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Año III - Nº 186
Uruguay, 23 de junio del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 
Cruzando la Banda Oriental
Primera Parte

* Carlos Arce
Porto Alegre/Brasil
 

En estos mas de 30 años viajando entre Brasil y Uruguay, conozco todas las fronteras excepto una Barra del Quarai-Bella Unión, y espero algún día cruzarla.

Ultimamente voy do avión o de ómnibus, pero cuando iba de coche lo hacia por Jaguarão-Rio Branco, pues además de tener frontera integrada lo que facilita el tramite en un solo local, me ahorro 50 kms que yendo por el Chuy.

Bueno varios percances me han sucedido pero entre ellos recuerdo los más graves por así decirlo.

Aquí uno de ellos.

Tenía en la época un Volkswagen escarabajo 1600 a alcohol con dos carburadores, creo que pagué todos mis pecados con dicho coche, que en la época era el común en plena crisis del petróleo.

Para prenderlo de mañana era todo un ritual especialmente en invierno, ya que el coche no arranca directamente con el alcohol, y debe hacerse con nafta.

El mismo tenia un pésimo sistema de ahogadores que deberían ser automáticos, uno con el coche apagado pisaba el acelerador hasta el fondo, liberando dos mecanismos que cerraban el aire a los carburadores, no debiendo en hipótesis alguna tentar acelerar cuando el motor estuviese arrancando con el castigo de así hacerlo de tener que ir a trabajar de taxi y solo intentar de nuevo a la tarde ya que el mismo se ahogaba sin remedio.

Por las dudas yo ya bajaba con una jeringa con 5 cc3 de nafta para inyectarle y ayudar a que prendiese.

También la suciedad residual que deja el alcohol, impide que ese mecanismo funcione de forma adecuada.

Pero con intenciones de viajar a Montevideo con ese coche me informé con el consulado uruguayo sobre donde podría conseguir alcohol en suelo patrio (importado de Brasil) a lo que me dieron un mapita donde marcaba Paso de los Toros y Punta del Este.

Siendo así y aún para ser precavidos me lleve dos galones de plástico con 20 litros cada uno, para llevar de reserva.

Hice la cuenta 500 kms de Rivera hasta Montevideo, el tanque lleva 55 litros, el coche a alcohol hace unos 7 kms por litro.

20+20+55= son 95 litros lo que me da una autonomía de 665 kms, así que voy tranquilo.

Llegamos sin problemas a la frontera Livramento-Rivera donde descansamos una noche en el hotel Jandaia.

A la mañana siguiente con mi esposa Cris y los gurises emprendimos el camino hacia la capital.

Iba a una buena marcha de unos 110 kms por hora apreciando el paisaje, pero me llamó la atención lo acelerado del consumo, la agujita estaba bajando demasiado rápido, pero aún tranquilo pensando en Paso de los Toros lo lleno y listo.

Llegando a dicha ciudad me voy al puesto y pido alcohol, solo que el precio era mas del doble de lo que informaba el consulado uruguayo que ya era el doble de lo que costaba en Brasil, discusión con el empleado del puesto que no llevó a nada, así que me fui directo a la comisaria a reclamar.

Mejor que no lo hubiese hecho ya que casi termino preso por desacato pues la estación de nafta era propiedad del comisario!!!!!!

Así que con mucha rabia me mandé a la carretera, de los 110 kms por hora baje, a 80 y después a 60 tratando de ahorrar combustible, llené el tanque con la segunda reserva, los carburadores estaban muuuy desregulados, bebiendo alcohol como si estuviesen en plena fiesta....

Empezó a caer la tarde y lo que era un agradable paseo se tornó en una tortura preocupante, con miedo de quedar tirados en la carretera de noche y con los dos niños, paré en TODAS las estaciones que conseguí en el camino , pidiendo ALCOHOL con la clásica respuesta, "ahhh es para el PRIMUS!!!!!!"

En esa época recién se había importado el alcohol combustible en Uruguay y eran poquísimos los coches que se aventuraban a hacer tal locura siendo que muchos de ellos retornaron al Brasil encima de camiones....

Ya manejando en la punta de los dedos y arrastrándome por la carretera, le digo a mi esposa "le voy a encajar nafta", ante la respuesta de ella " estas loco va a explotar!!!!", ya era noche cerrada y no pasaríamos de Canelones, mi mente elaborando mil ideas, ir de taxi a Montevideo, alquilar un hotel una noche y el coche dejarlo tirado etc.

Hasta que no aguantando mas, paré en una estación y grite, "che bo loco metele nafta nomas", con los pocos pesos que me quedaban, seguramente no aceptarían dólares.

Colocado un cuarto del tanque, la aguja que estaba pegada en cero dio un salto, volviendo a la vida, prendo y salimos por la carretera, rezando para que llegase a Montevideo.

Ya eran como 10 de la noche, empezamos a andar y al coche como que le gustó el nuevo combustible, estaba loquito de la vida.....

Al llegar a Millán y Propios y comprobando que la aguja del medidor no se había movido ni un solo milímetro tomé la decisión de seguir hasta el Pinar a nuestra casa, llegando casi cerca de medianoche, ante la preocupación de nuestros padres por la demora.

Al día siguiente después de una noche de sueño fui con mi padre hasta Malvín donde conseguimos 20 litros más de alcohol.

Para retornar a Brasil , elegí Chuy que es mas cercano a 360 kms de distancia, pero mismo así necesitaría abastecer en Punta del Este, donde el mapa marcaba como 4 estaciones con alcohol, salimos bien temprano para evitar cualquier contratiempo.

Voy a la primera, segunda y tercera estación con la misma respuesta

"NO tenemos alcohol", me dirijo a la quarta ya casi sin esperanzas y me dice el empleado "ah usted fue el que llamó anoche reservando el alcohol no???????"

Pobre el otro cliente hasta ahora debe estar esperando que llegue una nueva remesa de combustible.........

Seguimos rumbo a la frontera, donde llegamos con más de medio tanque sobrante, y al cruzar la línea divisoria un largo suspiro de alivio y el juramento:

NUNCA MAS VOLVEMOS CON UN COCHE A ALCOHOL AL URUGUAY..........

 
 
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