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Año V Nro. 352 - Uruguay, 21 de agosto del 2009   
 
 
 
 
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Visión Marítima

 

1999-2009: diez años con Chávez
por Pompeyo Márquez

 
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¿Cómo llega este autócrata al poder?

         Vale la pena hacer un pequeño recuento de esta trayectoria que se remonta, como emergencia, al año 1992, cuando a la cabeza de un golpe militar intenta derribar al presidente Carlos Andrés Pérez. En sus confesiones al historiador Agustín Blanco Muñoz, declara que él ingresó a la Academia Militar con la idea de llegar al poder. Y desde entonces comienza a conspirar, a reclutar a oficiales y suboficiales, y a juramentarlos para al asalto al poder, lo que intentan el 4 de febrero de 1992. Son derrotados. Esta asonada tuvo la particularidad de que pese a que la mayoría de la población la rechazó, despertó cierta simpatía hacia ella. Las razones se encuentran en la degradación de la vida política, en el crecimiento de la corrupción y el desgaste de los partidos, lo que se comprueba en las elecciones presidenciales de 1998.

         En 1996, el presidente Rafael Caldera (1994-1999) lo indulta. Al salir de la cárcel, continúa conspirando, pide la renuncia del presidente en ejercicio y empieza a recorrer el país. Llama a la abstención. Es público y notorio que dos dirigentes políticos –Luis Miquilena y José Vicente Rangel– lo convencen de abandonar ese camino y entrar a la lucha cívica por la presidencia. La crisis política es profunda. Se estaba en presencia de un agotamiento del sistema de partidos. Éstos se habían convertido en mecanismos clientelistas y sus problemas internos hacían proliferar las divisiones. Los dos principales partidos, AD y Copei, abordan erróneamente la sucesión presidencial: AD lanza a su secretario general, Luis Alfaro Ucero, y Copei se inclina por una reina de belleza, Irene Saéz, que había sido alcaldesa del municipio de la zona metropolitana de Caracas, Chacao. A última hora, en vista de que no cuajaron ambas candidaturas, las retiran bruscamente, lo que significó un caudal de votos hacia Chávez que triunfa con más del 50%.

         Es útil reseñar que, en este interregno, Chávez viaja al exterior. Va a Argentina y se entrevista con los “caras pintadas”. En Colombia, con las Farc y el ELN. En Cuba, Fidel lo recibe con honores de jefe de Estado en respuesta a una invitación que el presidente Caldera le hizo a Max Canoso. En La Habana estrecha lazos con Fidel, a quien comienza a llamar “padre” y lo erige en su mentor político.

         Al asumir el gobierno declara moribunda la Constitución de 1961, la cual estaba pendiente de una reforma a fondo después del “Caracazo” de 1989 (una explosión popular sin precedentes reprimida militarmente) y del golpe de Estado sangriento de Chávez en 1992. Al mismo tiempo, convoca a elecciones para una Asamblea Constituyente. Empleando mecanismos nada democráticos, las gana y reduce la oposición a cinco diputados, con una votación cercana al 40%. Más tarde se aprueba una nueva Constitución que es sometida a referendo en 1999, con una alta abstención y en medio de un deslave en el litoral central que costó numerosas vidas y pérdidas materiales incuantificables.

         En su primer gabinete conserva a la ministra de Hacienda del presidente Caldera, Maritza Izaguirre, y promete gobernar en democracia y amplitud, pero ya los hechos confirmaban lo contrario, pues su perfil autoritario y militarista brotaba a cada momento. Izaguirre renuncia y en poco tiempo renuncia también Miquilena, expresidente de la Constituyente, y su ministro de Interior y Justicia. Al mismo tiempo, establece un procedimiento electoral con el uso y abuso de los recursos del Estado, y en forma “solemne” declara que “esta revolución llegó para quedarse” y que gobernará hasta 2049.

