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Un cieguito pedía limosna en una esquina. Pasa un turista y al querer colocarle una moneda en el jarro de metal, aquella pega en el borde y cae. El ciego se agacha la toma y la introduce en el jarro. El turista lo mira y le dice:
- Basura! usted es un estafador! no es ciego! anda engañando a la gente, sinverguenza!
El cieguito trucho responde:
- Cálmese señor, sucede que el cieguito está enfermo y yo lo estoy cubriendo.
- Aah... ¿y Ud. a que se dedica?
- Yo soy el sordo-mudo de la otra cuadra.

Después de una larga enfermedad, la mujer muere y llega a los portones del Cielo. Mientras espera por San Pedro, ella ve a través de las rejas a sus padres, amigos y a todos los que habían partido antes que ella, sentados a una mesa, apreciando un banquete maravilloso. Cuando San Pedro llega, ella le comenta:
- Que lugar tan lindo! Como hago para entrar?
- Yo voy a decir una palabra. Si Ud. la deletrea correctamente la primera vez, entra, si se equivoca, va directo al infierno, respondió él:
- OK, cuál es la palabra?
- AMOR.
Ella la deletreó correctamente y pasó por los portones. Un año después, San Pedro le pidió que vigilase los portones aquel día. Para su sorpresa, aparece su marido.
- Hola! Qué sorpresa! - dice ella.
- Como estás?
- Ah!, pues he estado muy bien desde que falleciste. Me casé con aquella bella enfermera que te cuidó, gané la lotería y me hice millonario. Vendí la casa donde vivíamos y compré una mansión. Viajé con mi esposa por todo el mundo. Estábamos de vacaciones justamente cuando decidí ir a esquiar. Me caí..., el esquí me cayó en la cabeza y aquí estoy. Como hago para entrar?
- Yo voy a decirte una palabra. Si la deletreas correctamente la primera vez puedes entrar, si no, vas directo al infierno -respondió ella.
- OK, cual es la palabra?
- SCHWARZENEGGER !

En cierta universidad se hallaban el rector y la mayor parte del profesorado discutiendo temas variados durante una reunión, cuando de repente se les aparecio un angel. Se hizo un gran silencio, y el angel dijo:
- Rector. En recompensa a todos los servicios que has prestado a tus conciudadanos, a la humanidad, y por tu gran corazón... he sido enviado para concederte un premio. Puedes elegir entre:
1) la sabiduría absoluta,
2) riquezas sin fin, o
3) una belleza perfecta que te hará irresistible a todas las mujeres.
Sin pensarlo mucho, el rector respondió:
- Escojo la sabiduría.
Y al tiempo que desaparecía entre una nube de humo, dijo el ángel:
- Tu deseo ha sido concedido.
Pasaron varios minutos en total silencio. Mudos por la sorpresa, los asistentes no reaccionaban. Hasta que por fin se situaron, y maravillados dijeron:
- Por favor, rector, ahora que posee usted la sabiduría perfecta, díganos algo.
- Diablos... debí haber elegido el dinero...
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En un crucero todas las noches, después de la cena, un mago realizaba su espectáculo a los pasajeros. Hacía casi tres años que el mago realizaba sus rutinas, y era tan bueno que a menudo la audiencia se le acercaba y le decían que no era necesario que se preocupara por nuevos trucos.
El capitán de la nave tenía una mascota muy particular, un loro, que noche tras noche, año tras año había observado al mago realizar sus trucos. A tal punto que el loro había descubierto como el mago realizaba sus trucos. Desde entonces el ave solía advertir al público como los realizaba.
Cuando el mago hacía desaparecer un ramo de flores, el loro gritaba desde el fondo del salón "Lo tiene en su espalda!... lo tiene en su espalda!... beee!". Esto irritaba terriblemente al mago, que llegó a pensar en deshacerse de él en varias oportunidades, pero como se trataba de la mascota del capitán esto sería demasiado peligroso.
Un día el barco sufre un accidente y se hunde. El mago se las ingenia para poder llegar nadando hasta un madero que flotaba y se aferra de él. Al poco tiempo el loro aparece volando y se posa en el otro extremo del madero. Y ambos naufragan a la deriva.
Han estado naufragando durante tres días sin pronunciar una sola palabra. En la mañana del cuarto día el loro observa al mago y le dice:
- "Bueno... me doy por vencido. ¿Dónde carajo escondiste el barco?..."

Una señora va a sacar el pasaporte. El funcionario en turno le pregunta:
-Cuantos hijos tiene, señora?
-Diez.
-Como se llaman?
-Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo, Bernardo y Bernardo.
-Todos se llaman Bernardo? Y como hace para llamarlos cuando, por ejemplo, están jugando todos afuera?
-Muy simple, grito "Bernardo" y todos entran.
-Y si quiere que vayan a comer?
-Igual. Grito "Bernardo" y todos se sientan a comer.
-Pero si usted quiere hablar con uno en particular, ¿cómo hace?
-Ah! En ese caso, lo llamo por su apellido.

Una viejecita, en la mitad de un servicio religioso, se inclina y le dice al oído al marido:
- Me acabo de tirar un pedito silencioso... ¿Qué hago ahora?...
Y el marido le responde:
- Ahora nada, pero después, cámbiale las pilas al audífono...
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