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Año III - Nº 186
Uruguay, 23 de junio del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 
Circo, fútbol y viveza
* Luis Tappa
 

Que el fútbol se ha convertido en un brutal negocio, "Ya no hay quien lo niegue", como dijera en su "Cambalache" Enrique Santos Discépolo, aunque se refería a otra cosa.

En este mundial que se está jugando se han manejado cifras que escapan a la imaginación, solo por los derechos televisivos la FIFA ha cobrado cantidades que no quiero ni mencionar porque se me se me ponen los pelos de punta.

La gran propaganda y el espectáculo alcanzan ribetes novelescos, fantasiosos. Luego de cada partido o triunfo el fanatismo de la gente llega al paroxismo de la locura.

En el año 1950, en oportunidad de haber perdido Brasil la final con nuestra selección, se dieron montones de casos de suicidio, hasta ese extremo puede llegar la ignorancia, porque hay que ser ignorante y estúpido para quitarse la vida por esa razón.

También hasta Alemania han llegado las barras bravas, principalmente argentinas, porque estos muchachos de la otra orilla se fueron a Europa a mostrar toda la ordinariez de que son capaces sus pobres cerebros, y ahí andan haciendo de las suyas.
Un mal, que como el sida, parece que no tiene cura, o no interesa encontrarla.

Muchas veces he hablado mal del fútbol, pero no contra este deporte como tal, sino contra los extremos a que ha llegado, donde por sobre todas las cosas lo que importa es el negocio, un gigantesco negocio con quien la gente coopera con total ingenuidad.

Parece que nadie quisiera entender que actualmente lo debemos ver de otra manera y como lo que es en realidad. El fútbol se ha convertido en una máquina de hacer dinero, el deporte no tiene nada que ver.

Pero no crea el lector que no me gusta, solo que no me fanatizo ni estoy dispuesto a darles un peso, hace varios años que no piso un estadio, ni siquiera miro los partidos porque no estoy dispuesto a gastar en cables de televisión, y no es porque no pueda, sino que tengo mejores cosas en que gastar mi dinero y mi tiempo, y en mi casa no hay demasiado espacio para ver televisión, mejor así, tenemos una familia más comunicada.

Del mundial que se esta jugando en estos momentos, los canales abiertos pasaron algunos partido, a veces los he mirado de a ratos, no vi ninguno completo, hasta ahora habían pasado encuentros de relativa importancia, y recién se están viendo las definiciones de los distintos grupos. Veremos que mostrarán al final.

De todas maneras no me quejo, es un negocio, y como tal lo debo ver.

Lo poco que he visto ha sido suficiente para observar que se juega casi sin intermitencias, pocas simulaciones y cosas raras que afean los partidos; los arbitrajes en general son buenos y salvo algún error achacable a la falibilidad del ser humano, no se ven los horrores arbítrales, que según los periodistas, se aprecian en nuestro país.

Si bien en lo poco que he podido ver, el nivel no es excelente, diría más bien que es bastante malo, por lo menos juegan sin tantas interrupciones y el público disfruta.

Pero a lo que quiero referirme es al fútbol local, el que se practica todos los días en nuestro país.

Se ha hecho de este deporte, y en forma principal de los campeonatos que aquí se juegan, un mamarracho que no tiene forma ni color. Por más que el periodismo deportivo se esfuerce no logra convencer a nadie, y estos son unos cuantos, porque aparentemente se ha vuelto una actividad bastante lucrativa por lo que puedo apreciar.

En este fútbol nuestro tan profesionalizado, que no es lo mismo que profesional, se dan el lujo de la pobreza y llevan a cabo ridículos, largos y aburridos campeonatos, con 17 cuadros, a cual de ellos más insolvente y malo.

Cuesta imaginar tamaño disparate, ¿De la mente de que quien o quienes salió este bodrio?, es evidente que todo esto apunta a pasar por la televisión la mayor cantidad de partidos posible, porque de lo contrario no entiendo que es lo que se quiere hacer ni adonde se quiere llegar.

También se juega la mitad en un año y la otra mitad al siguiente, si a esto le agregamos puntaje anual, regalo de puntos para el que asciende, finales, liguillas y no se cuantas yerbas más, debemos concluir que todo esto es un soberano mamarracho que junto a los desmanes que se producen en cada partido han contribuido a alejar definitivamente a la gente de las canchas.

Junto a lo antedicho se juegan campeonatos Suramericanos y en poco más de un año comienza nuevamente otro largísimo torneo para clasificar a un nuevo mundial.

