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Las Ocupaciones
por Helena Arce
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Hace unas semanas íbamos para Maldonado con mi esposo escuchando la radio, allí informaban que el SUNCA había ocupado un edificio en construcción, y ambos dijimos al unísono: "Se termina la inversión en la construcción en Maldonado". Conocedores de la zona, no en vano residimos y trabajamos, en ella por más de 10 años, sabemos lo que significa. Sufrimos en carne propia, junto con los demás habitantes de la zona, la crisis que causó el paro de la construcción de 1992. Ese periodo sentó las bases que desequilibró la situación económica de los trabajadores del lugar, allí comenzó la desestabilización que llevó a que la zona estuviera tan mal preparada para afrontar la crisis que en el 2002 asoló al país, pues la economía en el departamento venía bajando en picada lenta, por lo tanto no quedaba resto para afrontar lo que sucedió. En la zona la crisis empezó en el 2000, cada vez el desequilibrio era mayor, así los índices de recesión fueron los más altos del país en el momento peor.
En aquellas épocas, en determinado momento los pobladores de Maldonado que trabajan en la construcción, decidieron ponerse a trabajar, y de Montevideo fueron a patotearlos para que siguieran la huelga, en aquella oportunidad triunfaron los obreros de Maldonado que se reintegraron a sus trabajos, pero el mal estaba causado. Varios inversionistas abandonaron los proyectos, perdieron los proveedores de material, los que estaban comprando los apartamentos en construcción que debían seguir abonando sus cuotas, los que no podían cobrar los trabajos ya hechos. Ante los resultados vistos de la temporada 2005-2006, que digan lo que digan quienes quieren pintar realidades, no fue buena, pues los empleados comenzaron a perder sus trabajos sobre fines de enero, la construcción es la única esperanza que le queda a Maldonado para terminar de salir de la cruenta recesión de los últimos años. Recesión repito, que según los datos oficiales, alcanzó los guarismos más altos del país.
El capital es muy volátil y no va donde hay problemas que creen riesgos adicionales, Maldonado es un lugar donde cuando se mueve la construcción todos los que quieren trabajar encuentran trabajo, y ganan bien.
El otro día escuchaba al legislador nacional oficialista, Senador Dr. Eduardo Ríos, defendiendo a ultranza el derecho de ocupación como extensión del derecho de huelga. Que la OIT, que las doctrinas de derecho laboral, y un sin número de etcéteras adujo mi viejo amigo, defendiendo la locura ocurrida en Las Piedras.
Desconozco los detalles de cuanta razón tengan o no, los obreros de la curtiembre pedrense. Sin embargo hay dos principios fundamentales reconocidos en nuestra constitución: "La Propiedad Privada" y el "Derecho al Trabajo". Por lo tanto por más bibliotecas jurídicas, leyes y leyes interpretativas, decretos y derogaciones de decretos, sin duda la lógica y el sentido común, nos dice que toda norma legal que esté en la escala jerárquica por debajo de la constitución, y se contradiga a ella, debiera ser inconstitucional.
Se consagra el derecho a la huelga, pero no dice en ningún lado que la huelga puede quitarle la propiedad a quien es su legítimo dueño. Además: ¿Cuál es la representatividad que puede tener un sindicato que apedrea y pega palos a los autos de las personas que se retiran?
O como ocurrió en otra ocupación donde 70 obreros decidieron ocupar, y afuera habían más del doble que no estaban agremiados y querían trabajar y sostenían que los dueños de la empresa estaban cumpliendo lo acordado.
Una empresa pertenece a su dueño, ¿Por cual motivo para despedir a un empleado hay que pedirle permiso al sindicato? ¿Para que existen: las indemnizaciones por despido, las audiencias de conciliación en el Ministerio de Trabajo, y la posibilidad de un juicio laboral posterior si no hay allí acuerdo?
¿Si un empresario no es apto para despedir a un empleado cuya actuación no le conforma, sin el consentimiento del sindicato, vendrán los inversores extranjeros?
Es muy fácil ser generoso con el dinero y las propiedades de otros, solo cuando duele el bolsillo propio es cuando entendemos a quienes solemos juzgar con ligereza.
Sí hay que exigirles a los empresarios que no exploten a los obreros, sí hay que exigirles que las condiciones de trabajo cumplan las normas de salubridad e higiene imprescindibles, pero de ninguna manera, sin un juicio previo se le puede quitar a alguien la propiedad de la que es dueño, y resulta una atrocidad obligar a alguien a tener un empleado cuya actitud, por el motivo que sea no le conforma.
Yo le preguntaría al Senador Eduardo Ríos ¿que sentiría si de pronto los obreros ocuparan una conocida empresa de ascensores, que existe en la calle Daniel Muñoz, y echaran a la calle a los dueños de esa fábrica?
Mi inolvidable viejo, del cual es posible que el Senador Eduardo Ríos tenga algún recuerdo, solía decir que en la vida hay que transitar por el equilibrio, y creo que una de las grandes fallas que estamos viviendo en esta experiencia de gobierno, es la gran pérdida del sentido de equilibrio.
Una cosa es equilibrar la balanza, con lo cual estoy totalmente de acuerdo, para que no haya abusos del empresariado, que por cierto en algunas empresas los hay y los hubo, pero otra muy distinta es pretender, cambiar el peso de la balanza, y que ahora el platillo baje totalmente para el otro lado. Sinceramente si tuviera una empresa, con varios empleados, y para despedir alguno cuya actitud no me conforma, tuviese que pedir permiso, me dedicaría a otra actividad donde no tuviese empleados.
¿Usted, querido lector, no?
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