IDEALES, UTOPIAS Y REALIDADES
Por Roberto Bogorja
Existen muchos dichos populares que pueden, en parte, resumir quizás estos conceptos. "Todo se ve según el cristal con que se mira", "cada uno habla de la feria según como le haya ido", y muchos etcéteras más. Pero esta nota no pretende ser una crítica a algo o a alguien, tampoco mostrar una visión apocalíptica, ni enrostrar a alguno de quienes son los vencidos ni los vencedores. ¿Por qué? Por una sencilla razón, quiero presentar una situación en pos de un mejor entendimiento para unos y para otros, pues lo que es de todos sólo lo podremos solucionar entre todos.
Pretendo recuperar una enseñanza que tras muchos años de enfrentamiento, desinteligencias, desentendimientos, intolerancia, y falta de visión humana, nos ha enfrentado a los propios uruguayos, sin ver que la misma se repite en cada ocasión que le resulta propicia. Diría en cada recambio generacional, e incluso durante la vida misma.
Es que aquellos que fuimos jóvenes idealistas una vez, que intentamos cambiar el mundo, que construimos grandes utopías en nuestras mentes, nos damos cuenta golpe tras golpe, que el mundo no se cambia en un día y fundamentalmente que la realidad es más dura que lo que creemos.
Todo esto viene al caso pues hoy a seis meses de instalado un nuevo gobierno, el de una fuerza denominada progresista, por otros de izquierda, la del cambio para otros, no ha logrado sus cometidos. No me refiero a los de largo plazo, sino a los del corto e inmediato plazo. Ya se Ud. me dirá, es una cuestión de tiempo, y yo le responderé que seis meses son el 10% del período de gobierno, pero que fundamentalmente es el período de shock, en donde se debe mostrar que se va a hacer, es donde se deben fijar las bases para el período de gobierno. Y ya sé que Ud. me dirá, pero para cambiar esto no alcanza un período de gobierno, y le preguntaré entonces, si ¿Ud. cree que la gente tiene tanta paciencia para esperar, o terminará cambiando al gobierno? Pues ese en realidad es el hilo más fino. Y a esto si quiere le podremos agregar más disquisiciones propias de un análisis político estratégico, pero eso lo dejamos para otro momento, pues sino no enfrentamos el tema.
Como URUGUAYO, ya no desde un punto de vista partidario, sino de URUGUAYO, de quien vivió las duras épocas de intolerancia y enfrentamiento previas al golpe de Estado, que también tuvo que aguantarse un proceso no compartido, en silencio, aguantando, y trabajando para la recuperación de los derechos de todos (aquellos que provocaron la caída, los que la ejecutaron, los que se fueron del país y los que sufrimos el mal de ser simples ciudadanos de una hermosa tierra, trato de aportar el siguiente punto de vista, como un aporte a la reflexión, a la unión y a la búsqueda de soluciones de aquellos que como yo somos simples ciudadanos.
Por tanto desde mi humilde punto de vista, he llegado a la conclusión de que el problema que nos aqueja, ya no es un mero problema de malos o buenos gobiernos, de izquierdas o de derechas; sino que se trata de un problema de maduración. De maduración en la realidad, de poder plasmar los sueños en realidad. Y eso amigo lector es lo que le está pasando a este Gobierno, parafraseando al Senador Mújica, está jugando un partido de primera por las eliminatorias, como si estuviese jugando en el campito por el asado.
Bajando estos pensamientos a la realidad, quiero decirles que el problema es que muchos de los actuales gobernantes siguen pensando en aquellas utopías, de una sociedad totalmente justa, pero se olvidaron que las utopías son irrealizables en la realidad. De que por más buenos ideales que tengamos, debemos luchar con la dura realidad y eso se logra solamente trabajando, redoblando esfuerzos, en el día a día.
Quizás allí estén las causas de que un gobierno que iba a cambiar todo, sólo está dándonos más de lo mismo. Más ajustes de tarifas, más impuestos, más exigencia de aportes, aunque ahora le llamen aporte solidario (como pretende el Intendente de Maldonado). El problema es que el movimiento interno decrece, de que cada vez aparecen más hurgadores, de que la gente sin soluciones de vivienda cada vez es más, de que las medidas represoras también (quien iba a pensar que le Banco Hipotecario iría a realizar desalojos masivos), que el 4.5% para la enseñanza es hipotético, de que los aumentos a policías, docentes, salud pública, jubilados y tantos otros no se puede dar. Que por más Consejos de Salarios, los aumentos no se van a ver, pues en realidad son ínfimos en la mayor parte de los casos. Ni que hablar del salario mínimo de $5.500.
Que el plan de emergencia trataría de solucionar los problemas inmediatos de aquellos que están por debajo de la línea de pobreza, y sólo ha podido ayudar a unos pocos.
Que el problema de la delincuencia se combatía con buen trato y oportunidades, pero cada vez hay mas delincuencia, no hay oportunidades, hay más marginados, más pobreza, y vamos a soltar a los presos, pero también generar más cárceles en las dependencias militares desocupadas.
Entonces me hago la siguiente pregunta, ¿es que los anteriores eran tan malos, o será que tenían los mismos problemas que ahora? Porque si los anteriores eran tan malos, los actuales con ser un poquito mejor ya empezaban a solucionar los problemas. Pero si eran tan malos, ¿por qué hacemos lo mismo?.
Entonces me respondo es que resulta muy fácil realizar las construcciones mentales, ideales o utópicas, lo que no es fácil es ponerlas en práctica. Para hacerlo necesitamos el aporte de todos, todos juntos y no marcando la cancha hacia uno u otro lado.