Parece que los organizadores de tantos eventos no se dan cuenta del punto de saturación de la gente, quizás lo anden buscando y tirando de la piolita para ver cuanto resiste.

La prueba evidente la tienen en partidos claves, como el clásico por ejemplo, que aunque jueguen por el asado siempre llenaron el estadio, o el partido definitorio Nacional - Defensor, jugado en una cancha chica que no lograron llenar.

En la Argentina, por ejemplo, no hay finales, cada campeonato que se juega vale por lo que es y se acabó, sin raros puntajes, acumulación de puntos o finales que tengan como único objeto recaudar, así se debe hacer.

En un medio como el nuestro, pienso que 8 cuadros en primera división ya es demasiado, más es una incongruencia, un disparate que no tiene justificación y menos aún desde el punto de vista deportivo y profesional, si es que analizamos la calidad de los espectáculos

Un campeonato, Apertura o como quieran llamarlo, como preparación, y luego el uruguayo a dos ruedas y sin ningún tipo de finales, que gane el consiga más puntos en la cancha, nada de cosas raras.

Así se jugaba en los años 50 y bien que se llenaban las canchas, para ver un clásico había que estar en el Estadio a las 10 de la mañana, porque a la hora del partido no cabía un alfiler, y cualquier encuentro entre un grande y un chico raramente bajaba de 25 o 30 mil personas, dependiendo de la ubicación en la tabla. Los clásicos eran una fiesta, no una guerra como hoy en día.

En aquellas épocas las hinchadas estaban mezcladas, sin embargo no existían barras bravas y tampoco problemas de ninguna naturaleza, era otra cosa y no había el fanatismo ni la locura de hoy.

A mi modesto entender pienso que mucha culpa la puede tener la prensa especializada, principalmente la de radio y televisión, ellos son los que colaboran para fanatizar a la gente, pero son los primeros que ponen el grito en el cielo cuando pasa algo.

Desgraciadamente, a los que tienen una excesiva carencia de la tan elemental materia gris, toda esa cháchara les provoca un efecto doping que se transforma en locura colectiva, a lo que debemos agregar los ingredientes extras que estos ingieren para transformar un simple partido de fútbol, que no daría para nada más que un breve comentario luego de finalizado el encuentro, en un caos sin control.

A todo esto también contribuyen jueces y jugadores, aquellos con extraños arbitrajes y estos con las payasadas a que nos tienen acostumbrados desde hace largo rato, la simulación de faltas, o falsas lesiones, codazos, agarrones en el área, revolcones, revoleos de camisetas o el letrerito debajo, los estúpidos bailecitos o gestos, más muchas feas faltas que atentan directamente contra el físico del rival, demasiadas cosas que solo contribuyen a convertir un partido de fútbol en algo difícil de digerir, solo apto para fanáticos.

Pero todo esto no es nada nuevo, se viene arrastrando desde hace un montón de años, dejé de ir al fútbol cuando comenzaron a aparecer estos grotescos espectáculos y hasta comenzó a hacerse riesgoso para la "salud" concurrir a un campo de juego.

Me atrevería a decir que más de 22 o 24 minutos por tiempo no se juega en nuestro país, el resto se va en saques de banda o de meta, faltas, cambios, simulaciones, discusiones etc.
Es absolutamente normal un promedio entre 40 y 50 fouls por partido, agréguele el lector las demás infracciones, orsay, pelotas afuera etc. y después me dice lo que se juega de fútbol dentro de los 90 minutos que debe durar un partido.

Me tomé, hace tiempo ya, la molestia de, cronómetro en mano, contabilizar los minutos que el balón estaba en juego en un tiempo, conté 21 minutos y 30 segundos, claro, de un partido escuchado por radio, lo que significa que puede haber algún error, ya que muchas veces los relatores retoman la trasmisión con la pelota ya en juego porque la tanda se alarga.

Ese es el fútbol nuestro de cada día.

¿Pero quien es el más perjudicado? Son ellos, los propios jugadores que se prestan a toda esta payasada, porque la gente, salvo algunos, la gran mayoría no es tonta. Si hay algo que pueda deprimir a un jugador es entrar a jugar un partido en un estadio vacío, ¿Pero que le brindan al espectador como para atraerlos a las cancha? Nada, absolutamente nada, el resto lo hacen esos engendros de la naturaleza que disfrazados de hinchas van descargar sus fracasos en la vida dentro de un estadio de fútbol.

Los jugadores, que por lo menos dejen el payaso en la casa cuando se van a poner los botines, el público es el que los mantiene y merece más respeto.

