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Año III - Nº 186
Uruguay, 23 de junio del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

¿Qué país queremos ser?
por Alvaro Kröger


El Uruguay tiene una posición privilegiada desde el punto de vista geopolítico: es la salida natural de la mitad sur de Latinoamérica hacia el mundo. Este hecho debemos capitalizarlo al máximo, junto a la estabilidad política, la estabilidad económica, la baja corrupción, el nivel educativo de nuestra población.

Para realizar este proyecto de país debemos ante todo formular políticas nacionales, que trasciendan más allá de los gobiernos de turno. Los uruguayos estamos esperando ésta coyuntura político-económica desde hace decenas de años y ahora la tenemos a mano. Las inversiones extranjeras deben tener prioridad absoluta en nuestras políticas, el ingreso de tecnologías de punta, el mejoramiento de nuestros niveles de vida, para que deje de existir la "fuga de cerebros".

Para hacer un nuevo Uruguay, un Uruguay Productivo, como se le llama ahora, debemos dejar las ideologías de lado, las disputas infantiloides de los diferentes grupos que conforman al gobierno, y ponernos metas realistas y no utópicas.

Por una razón obvia, el gobierno es el gobierno de todos, de quienes lo votaron y de quienes no; pero el futuro del país no es propiedad más que de todos los uruguayos. Así que le gobierno debería dejar de lado la repartija de cargos por miedo a perder las mayorías parlamentarias y convocar a los mejores hombres y mujeres que tenemos para hacer cosas.

Debemos dejar de pensar como en las décadas del '60 y '70, y comprender que el mundo se ha globalizado gracias a esta máquina con que estoy escribiendo ahora.
No es de recibo estar dudando si se hace un TLC con USA, tampoco es de recibo dudar si nos tenemos que ir o no del Mercosur: tenemos que hacer las dos cosas (Brasil se está yendo).

Para pensar en una política global para el desarrollo del país, se debe hacer un estudio a fondo con todos nuestros mejores cerebros, dejando de lado el asunto político, ya que hoy está el Frente Amplio en el poder y mañana pueden estar los blancos y luego los colorados. La política de desarrollo tiene que ser UNA. No puede haber fisuras, más allá de los lógicos enfoques personales de los políticos.

Para incentivar la inversión se deben hacer cambios profundos en el país, tan profundos que nos lleven al nivel de los "tigres", que salieron del subdesarrollo, y en menos de 10 años son potencias, cómo el caso de Irlanda.

-Como primera medida hay que hacer funcionar el Estado y achicarlo, ¿cómo?: sacando la ley de inamovilidad de los funcionarios públicos.

-Segundo: dejando que los agentes privados se hagan cargo de las cosas que saben hacer es decir todo lo que el Estado hace mal y ni siquiera debería hacerlo.

-Tercero, perder el miedo congénito que tenemos los uruguayos por la actuación de las empresas privadas. El Estado se debería de abocar pura y exclusivamente al contralor del buen funcionamiento, y el pago de los impuestos correspondientes de dichas empresas.

-Cuarto: hacer una ley impositiva que no sea una forma de robar y liquidar empresas. Hacer una ley impositiva justa, clara y con posibilidades de poder pagar. Si a una empresa se le va el 85% de su presupuesto a manos del estado, difícil que alguien quiera invertir, porque con el 15% debe cubrir todos los demás gastos y además le debe quedar algo para que el negocio siga siendo interesante para el inversor.

-Quinto: Perderle miedo a las concesiones, podemos hacer concesiones para que el sistema ferroviario funcione nuevamente, podemos hacer concesiones para que se pueda producir energía eléctrica mediante una central termonuclear (está prohibido por el art. 27; del cap. VII de la ley 16832), basta con derogar ese artículo.

-Sexto: La caída de los monopolios, que no quiere decir la caída de las empresas que actualmente tienen los monopolios. Que se deje la libre competencia, que entre privados nos arreglamos, ya que entre privados hay una sola variable: el dinero.

