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Año III - Nº 136 - Uruguay, 24 de junio del 2005

 

 

 

 

 

EL CABALLITO DE BATALLA
por Marcos A. Temesio

 

 

Como lo anunciara el Secretario de la Presidencia doctor Gonzalo Fernández el pasado martes en rueda de prensa, siguen adelante las investigaciones por el destino de los detenidos desaparecidos durante el gobierno de facto, con el total apoyo de los tres Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Si bien estoy de acuerdo en que es absolutamente necesario el esclarecimiento de los hechos del pasado, entiendo que una constante labor por mantener permanentemente abierta la herida causada por acontecimientos acaecidos hace ya mas de treinta años, contribuye solamente a entorpecer y dilatar el establecimiento de un punto final a este tema.

Hay que tener en cuenta que la reivindicación de los derechos humanos apuntando a mantener en el tapete el argumento al que hago referencia, ha sido el caballito de batalla de la izquierda desde que nuestro país volvió a la senda de la democracia en el año 1985. Esta poderosa arma, sumada a las constantes pugnas por desacreditar a los gobiernos de turno, y a las utópicas promesas preelectorales, permitieron al Encuentro Progresista llegar al gobierno.

Ahora es momento de gobernar, ya no están mas en la oposición sino que se encuentran del otro lado del mostrador, y eso implica una serie de responsabilidades que aparentemente aún no han asumido.

Pero lo que me parece todavía más grave, es que lejos de dedicarse a gobernar y a marcar un rumbo de país para que la situación mejore, se está dedicando mucho esfuerzo a investigar temas, que si bien son importantes como lo manifesté anteriormente, colocan un manto sobre otras decisiones del gobierno que nada tienen que ver con lo que se le prometió a la ciudadanía en la campaña electoral.

Esta situación se agrava aún mas cuando se dejan aflorar sentimientos de revanchismo y venganza, acompañados por frustración y amargura, que deterioran el proceso investigativo que se está llevando a cabo. Esto quedó demostrado en las declaraciones del Senador Rafael Michelini en el programa radial La Palabra y El Poder emitido por Radio Carve el pasado martes 21 de junio.

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En dicha emisión, se le preguntó su opinión acerca de los trascendidos de prensa en que el Comandante en Jefe del Ejército dice que el Presidente de la República faltó a su palabra, a lo cual reaccionó agresivamente manifestando que si el jerarca castrense no está de acuerdo con el primer mandatario se tiene que ir y si está de acuerdo no debe permitir que se erosione la imagen del Presidente. Además realizó las infelices apreciaciones que a continuación transcribo textualmente: "¿Qué van a hacer los generales?¿Qué quieren hacer?¿Subvertir el orden?¿Quieren ellos decir que ahora no van a estar bajo el imperio de la Justicia?¿Quieren decirle al mundo, al MERCOSUR y a los uruguayos que ellos no van a cumplir la ley?¿Qué le van a decir a sus familias-vamos a dar un golpe de estado técnico-? ¡Por favor!¿Y entonces el país donde va?¿Cuatro uruguayos, porque visten uniforme, van a tener mas poder que todos?".

Evidentemente el Senador Michelini está profundamente confundido, parece que todavía no se ha dado cuenta que el Gobierno Militar finalizó hace veinte años dando paso a una democracia que aún no ha podido zanjar las viejas diferencias producidas por los doce años de período de facto. Y como si fuera poco, en vez de colaborar con su propia fuerza política para que este proceso de investigación se lleve a cabo en paz y armonía, le pone su cuota de veneno, contribuyendo con su derramamiento biliar a enrarecer la situación y provocar la reacción de los jerarcas castrenses ante sus manifestaciones.

No es de esta forma que se va a lograr el esclarecimiento de los hechos, sino todo lo contrario, porque mediante amenazas desafiantes y comentarios irrespetuosos hacia quienes tienen la responsabilidad de velar por la seguridad nacional, lo único que se puede conseguir, es profundizar las heridas y mantenerlas abiertas para que nunca sanen y así alimentar el odio, la venganza y el rencor para que ese caballito de batalla les permita poner un manto de olvido sobre todas las falsas promesas que han hecho y que harán en todas sus campañas electorales.