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Año IV - Nº 226
Uruguay, 23 demarzo del 2007
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Las giras de Bush y Chávez:
Una batalla sobre las ruinas del Mercosur

por Juan Aleman
 
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            El raíd de Chávez por la región es comparable al de Bush en algún punto. Si bien la impresión que dejó en los medios es que Chávez salió al choque del norteamericano (y es cierto que hay mucho de verdad en eso), ambas giras marcaron aún más la segmentación que vive Latinoamérica: Chávez acusó a Bush de imperialista mientras él impulsa su propia proyección internacional generando la dependencia de los países aliados a Venezuela.

            Si bien a Hugo Chávez le encanta despotricar contra el imperialismo yanqui y contra Mr Danger, sus movimientos en supuesta respuesta a las acciones de George Walker Bush no vienen a ser más que lo mismo que el norteamericano vino a hacer al Mercosur. Bush busca consolidar las relaciones con Brasil y Uruguay al tiempo que Chávez lo hace con Bolivia y la Argentina. Cada uno cuida sus intereses y sus proyectos, desde ya.

            La gran diferencia entre ambos estuvo en las provocaciones que el venezolano se dedicó a lanzar al norteamericano desde el estadio de Ferrocarril Oeste en Buenos Aires el pasado viernes. Lo lamentable fue que Néstor Kirchner, sin llegar a la pirotecnia verbal de Chávez, dió apoyo al venezolano entregándole una vidriera desde la que el mandatario caribeño pudo desfenestrar a Bush a su gusto delante de todo el mundo. Y, evidentemente, eso afecta la relación que la Argentina mantiene con USA.

            Si bien ya es una costumbre de Chávez atacar al presidente norteamericano, la gira antiimperialista que el venezolano realizó, directamente fue al choque con George Bush. Al tiempo que Bush expresaba, en un intento de acercamiento y previo a su partida hacia la región, que el proyecto de Washington era tan libertador como el de Bolívar y que su preocupación por los pobres era la misma. Sin embargo, el mensaje conciliador del estadounidense encontró una respuesta agresiva en la de Chávez.

            Ofendido por la comparación, Hugo Chávez salió a responder con críticas contra el supuesto interés que Bush podía tener con los pobres de la región y lo acusó de ser parte del problema, por lo que el estadounidense era un hipócrita y un asesino y los etcéteras de siempre.

            Ese fue el marco del inicio de la gira de ambos. Pésima como siempre estaba la relación entre ambas naciones (aún cuando Venezuela exporta la mayor cantidad de su petróleo a USA), pero no así entre los norteamericanos y los países que iba a visitar.

            Puede que Chávez, quien a las claras quiere pasar a liderar la región a fuerza de cheques petroleros, haya visto una amenaza en el avance de USA sobre dos socios del Mercosur (el más poderoso, Brasil, y el más débil, Uruguay). Y hace bien en sentir la amenaza, porque este avance norteamericano llega en un mal momento para el bloque regional: con Uruguay con reclamos por distintos tipos de asimetrías en el grupo; Brasil viendo el avance de Chávez con ansias de poder sobre una región que lidera desde hace décadas; con el fracaso de la Cumbre del Mercosur en Río de Janeiro (donde todos dijeron estar de acuerdo con la unificación pero nadie hizo mucho más que hablar); y con Kirchner haciendo equilibrio para quedar bien con Dios y con el Diablo.

            Lo de USA no fue más que lo que siempre hizo. Aunque en estos momentos su gira haya tenido más impacto porque el mandatario norteamericano descuidó demasiado la región ocupado en la guerra de Irak (lo que permitió el crecimiento de gobiernos cercanos a la izquierda en Latinoamérica).

            Así, USA arregló con Brasil distintos acuerdos para la producción y comercialización de biocombustibles. Aunque el presidente brasileño, Lula da Silva, se encargó de poner en claro que su agenda mantenía buenas relaciones con Venezuela, Chávez luego de su gira se mostró ofendido criticando las iniciativas de Brasil y USA con respecto al etanol.

            Parte de su simple discurso de oposición (valga interpretar: "lo que haga o diga USA está mal"), Chávez criticó la iniciativa brasilero estadounidense de impulsar el uso del etanol cuando en varias oportunidades anunció que Venezuela plantaría miles de hectáreas de caña de azucar para producir el combustible.

            De cualquier manera ese desplante del venezolano parece más una rabieta de hermano menor celoso que de un socio que quiere ser tratado de igual a igual. Está bien, Chávez tiene grandes reservas de petróleo, su chequera y su carisma, pero Brasil sigue estando entre las 10 economías más grandes del mundo, entonces cuando hablan los grandes, los chicos deben sentarse a escuchar.

            Y con Uruguay pasa otra cosa. Siendo desoído por los miembros del Mercosur (excepto por Brasil que movió algunos aranceles aduaneros), los uruguayos buscan un acuerdo bilateral con USA más intenso del que tienen ahora. Concretamente, y tras el enfriamiento del canciller Reinaldo Gargano, Uruguay se encamina hacia un TLC con USA. Mirando unicamente los números, la decisión de Uruguay no estaría tan errada, pero le costaría la salida del Mercosur.

            Así, Chávez cerró líneas en Bolivia y la Argentina. A Bolivia le entregó distintos subsidios para ayudar a Evo Morales en una nueva crisis (esta vez por las inundaciones que produjo el Niño en ese país) mientras que con Argentina firmó algunos acuerdos energéticos y agroindustriales al tiempo que usaba el país como púlpito desde el que agredió a Bush.

            El precio que pagará Bolivia es una dependencia económica de la que le será tan dificil salir como le resulta salir del circulo de deudas con la comunidad internacional. De cualquier manera, la situación en Bolivia es tan alarmante que cualquier salvavidas, por más envenenado que pueda estar, resulta beneficioso.

            Algo similar podría vislumbrarse en Ecuador. La influencia de Chávez sobre Rafael Correa en medio de las turbulencias políticas del país no pueden menos que terminar en una debacle como las que vienen agitando a los ecuatorianos desde hace diez años.

            Pero el precio que paga la Argentina por mostrarse tan cercano a Chávez es un poco más alto. Lo que pasó, basicamente, fue que Kirchner secundó a Chávez para que se despache como siempre contra Bush, dejandolo actuar a su gusto, trayendo más de 600 soldados y dejando a Buenos Aires como una vitrina antiimperiolista. Algo que seguramente no simpatizará a USA y lo hará notar en el que sea el siguiente encuentro entre representantes de ese país y la Argentina.

            Y Kirchner parece percibirlo, por eso es que no levanta tanto la voz como su "amigo" Chávez. K sabe que todo tiene un precio y que el acercamiento con el proyecto bolivariano será costoso cuando se reúna con Bush (si es que vuelve a hacerlo en lo que al norteamericano le queda de gestión). Será por eso que se queda a mitad de camino y hace como dicen por ahí que es, un pingüino tero: chilla por un lado pero pone los huevos por el otro.

            Así, ambas giras, al de Bush y la de Chávez, generan aún más resquemores al interior del Mercosur: ambos están cuidando sus propios proyectos y pueden terminar por destruir lo poco que queda en pie del bloque.

Fuente: Urgente 24

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