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Año III - Nº 170
Uruguay, 24 de febrero del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
Los accidentes
en centrales nucleares

* Dra. Diva E. Puig


Los peligros mayores que provienen de los materiales radiactivos derivan del hecho de que los sentidos no pueden percibir las radiaciones ionizantes, y la exposición excesiva puede causar lesiones físicas, enfermedades y hasta la muerte y los efectos pueden ocurrir años después de la exposición .

La energía nuclear aporta un importante porcentaje de electricidad en los países industrializados, alrededor del 16 % desde que en 1956 entró en operación en Gran Bretaña, el primer reactor nuclear de generación nucleoeléctrica .Actualmente hay más de cuatrocientas centrales de generación eléctrica en el mundo.

En América Latina existe Laguna Verde unidad 1 y 2 en México, Angra do Reis, Unidad 1 y 2 en Brasil, Embalse y Atucha I y 2 en avanzado estado de construcción en Argentina.

Desde que comenzó a utilizarse la energía nuclear con fines pacíficos, se reconoció que ésta acarrearía riesgos que por su posible magnitud y características peculiares, no serían comparables con los riesgos convencionales. Si se produce un accidente en una instalación nuclear, sus efectos pueden significar la muerte o lesiones para muchas personas, así como restricciones del uso de las propiedades aún las situadas a distancias lejanas a la instalación.

Un accidente ocurrido en una instalación nuclear de un país puede ser causa de que una nube de materiales radiactivos se extienda sobre otro país, o sobre otros países, como ocurrió con el accidente de la Usina No 4 de Chernobil, en 1986, causando daños personales y materiales, o puede ser que dichos materiales se depositen en cursos de aguas internacionales u océanos, causando su contaminación. Ello trae como consecuencia la dificultad de contratar seguros.

La comunidad internacional dedica grandes esfuerzos a mejorar la seguridad de las centrales hasta su cierre definitivo ya que un posible accidente en cualquiera de ellas puede tener consecuencias en toda la industria nuclear y la seguridad de las centrales nucleares se ha visto fortalecida por las enseñanzas derivadas del accidente de Chernobil y de los numerosos estudios nacionales e internacionales realizados a consecuencia de ello.

Un accidente en un reactor es muy difícil que ocurra pero de ocurrir, puede liberar radionucleidos gaseosos y volátiles del combustible al sistema interno de refrigeración del reactor y tener efectos transfronterizos . En el caso de un fallo en la contención, habría también una emisión hacia la atmósfera y el viento transportaría el material radiactivo que se diluiría y se dispersaría.

Algunos radionucleidos se depositarían en el suelo. Un accidente grave produciría una gran contaminación hasta decenas de kilómetros de distancia, y por lo tanto sería posible que los pobladores sufrieran altos niveles de exposición a la radiación como consecuencia de un accidente en un país vecino o en otro de la región ya que estos accidentes no conocen fronteras.

El Organismo Internacional de Energía Atómica y la Agencia de Energía Nuclear de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico , elaboraron en 1990 una Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) que se diseñó tomando como base los sistemas nacionales y los sucesos nucleares se clasifican en una escala de cero ( ninguna trascendencia), uno ( anomalía) , dos ( incidente ) , tres ( incidente importante ) , cuatro ( accidente sin riesgo significativo fuera del emplazamiento ) , cinco ( accidente con riesgo fuera del emplazamiento ) seis ( accidente importante ) a siete ( accidente grave ). Se clasifican según el alcance de los efectos radiológicos y la respuesta de los sistemas y estructuras de seguridad de la instalación para casos de emergencia. Los sucesos son analizados y clasificados por las autoridades nacionales. La escala se aplica a todas las instalaciones nucleares, por ejemplo centrales de tratamiento de combustible nuclear, almacenes de combustible, centrales nucleares y otras.

El accidente más grave ocurrido en una central nuclear ha sido el del reactor número 4 de Chernobil que fue completamente destruido por una explosión el 26 de abril de 1986 que voló el techo del reactor.

El accidente de Chernobil es el único ocurrido en una central comercial de energía nuclear en el que ha habido muertes inmediatas debidas a la radiación.

Los efectos agudos se ven en cualquiera que reciba una dosis lo suficientemente elevada. Existen ciertos umbrales para la aparición de dichos efectos: una dosis de magnitud semejante, repartidas a lo largo de varias semanas, meses o años, producen síntomas menos graves o ningún síntoma.

Ocurrió por recalentamiento del combustible nuclear que hizo que ardiera la masa de grafito en el reactor. El fuego se prolongó por diez días y destruyó gran parte del combustible y en los gases de humo se liberaron productos de la fisión radiactiva hasta una altura superior a los 1.000 metros. Desde allí se dispersaron y cayeron al suelo en una precipitación seca o húmeda. Como consecuencia de dos explosiones químicas también se expulsaron sustancias radiactivas hacia la atmósfera. Lo que quedó del reactor fue cubierto por una inmensa estructura de hormigón conocida como "sarcófago". Uno de los reactores originales continuó en operación hasta el 15 de diciembre de 2000 en que fue clausurado.

El saldo del accidente fueron 237 personas ocupacionalmente expuestos que fueron hospitalizados , 28 de ellos murieron en los tres meses posteriores al accidente debido a lesiones agudas producidas por la radiación y 14 murieron a lo largo de los diez años siguientes . Posteriormente se diagnosticó que 134 personas sufrían enfermedades graves debido a la radiación a la cual habían estado expuestos.

Dos personas murieron en la explosión y otra posiblemente por un accidente coronario.
Se evacuó a todas las personas que vivían en un radio de 30 kilómetros de la central (alrededor de 116.000 personas).

Luego ha habido accidentes en instalaciones nucleares de menor envergadura.
Continuamente se revisan y modernizan las medidas de seguridad en ella, para hacer que el uso de la energía nuclear sea "seguro" al decir del Director General del OIEA, Mohamed El Baradei.

 
 
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