Año III - Nº 149 - Uruguay, 23 de setiembre del 2005

 
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Lluvia, destrucción, críticas,
donaciones.... y otras yerbas

* Danny Luque

 

El huracán Katrina trajo lluvia, destrucción,...... críticas y...... donaciones irrisorias. Lo de las inundaciones y la estela de destrucción que dejó a su paso ha sido noticia de primera plana por varios días en distintas partes del orbe.

En lo que se refiere a las críticas las han habido "estilo arco iris": de todos colores. Aún estaban rescatando gente del techo de sus casas y ya los deditos acusadores iban de un lado a otro, incesantemente, buscando culpables.

No hay que ser muy versado para entender que fallaron (o quizás subestimaron la fuerza destructiva de Katrina) todas las autoridades, desde el alcalde (el intendente) pasando por el gobernador y la cabeza, que es el gobierno federal. También muchos de los ciudadanos pensaron que podían hacerle frente a la tormenta sin mayores consecuencias. Craso error.

Por otro lado políticos y periodistas oportunistas, en el afán de meter el "dedito en la llaga", sacaron a colación que Cuba era más eficiente lidiando con los estragos de los desastres naturales que el gobierno de los Estados Unidos. Es cierto. Las evacuaciones en Cuba son eficientes y ordenadas. Son pocos los muertos.

Cuba tiene una línea de mando vertical que no permite desviaciones o preguntas indiscretas. Si a Fidel Castro le da la gana de evacuar una ciudad, una provincia, o la mitad de la isla, hay que hacerlo instantáneamente. Si alguien vacila o cuestiona pone en riesgo su trabajo en un país donde el estado tiene el monopolio sobre le empleo. Y si el ciudadano se pone muy insolente con sus cuestionamientos, puede terminar en un calabozo.

No hay dudas que cuando una persona tiene el control y el mando absoluto de un país, el gobierno funciona en forma más eficiente. Recordemos que Benito Mussolini se jactaba que él había logrado que los ferrocarriles en Italia salieran y llegaran a tiempo.

El precio que el pueblo Cubano paga por esta eficiencia es demasiado alto para mi gusto. En Cuba sólo hay un candidato para cada cargo. Al presidente lo eligen por unanimidad y de por vida. Es muy cierto que en Cuba hay igualdad para todos, excepto aquellos que pertenecen a la nueva clase o están ligados al gobierno. Para el resto del pueblo: Igualdad.... para compartir miseria y pobreza.

Cuando la infraestructura falla en los Estados Unidos, aunque sea brevemente, ponemos el grito en el cielo. En Cuba la falta de una estructura básica es cotidiana.

Allá el estado tiene la última palabra, no hay derechos personales, por lo que no puede existir la queja y menos la demanda, práctica muy arraigada en la tierra del Tío Sam.
Cuando Castro decidió convertirse en el ejército suplente de la ex- Unión Soviética en África, los cubanos fueron contentísimos a morir en tierras lejanas. En Cuba no se permiten personajes al estilo de Cindy Sheehan. Los que protestan van a la cárcel, así de simple. No se permiten los derechos que vayan en contra del gobierno.

El dictador cubano y su hijo adoptivo no perdieron un segundo en politizar la tragedia que azotó el sureste de los Estados Unidos, Fidel Castro anunció que tenía un "ejército" de más de mil y pico de " batas blancas"(mano de obra desocupada les decimos en el Río de la Plata) listos para llegar a socorrer a los hermanos en desgracia(mientras escribo éstas líneas derramo algunas lágrimas).Por el otro lado Chávez anuncia el envío de miles de barriles de petróleo a través de la empresa venezolana CTGO, para ayudar "a las víctimas de menos recursos económicos de los estados de Luisiana, Alabama y Missisipi".

La carga ideológica de la promesas de ayuda del eje La Habana -Caracas era tan evidente que por un lado los "batas blancas" se quedaron "vestidos y alborotados" esperando que los llamen a otra fiesta y por el otro lado no sabemos a ciencia cierta que pasó con los barriles de crudo prometidos ya que todo se iba a hacer mediante la empresa venezolana CTGO, en otras palabras, o hablando en criollo, el petróleo prometido es eso: una promesa para que los vírgenes oídos de muchos tontos útiles lo repitan hasta convertir la supuesta promesa en una realidad contante y sonante. Dicen por ahí que una mentira repetida hasta el cansancio se transforma automáticamente en una verdad.