-Séptimo: la menor intromisión posible del Estado en temas que le conciernen solamente a los privados, esto quiere decir no meterse entre los problemas laborales entre patrones y empleados. Es un hecho que dónde no existen problemas es en aquellos lugares dónde tanto la patronal como los empleados se sientan a hablar de temas comunes, y no viene uno de afuera (politizado) a hablar cretinadas.

-Octavo: Crear las condiciones de infraestructura para incentivar la inversión extranjera, es decir que se crearán puestos de trabajo. Ejemplos: red de carreteras buenas, red ferroviaria moderna, suministro de electricidad confiable, independencia energética lo mayor posible.

-Noveno: Creación de un sistema educativo acorde con el desarrollo. Es muy lindo tener una cultura cuasi renacentista, pero está totalmente fuera de tiempo. Enseñar y entrenar a la gente joven con los elementos que les permitan insertarse en el nuevo mercado laboral.

-Décimo: cambio de mentalidad, que es lo más difícil, pero es posible. El caso de Dancotex es un ejemplo de la mediocre mentalidad que tenemos: la fábrica se muda para Colonia, se mejoran las condiciones laborales y hay gente que está haciendo un relajo espantoso porque tienen que cambiar a los niños de escuela, o no van a ver todos los días a la vecina, o no van a poder mamarse en el mismo boliche. En cualquier parte del mundo si la fuente de trabajo se traslada la gente se va con ella.

Dentro de este cambio de mentalidad se debe incluir que los patrones no son monstruos sedientos de ganancias y explotadores insensibles. Cualquiera que haya tenido una empresa sabe perfectamente que cuanto más conforme esté la patronal, que cuanto más se preocupe el obrero por su trabajo mejor salario tendrá y no será una lucha gremial despiadada.

-Decimoprimero: Los gobiernos deben mantener una política coherente através del tiempo: una política nacional previamente acordada entre los partidos políticos.

-Decimosegundo: La corrupción debe llegar al mínimo, y los corruptos deben pagar sus errores sin contemplaciones. Una de las causas por las cuales un inversionista elige un país es su tasa de corrupción.

-Decimotercero: Los partidos políticos deben modernizarse, deben incluír entre sus filas a sangre joven, a gente que tenga las suficientes ganas de hacer cosas, de arriesgarse a hacer cosas, de pelear por ellas.

Los políticos veteranos deberían dejar lugar a los más jóvenes y actuar como un "consejo de ancianos".

-Decimocuarto: La cantidad de dinero que circula en un país es limitada, está en la tapa del libro, lo que quiere decir que no es cuestión de igualar para abajo sacando dinero a todos para repartir; sino agrandar la torta para que todos reciban más. Para que esto ocurra no hay más remedio que hacer que se instalen en el país industrias, que den mano de obra directa e indirecta y que se aprovechen no sólo nuestro territorio, sino que se aprovechen las nuevas tecnologías asociadas a las nuevas industrias. Cuanto mayor sea el nivel de inversión, más grande será la "torta" para repartir, menores serán los impuestos a pagar, mejor será el nivel de vida de los uruguayos.

-Decimoquinto: Esta cadena de acontecimientos no se hará sola, nosotros debemos poner nuestra parte y ponerla seriamente, sin politiquería barata, sin intereses espurios, con la grandeza que nos ha caracterizado siempre. Si no queremos más gente con hambre, niños en la calle, desocupados, delincuentes, asentamientos y sí por el contrario queremos una sociedad más justa y solidaria debemos TODOS hacer el esfuerzo de crear las condiciones para que tal cosa suceda.

-Decimosexto: Si hacemos las cosas bien crearemos para nuestros hijos y nietos un país dónde valga la pena vivir, dónde nadie piense que emigrar es la solución; si seguimos con las actuales políticas erráticas, sin un proyecto concreto de país las cosas van a seguir igual, seguiremos sobreviviendo, sin esperanzas, sin metas y esperando que el Estado nos solucione la vida sin llegar a comprender que el Estado somos todos nosotros.

 
 
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