         En el curso de los años siguientes se suceden acontecimientos en la esfera política que se pueden reducir a los siguientes:

1. La Asamblea Nacional le otorga a Chávez dos leyes habilitantes mediante las cuales bate récord al producir más de 85 decretos leyes, los primeros antes de 2002, generando una reacción imponente y grandes manifestaciones en contra.
2. En 2002, Chávez renuncia ante la petición del estado mayor. Pedro Carmona se autojuramenta como presidente y dicta un decreto que disuelve todos los poderes, dando pie a un repudio casi unánime.
3. Este vacío de poder da paso a un golpe de Estado. Los mismos militares que derrocan a Chávez lo vuelven a poner en el poder. Sobre esto se ha creado, como en otras situaciones, una mitología sobre el pueblo rodeando a Miraflores y demás. Lo cierto es que Chávez regresa a la presidencia y ofrece diálogo, pide perdón y luego se desdice. En estas movilizaciones se producen varias víctimas. Los disparos son de un lado y de otro, y al final pagan en prisión policías de la PM que a todas luces son inocentes. Los verdaderos culpables aún están en libertad.
5. En diciembre de 2004 se desata una huelga general, en especial en la industria petrolera. La huelga, que se convoca originalmente para tres días, dura 63. Chávez arremete contra PDVSA y despide en forma grosera a más de 20 mil gerentes, técnicos y obreros especializados, sin tomar en cuenta lo que ello significaba para la principal industria del país. La persecución contra estos expulsados de la industria es un caso típico de violación de los derechos humanos condenado incluso por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
6. En diciembre de 2007 se convoca a un referendo para reformar la Constitución con un sentido eminentemente totalitario. Chávez sale derrotado en esa consulta. Se pone de relieve el valor del voto y lo derrotable que es el autócrata. Se evidencia que el músculo democrático de la sociedad venezolana es sólido.
7. La disidencia comete el error de declararse abstencionista, especialmente en la elección de la Asamblea Nacional. Ésta no representa sino apenas el 10% del cuerpo electoral. De allí la unanimidad de una legislatura que no es más que una oficina en Miraflores. La abstención es imponente e incluso cuenta con chavistas, pero no se logró una continuidad en esta iniciativa. El error estuvo en considerar que habría condiciones insurreccionales fruto de estas acciones abstencionistas. Sobre esto todavía se conservan varios criterios, tan solo he expresado el mío. Se aprende la lección y las voces abstencionistas se reducen al asumir el camino electoral, con todas las dificultades y desventajas que esto trae, logrando así un gran avance de la disidencia.

La ideología

         Chávez ha sufrido diversas mutaciones diríamos que ideológicas sin prescindir de una mentalidad autocrática y militarista. Al principio se “ató” al argentino Norberto Ceresole, vinculado a los servicios secretos iraníes y miembro de Hezbollah. La tesis líder, ejército-pueblo, le encantó a Chávez e incluso aún hoy la práctica. Ceresole es expulsado del país y Chávez asume la “tercera vía” de Tony Blair.

         Posteriormente se inclina por el “modelo cubano” y levanta, con el respaldo del filósofo mexicano-alemán, Heinz Dieterich, la “revolución” del “socialismo del siglo XXI”, proclamándolo en forma oficial junto con personajes relevantes como Ignacio Ramonet, director de Le Monde Dipomatique, líder del socialismo, que rescata de sus cenizas el colapso del socialismo real representado en la URSS y las llamadas democracias populares del este de Europa. En su propuesta de este “nuevo” socialismo, repiten lo más perverso del “socialismo real”: el culto a la personalidad, el centralismo, las tendencias totalitarias, el ahogamiento de la democracia. En este contexto, Chávez se declara socialista y promete “enterrar el capitalismo y el imperialismo”; afirma que ser rico es malo; se declara contra la propiedad privada y las inversiones extranjeras (Venezuela, en el 2008, fue el penúltimo país de América Latina en recibir inversión extranjera por encima de Haití), y en últimas su propuesta del socialismo del siglo XXI es un coctel hecho con Marx, el Che, Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora.

