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Embobamiento Global
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| por Eduardo García Gaspar |
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Cuando vi que en un periódico mexicano se anunciaba un laboratorio de medicinas diciendo que estaba de acuerdo con Al Gore y su creencia en el calentamiento global, me di cuenta que hay algo podrido en todo esto. Decía la empresa que pagar la vista de Gore
“... tiene por objeto fomentar mayor conocimiento de los alcances y la magnitud del cambio climático, así como la búsqueda de alternativas viables para revertir este grave fenómeno..Es tal la gravedad del problema que Al Gore ha definido al calentamiento global como ‘la crisis más seria que haya enfrentado la humanidad en toda su existencia... Como empresa socialmente responsable, Genomma Lab decidió patrocinar totalmente la visita de este destacado pensador y estadista, para lo cual ofreció gratuitamente los boletos de entrada a la conferencia a través de los medios de comunicación”.
Pasemos del rollo a lo serio. La realidad es doble. Por un lado, la hipótesis del calentamiento global se ha convertido en una campaña de relaciones públicas, fuera del círculo científico. Segundo, no se han divulgado las opiniones contrarias a esa hipótesis tanto como las favorables.
Por mi parte, eso que ha sucedido es un error en buena parte por fallas como la del anuncio que cité, y que peca del uso de la gastada frase de responsabilidad social... como si el resto no lo fuesen.
Una columna reciente de Roy Spencer en TCS (15 agosto) cita datos. Uno de ellos es el error corregido ya por parte de la NASA: las temperaturas de 1998 fueron inferiores a las reportadas y ya no es el año de mayores temperaturas, sino 1934. El otro se refiere a los sitios en los que son colocados los termómetros de NOAA, cerca de los cuales se han detectado fuentes de calor que antes no existían.
Más aún, reporta Spencer quien es Principal Research Scientist, en la University of Alabama: las medidas satelitales han mostrado un mecanismo natural de enfriamiento en los trópicos y que en modelos anteriores se pensaba que era de calentamiento.
En fin, estos datos y otros colocan al calentamiento global como lo que es, una hipótesis digna de mejor tratamiento. Debe ser colocada en el plano correcto, fuera de las campañas de relaciones públicas.
Quienes han tomado a la hipótesis como una bandera, desde luego, no la pueden abandonar y han circulado rumores de pagos realizados a científicos por parte de empresas petroleras para demostrar que la hipótesis es falsa (y los pagos ficticios). Estos rumores no son evidencia de nada puesto que los científicos que intentan demostrar la verdad del calentamiento también reciben donaciones de otros organismos. En fin, estamos inmersos en una guerra de opinión, rollo y noticias parciales.
¿Cómo tratar esto? Al estilo antiguo, el del viejo periodismo que pedía escuchar los varios lados de la historia y reportarlos para que las personas decidieran. Hay evidencias en pro y en contra, y se trata de un asunto científico que ha sido prostituido por Gore y sus acólitos, como si se tratase de una cruzada que defiende un dogma incontestable.
Por parte del ciudadano común, debe él tornarse un tanto malicioso y dudar de las cosas cuando se convierten en pretextos para acciones de relaciones públicas, como la mencionada antes. Sí, va a haber gente que crea en esto como si fuese una verdad absoluta, pero quien es razonable debe verlo como algo por confirmar.
En lo personal creo que todo es eso, una hipótesis que debe ser regresada a los científicos, alejando a políticos del asunto. Creo que hay evidencias contrarias muy ciertas y razonables, y que no son reportadas con la misma fuerza que las que apoyan la hipótesis. Y creo que antes de actuar con cosas como el Protocolo de Kyoto, debe haber una discusión más seria del tema.
Porque al final de eso se trata, de seriedad. No es un asunto para ser tratado bajo las miras de Gore o de M. Moore, ni para convertirse en un pretexto de un anuncio comercial, ni menos aún una posición de periódicos y revistas. Es bastante más que eso. Y, la verdad, es que huele muy mal eso de recurrir a la opinión pública para probar que algo es verdadero.
Fuente: Contrapeso.info
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