El fútbol en nuestro país, en las condiciones y la forma en que se juega hoy, debería desaparecer, dentro de unos años quizás podamos volver a empezar, humildemente, sin pretensiones, pero con otra gente y otros criterios, tanto de directivos como jugadores.

El deporte de cada país es el fiel reflejo de su idiosincrasia.

He escuchado en alguna radio o durante la trasmisión de alguno de estos partidos que pude ver, la forma en que algunos periodistas, vista la mediocridad de algunos equipos, comienzan a hacer comparaciones y decir: ¿Cómo es posible que no estemos en el mundial?

Ridícula excusa para justificar lo que no se pudo hacer, en un continente en el que intervienen 10 países, y desde hace muchos años, estamos en la mitad de la tabla, no podemos pretender más, apenas si pudimos llegar a disputar un lugar con Australia, que nos ganó y nos ganó bien, y esto debido a que Argentina, como siempre, al final nos da una manito, porque de lo contrario ni a eso hubiéramos llegado.

Pregunto, ¿A alguien le queda alguna duda de que si Argentina se hubiera jugado algo y hubiera venido con todo, ganábamos nosotros el último partido?

¿A alguien se le puede ocurrir que Australia va a llegar demasiado lejos en este mundial?

De todas maneras, a las finales fueron los mejores de cada continente, y está bien que así sea, porque de lo contrario, para saber exactamente quien es mejor que quien se debería jugar un campeonato de todos contra todos y sería de nunca acabar.

Me parece totalmente fuera de lugar y hasta de mal gusto hacer estas comparaciones, ahí tienen parte de la manija que el periodismo deportivo de nuestro país lanza sin miramientos ni razonamientos a la gente.
¡Imagínense! ¿Si está Togo o Irán? ¡Por nombrar alguno! ¿Porque no estamos nosotros?

¡Bueno!& por la sencilla razón que entramos quintos dentro de nuestro propio continente y ni siquiera pudimos con Australia, ¿Les quedó claro?, así que a llorar al cuartito, y la manija al baúl del coche. En las finales de los mundiales los mejores tienen su lugar asegurado, los demás son relleno.

Los africanos se mataron entre ellos por un lugarcito en el mundial, se lo ganaron, ¿Acaso no deberían estar porque nosotros nos consideramos superiores? ¿Lo seremos en realidad?

No jodan más& ¡Por favor!

Como lo he dicho más arriba, el fútbol en nuestro país debería desaparecer o parar por unos años, a ver si de ese modo se terminan los grandes negociados y toda la joda que se mueve alrededor, porque es una vergüenza.

Hablando de este engendro de campeonatos que se juega en nuestro país, ahora van a jugar la final Nacional y Rocha, utilizando la lógica más elemental Nacional debería ganarles hasta con la quinta división, ¿Cuanta gente piensan ustedes que irá a ver esos partidos?

Pero, tal vez, Rocha gane en Rocha y Nacional en Montevideo, forzando un tercer partido que también se verá por televisión, en este medio cualquier cosa puede suceder.

Y que no se me mal interprete, no estoy diciendo que lo hagan a propósito, nada más lejos de mi intención que poner en duda la capacidad moral de los dirigentes de fútbol o la empresa que tiene los derechos para la televisión& ¡faltaba más!

Mientras los clubes se mueren de hambre la prensa y los dueños del fútbol venden y venden, cualquier partido, sin gracia ni importancia, es visto por televisión y trasmitido simultáneamente por casi todas las emisoras de radio del dial, ¡Para un país y un fútbol como el nuestro! ¿No les parece una exageración que un montón de emisoras trasmitan el mismo partido?

Los invito a contar los espacios dedicados al fútbol en radios y televisión, la cantidad de horas semanales son incalculables, y todos ellos ganan, hablando bolazos, porque es poco y nada lo que habría para decir dentro de tanta miseria futbolística.

56 años después, más de medio siglo, seguimos soñando con glorias pasadas y nos negamos a abrir los ojos para ver la realidad.

Quizás algún día se acuerden del pueblo futbolero, y quizás también paren de tomarle el pelo y se pongan de acuerdo en jugar campeonatos de verdad, a la antigua, con menos cuadros, por puntos y sin ridículas finales.

También sería bueno que los DT comenzaran a educar a quienes pretendes ganarse la vida como futbolistas, enseñarles que se deben al público y que la viveza criolla solo es un mito.

Porque todo esto, y lo vuelvo a repetir, es tomarle el pelo a la gente, que no sigan tirando de la piolita porque se va a romper.

 
 
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