         Durante los años que Chávez ha estado en el poder en Venezuela, ha destruido el aparato productivo. En nombre de la lucha contra el latifundio (en Venezuela es marginal), desorganizó la producción en el campo. Por otro lado, declaró un desarrollo endógeno; “inventó” la ruta de la empanada y los gallineros verticales; rescató el conuco y el trueque; se orientó hacia la planificación centralizada; desarrolló un movimiento cooperativo que fracasó por la forma como lo entendió, para luego abandonarlo bajo el supuesto de que “eso es capitalismo”, y en su remplazo “levantó” la estructura de las “comunas” y las “empresas socialistas”; ensayó la cogestión pero fracasó debido a la forma como lo realizó, porque se sabe que en países capitalistas desarrollados, como Alemania, Francia, Italia, España, y los países nórdicos, tanto la cogestión como el cooperativismo se usan como parte del desarrollo económico.

         Así mismo, ha acabado con toda la institucionalidad. Convirtió las fuerzas armadas en una guardia pretoriana, endosada además por unas “milicias populares” bajo su mando, empleando aparatos paramilitares para amedrentar. El poder judicial también se arrodilla frente a Chávez. Todas estas circunstancias le ofrecen un poder para la retaliación y la venganza, un poder que sentencia de acuerdo con el ejecutivo, que estimula el odio cuando califica a las disidencias de “apátridas”, agentes del imperialismo yanqui, agentes de la CIA y demás. En pocas palabras: marcha contra la historia y recoge los fracasos de los países donde se intentó aplicar un socialismo para, en su lugar, establecer totalitarismos derrotados en el siglo XX.

Los programas sociales y el petróleo

         Es de reconocer que Chávez esgrime un discurso social y de inclusión con el que se proclama vocero de los humildes. En los gobiernos democráticos anteriores no se consideraron tanto los aspectos sociales, aun cuando se elaboraron programas sociales de amplia cobertura que durante 1998 se vieron afectados por una baja pronunciada de los precios del petróleo que oscilaron entre US$8 y US$10 el barril.

         No es un detalle cualquiera que las misiones sociales que crea Chávez, así como la campaña de alfabetización, nacen con un sentido electoralista. Durante el referendo revocatorio del 2004, según contó Chávez ante una reunión de todo el oficialismo, llamó a Fidel Castro y le dijo “tengo perdido el referendo y pienso atacarlo por la base”, a lo que Fidel le respondió: “Déjame eso a mí que yo sé de eso”, palabras textuales. Con el apoyo de la fuerza cubana y con la complicidad del Consejo Nacional Electoral, se aplazan las elecciones y Chávez logra la victoria, gracias a la cual amplía la creación de misiones, respaldadas por un ingreso petrolero y fiscal sin precedentes. Se estima que en un momento dado el régimen administraba más de US$850 mil millones. Lo que se hizo con este ingreso es necesario evaluarlo, ya que a simple vista la desproporción es abismal. A ello se le agrega la interpretación de Chávez de la “solidaridad internacional”, regalando dinero a manos llenas a Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua, entre otros.

         La acción social de Chávez está claramente pervertida, viola el principio de la universalidad que acompaña a la justicia o equidad social. Se convierte en un vulgar clientelismo político de lo más aberrante, que se manifiesta cuando obliga a los beneficiarios de esta obra social a ponerse una franela roja y a acompañarlo a los actos oficiales. La sociedad venezolana está dividida en dos grandes partes, sin reglas de juego claras. Es la ley de la selva lo que impera. La “¡Venezuela es de todos!” es en verdad de los “rojos”. No hay pluralidad, no existe diversidad. La intención gubernamental es una “Venezuela roja-rojita”, que no toma en cuenta que más del 45% vota contra Chávez y que sus principales políticas públicas tienen un rechazo que en algunos puntos rebasa el 75 y el 80%, como en los casos de la propiedad, de la inseguridad, del desempleo, de la vivienda, para poner de relieve aspectos claves de la vida nacional no resueltos, como la galopante corrupción que fue el motivo principal del golpe sangriento de 1992.

Chávez internacional

         Capítulo especial merece la acción internacional de Chávez, antes que nada subordinada a Cuba en todos los órdenes. Fidel escribió antes del referendo de reforma constitucional que “en esas elecciones se jugaba el futuro de Cuba”, con lo cual expresaba paladinamente lo que significa el chorro de dinero que se envía a la isla. Luego de los resultados del referendo, que Chávez ganó con un 54%, el primero en felicitarlo fue Fidel; días después Chávez viaja a Cuba con cinco ministros para entrevistarse dos veces con Fidel y con Raúl Castro.