El " neo-predicador Chávez" grita a los 4 vientos que el gobierno norteamericano no protege a las minorías más pobres, ensayando una especie de amnesia al olvidar descaradamente que aún hoy, muchos años después, los damnificados de Vargas no han sido debidamente resarcidos económicamente. Cuando se sometía a votación la constitución (1999), la lluvia ya era torrencial y los varguenses clamaban por ser sacados de aquel infierno. Se acercaban a los militares del Plan República para pedirles por favor que los transportaran a un lugar seguro, y éstos se negaban "porque las órdenes era llevar gente a votar".El deslave de Vargas fue la primera y más monstruosa prueba de que, para Chávez, los desválidos eran la coartada para ocultar el modelo militarista y autoritario que ya tenía en mente. A cinco años de la catástrofe los miles de calificados cínicamente de "dignificados", aún deambulan por el país, sin hogar propio y sin trabajo. Vargas sigue destruida, como muestra patente de la negligencia y corrupción de quien pretende dar lecciones de eficacia a la administración norteamericana.

También vociferó que el gobierno americano había actuado en forma racista en lo ocurrido en Nueva Orleáns, al desproteger a los afro -americanos, omitiendo así, que su compinche caribeño tiene puras azucenas blancas en su gobierno, cuando el 70 % de la población es negra o mulata.

Por otro lado el gobierno de Vicente Fox estuvo a la altura de los acontecimientos enviando decenas de tropas, y camiones repletos de comida, agua y cocinas portátiles para poder socorrer a miles de sus compatriotas que viven en los estados sureños.
Desde el viejo continente llegaron más críticas que moneda, una de las potencias europea, Francia, donó 4 catres, un par de linternas (sin baterías) y una docena de baguettes. Los americanos dudan hoy si no hubiera sido mejor que los franceses cantaran "la Marsellesa" en alemán, pero bueno. Las otras potencias tampoco metieron su mano muy profundamente. Creo que hay una mistificación de los Estados Unidos, que raya lo irreal. El concepto de país rico es equívoco, más rico es Brasil, Venezuela, Arabia Saudita, etc. Es el ciudadano el que genera riqueza, claro, protegido por un sistema que lo apoya y le da seguridad. Pero la vida de ese ciudadano tiene tanto valor como la de un negro senegalés o un indochino o un latinoamericano.

Muchos piensan erróneamente e ignorantemente: "son ricos, que se arreglen solos", sin pensar que "lo que va, viene".
Si bien es cierto que el euro no llegó en la medida que se esperaba, las críticas no se hicieron esperar, golpes bajos por doquier. Es saludable recordarles a nuestros amigos europeos que Katrina fue el mayor desastre natural en la historia de los Estados Unidos y azotó con poco días de previsión (como ocurre con la mayoría de los desastres naturales).Sin embargo, en Europa, hace dos años azotó una ola de calor en la que perecieron 25.000 personas innecesariamente en Francia, Alemania e Italia, mientras sus líderes políticos, personal médico y mayoría de sus habitantes seguían tranquilamente de vacaciones. Katrina fue imprevisible, la muerte de 25.000 envejecientes en Europa no lo fue.

En lo que respecta a las donaciones a nivel nacional, una vez más quedó demostrado que a la hora de abrir las billeteras la tan fustigada "sociedad consumista" no tiene miramientos cuando se trata de ayudar a los damnificados, ya sea en Indochina, África o en su propio patio. Hasta el momento se llevan recaudados la friolera de 950 millones de dólares a nivel nacional, liderando esa lista se encuentra la Cruz Roja Americana con 650 millones de dólares.

En la América corporativa se destaca la donación de WallMArt de 20 millones de dólares, también los dueños de la empresa han donados varios millones.
Son muchos los ejemplos afortunadamente, ya que así se echa por tierra el mito de que las sociedades consumistas y/o capitalistas no tienen compasión y son sumamente individualistas.

Nunca debemos olvidar que todos, en definitiva, somos ciudadanos del mismo planeta, por lo que llegado el momento de ayudar a otros seres humanos en casos de tragedias naturales debiéramos, por un momento, olvidar el color de la banderas y hacer una contribución desinteresada, que por mínima que sea siempre será bienvenida. Nunca sabemos cuando la desgracia puede golpear nuestra puerta, ya que ella no discrimina.