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Año III - Nº 174
Uruguay, 24 de marzo del 2006
Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 

 

 

 
ATILA, SANTA CLAUS
Y EL FÚTBOL URUGUAYO

* Fernando Pintos
 

Sucedió aquello que por fuerza debía suceder. Váyase a saber cómo, un equipo ínfimo como Deportivo Rocha consiguió hacerse con el Campeonato Uruguayo de Fútbol. Váyase a saber cómo, porque eso no es un equipo de fútbol; apenas si llega a equipito, y no a secas, sino más bien a uno de morondanga. ¡Y éste es el campeón uruguayo de fútbol! Ya sabemos cómo desplazó a Nacional y evitó que fuera campeón? con tres puntos fraudulentamente arrebatados por la AUF, ese antro de piratas y malandrines. Lo que uno no se explica es cómo el tal Rocha pudo pasar por encima de un Peñarol, un Defensor Sporting, un Danubio, un Montevideo Wanderers& Desde la lejanía, uno quisiera explicarse tamaño disparate, aunque estoy seguro que los bienintencionados de siempre -esos que aplaudieron como locos en 1976, cuando Defensor a secas quebró por primera vez la hegemonía histórica de los grandes- se habrán desgañitado de felicidad. Víctor Hugo Morales, desde Argentina, habrá echado las campanas al vuelo, igual que lo hizo en 1976. Y como él, muchos otros. Pues bueno, después de la revolcada espantosa que les acaban de propinar en Quito, a ver si cierran el hocico de una vez por todas. Porque de bienintencionados y de buenas intenciones, así tenemos al fútbol uruguayo, dando tumbos de un papelón internacional a otro. Como lo he repetido mil veces? el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones.

Las informaciones incluidas por EL PAÍS en su edición del sábado 18 de marzo, acerca de los ecos que tuvo el papelón mayúsculo de Rocha en Quito, no tienen desperdicio y tampoco me dejan mentir. Veamos la primera: "&Liga de Quito cobró con intereses la revancha pendiente con el débil uruguayo Rocha por el Grupo 5 de la Copa Libertadores de América-2006, al golearlo por 5-0 (2-0) el jueves en la capital ecuatoriana, señaló la prensa ecuatoriana. "Liga se cobró con intereses y Rocha pagó derechos en Ponciano", tituló el diario quiteño La Hora y anotó "que tras la caída por 3-2 que sufrió la semana pasada como visitante, la goleada justa de Liga le acerca a la tercera ronda de la Copa"&". Habrá que reconocer que la prensa ecuatoriana ha sido muy suave, tanto para el elogio de los suyos como para la crítica de este patético equipito uruguayo. Y leámos ahora otro párrafo complementario? "&"Liga golea 5-0 al Rocha y revive su estilo ofensivo", estampó El Comercio y opinó que "Liga dominó todos los espacios y no tuvo un rival que pueda medir su real potencial. Derrotó 5-0 a un débil Rocha, equipo uruguayo que pagó derecho de piso y que tuvo solo cuatro avances ofensivos al arco del golero Cristian Mora", añadió&".

¿Les ha gustado? ¿Dejan esas palabras bien en claro el papelón que acaba de sufrir el fútbol uruguayo en Quito? Bueno, por si las cosas no han quedado suficientemente explicadas y comprendidas, vean ustedes esta otra información: "&"Liga se desquita y golea 5-0 al Rocha uruguayo y Méndez festeja sus 27 años con una goleada", rotuló el también quiteño Hoy y apuntó que "Liga se desquitó de la derrota sufrida en Maldonado (3-2), y goleó 5-0 al campeón uruguayo Rocha"&". No se puede negar que cuando menos algo bueno ha tenido es nueva vergüenza patética del fútbol uruguayo: ¡cuando menos, los ecuatorianos están muy felices! Desde este punto de vista, a equipos uruguayos ínfimos, del calibre de este Deportivo Rocha, podríamos asignarles una nueva función: la de Santa Claus. Sí, exactamente iguales que ese odioso y ridículo monigote que los gringos se han inventado para las navidades, y que tan servilmente han adoptado casi todos los pueblos latinoamericanos. El fútbol uruguayo no ganará Mundiales (ya ni siquiera llega a participar en ellos), no ganará copas Libertadores, no ganará competiciones como la Teresa Herrera, no ganará Copas Intercontinentales, no ganará Campeonatos Sudamericanos, no ganará o siquiera figurará en Mundiales Juveniles& Pero, lo que sí de seguro habrá de hacer, es regalar alegría en diferentes latitudes, para clubes o seleccionados de otros países& Es decir, que por aquello de la evolución darwiniana, en pocas décadas hemos pasado de ser el Atila de la escena futbolística mundial, a ser el Santa Claus. Mientras aquél arrasaba y provocaba pánico con sólo ser nombrado, éste es un simpático monigote que recorre el mundo derrochando alegría, repartiendo regalos a manos llenas& Aunque, a todos esos que en diferentes latitudes se gratifican con regalos, cabría recordarles que los tales provienen de un patético monigote disfrazado& Y los hubiera querido ver años atrás, con las piernas temblando ante la necesidad de enfrentarse con el Atila de aquel entonces.

 
 
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