         Por otro lado, Chávez se ha convertido en el gran desintegrador. Crea la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) con Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y al mismo tiempo se retira de la Comunidad Andina de Naciones (en ese momento Venezuela ejercía la presidencia rotativa) y del G-3 (Venezuela, Colombia, México); solicita ingreso a Mercosur, no sin antes enfatizar en los cambios políticos que debía sufrir ese agrupamiento, a lo que el canciller brasileño, Celso Amorim, responde que es necesario que primero sea miembro para poder dictaminar modificaciones; hasta hoy, su ingreso está congelado.

         Rompe y establece relaciones con Colombia una y otra vez. Amenaza con enviar diez batallones a la frontera durante la crisis en el primer semestre de 2008, y hasta afirma lo insólito: que Venezuela limita por el oeste con las Farc, no con Colombia, para luego restablecer relaciones con el gobierno de Uribe.

         Expulsa al embajador de Estados Unidos porque Bolivia lo había hecho. Su injerencia en los asuntos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Perú y México ha sido rechazada con firmeza por parte de una porción de la opinión pública de esos países. Sus alianzas son con la Rusia de Putin; con Bielorrusia, la última dictadura de Europa; con el Irán de Ahmadineyad de Irán, que plantea la desaparición de Israel, lo que lo lleva a relacionarse con Hamas y otros grupos terroristas del Medio Oriente y por lo cual rompe relaciones con Israel; con Mubare, el dictador de Zimbabue, y Saddam Hussein, que era “su hermano” (es conocida la foto de los dos manejando un vehículo).

         Convierte el enfrentamiento con Estados Unidos en el leitmotiv de sus campañas, pero este país sigue siendo el principal cliente para la venta del petróleo y el principal proveedor de materias primas y de productos en general.

El panorama

         Es posible afirmar, a manera de resumen, que en estos diez años de gobierno de Chávez se ha destruido el aparato productivo, incluyendo a PDVSA, el ente petrolero y principal industria, suministrador de US$93 de cada US$100 que entran al país. En este momento, Venezuela no tiene nada que exportar y depende más que nunca del petróleo, y con la baja actual de los precios de los hidrocarburos, se ve claramente afectado el ingreso nacional.

         Por otro lado, ha crecido la inseguridad personal. Ha habido más de cien mil asesinatos en estos diez años, convirtiéndose en el principal problema en el país. La inflación está por encima del 30% y en los alimentos, supera el 60%. Sin embargo, Chávez mantiene una audiencia cautiva con los “programas sociales”, destinados sólo a sus partidarios. No se puede negar que tiene un carisma especial y un gran apoyo popular, pero Venezuela vive en una autocracia militarista en la que todos los destinos del país están en manos de un solo hombre.

         Ante este panorama, la disidencia crece; ocupa el gobierno en estados claves como Zulia, Táchira, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta y la zona metropolitana; obtiene más de cinco millones de votos en el último referendo (46%) y se apresta a participar en las elecciones municipales (2009) y legislativas (2010) para arribar a las presidenciales del 2012. Crece el sentimiento de unidad, hay acuerdos en el campo disidente y las perspectivas del país están unidas hacia la concreción de un mensaje motivador, que cree una nueva mayoría sobre la base de la concertación, para la atención de los problemas populares de los que menos tienen. Un desarrollo autosostenido, con equidad y justicia social es el futuro. Los principios fundamentales de la Constitución Nacional son las bases para este mensaje: “Venezuela es y será para siempre democrática, solidaria, plural, alternativa, descentralizada, inclusiva. Elecciones libres y separación de poderes”.

         Las fuerzas para adquirir la victoria de la opción democrática con equidad social están presentes y cuentan con un batallón de jóvenes, representados en un movimiento estudiantil, digno heredero de las tradiciones históricas del estudiantado, siempre combatiendo por la democracia y la libertad.

Fuente: Revista Perspectiva

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