza por prometer metas irrealizables. Si bien exalta emocionalmente las esperanzas populares, el populismo fracasa invariablemente en el largo plazo económico, por falta de realismo” (Mariano Grondona en “Capitalismo, socialismo, populismo”. La Nación, Buenos Aires, 24.12.2005). El populismo de Chávez, Evo Morales, Correa, Ortega y del depuesto Zelaya, marcha a la consolidación de regímenes comunistas (Evo Morales, públicamente se definió como marxista, leninista, socialista y comunista, todo junto), calcando el modelo castrista. Pero “…existe una contradicción que descubrió Gorbachov en la década de los ochenta: el comunismo no es reformable. No hay manera de salvarlo y hacerlo eficaz” (Carlos Alberto Montaner en “La herencia imposible”. El País, Montevideo, 16.08.2009). Entonces, el fracaso de los gobiernos populistas, especialmente de la línea chavista, incluido el kirchnerismo, es inevitable. Pero hay más: “El nieto de Ernesto “Ché” Guevara critica al castrismo, que ha gestionado la sucesión “como una monarquía”, y asegura que el régimen cubano está condenado a cambiar. “Si no se produce la apertura económica controlada, el capitalismo cogerá a los cubanos desesperados y la isla puede convertirse en cualquier cosa”. Se trata de Canek Sánchez Guevara: un joven escritor cubano que se presenta con el nombre de un rey maya y el apellido de una leyenda revolucionaria. Sánchez Guevara, que no vive en Cuba, es lapidario: “Hugo Chávez es un personaje muy extraño. Es una mezcla de caudillo latinoamericano, peronista y guerrillero en tiempos de paz. Utiliza todas las instituciones de la democracia para aniquilar principios fundamentales de la propia democracia. Es un personaje difícil de encasillar, pero a final de cuentas queda claro que es un pobre rico. La alianza entre Cuba y Venezuela es, para La Habana, económica, y para Caracas, política. Fidel necesitaba el petróleo pero Chávez no necesitaba los médicos y los entrenadores deportivos cubanos. El verdadero pago que buscaba Chávez era la legitimidad política de Fidel. Por eso, con Raúl, esa alianza entre Cuba y Venezuela es insostenible a mediano plazo. No tardarán mucho en chocar los intereses políticos. Por ejemplo, Raúl ha actuado con pragmatismo y asume ahora una posición conciliadora frente a Estados Unidos, y lo que menos le interesa es un bocón como Chávez gritando” (www.noticiaaldia.com. 12.04.2009) Hay todavía más, pero será en otra entrega... © Marcelo Ostria Trigo para Informe Uruguay
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