Miembro de apdu
   
Año IV - Nº 248
Uruguay, 24 de agosto del 2007
separador Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
 
separador

1

ha

historia paralela

2012

legra

humor político

apdu

 
1
Luis Alberto Lacalle Herrera

Venezuela como problema

por Luis Alberto Lacalle Herrera
 
separador
 
mail
mail Email del Autor
pirnt Imprimir Artículo
   

            La vocación internacional de nuestro país es la de mantener relaciones, las más cordiales  y fecundas, con todos los países del mundo. Obviamente los de la región ante todos, los del continente sudamericano luego y así, en círculos concéntricos llegar hasta los confines del mundo con nuestros productos, con nuestros intercambios culturales y turísticos, con las alianzas que al interés nacional convenga en cada caso y manteniendo siempre nuestra independencia política. Así seguramente pensamos todos los orientales. Así debemos conducir nuestros asuntos externos. Paz, vigencia del derecho internacional y vigilancia permanente para defender el interés nacional.

            Están vigentes distintos instrumentos jurídicos internacionales que nos vinculan a diversas oganizaciones. Entre ellas las NNUU la OEA en el plano político, el MERCOSUR y ALADI en el marco de la integración económica y - lamentablemente - el denominado parlamento del MERCOSUR, en una vinculación política incomprensible e indefendible. Pasemos a ocuparnos de Venezuela y nuestro país. Con esa gran nación queremos y nos conviene tener las mejores relaciones, como con las demás de América. Lamentablemente, lo que podría ser una vinculación positiva y fructífera, es conflictiva y llena de potenciales  problemas.

            Separemos los distintos aspectos. En lo comercial el país caribeño pude ser un importante cliente para nuestras exportaciones y ya es un proveedor principal de petróleo. Más allá de que, sin fundamento serio, este gobierno y especialmente ANCAP, se han atado excesivamente a dichas compras de crudo, podemos vender mucho a los venezolanos. Ya se estaba vendiendo antes del triste episodio del ingreso, mediante pronto despacho, de Venezuela al MERCOSUR. Este trámite marcó uno de los puntos más bajos de nuestra política exterior reciente. En un solo día, un parlamento dócil y sin autoestima, hizo entrar a Venezuela sin negociación en la organización regional. Nadie se preocupó de averiguar si iba a comprar mucho o poco, si iba a adecuar sus aranceles, nada de lo que a otros países se exigió y se negoció largamente se consideró importante para el ingreso del país del Presidente Chávez. Una demostración, de las peores, de lo que es una política exterior dirigida por las afinidades ideológicas y no por el interés nacional. Los demás países que nos asociamos en MERCOSUR, lo hicimos luego de largas discusiones, cada uno defendiendo sus productos, negociando y transando. Para Venezuela esto no contó, hubo una docilidad muy poco recomendable y sin lugar a dudas perjudicial para el tabajo nacional. Nunca sabremos el por qué, pero seguramente que está muy cerca del poder económico e ideológico que ejerce sobre muchos de nuestros gobernantes el presidente  caribeño.

            Pero no queda ahí el caso de esta relación problemática. Se abre ahora el análisis de los aspectos políticos. Que son de dos órdenes nítidamente separados. Por un lado lo que ocurra dentro de Venezuela es asunto de los ciudadanos de ese país. Los gobierno y las constituciones que eligen, la comparecencia o no a las elecciones, deben de permanecer siendo un asunto en el que no tenemos arte ni parte, sin perjuicio de las opiniones que respecto de  esos temas podamos expresar. Ocurre que al facilitar el ingreso de Venezuela bajo su actual gobierno y con las especiales características de su presidente, al malhadado “MERCOSUR político”, hemos comprado un problema sin beneficio alguno como contrapartida. El Presidente Chávez se ha convertido, en función del poder económico que le da el precio del petróleo, en un personaje muy importante en el mundo. Se ha también convertido en un protagonista pintoresco, por no decir ridículo, por su incontinencia verbal y su afición a insultar a los países y personajes que no le gustan. Así ha calificado de borracho al presidente de los EEUU y de papagayos a los parlamentarios del Brasil. Puede criticarse al destinatario de la grosería de otra manera, está el Sr. Chávez en su derecho de elegir las formas. Lo que no debería hacer es salirse de los carriles de buena conducta que son propios de un oficial del ejército y de un primer mandatario. Pero en definitiva si así quiere comportarse, allá él. Lo que no podemos admitir es que el MERCOSUR sirva de tablado a esas expresiones que, nos guste o no, se imputarán a la propia organización. ¿ Cómo aparecemos ante Europa , Japón y los EEU, con quienes hacer negocios, del brazo de semejante personaje?. Nadie lo puede explicar, ni aún los que ambientaron su desembarco en las tierras platenses. A veces olvidamos la perspectiva desde la que se nos mira. Para un europeo o norteamericano, para un asiático, las distinciones entre países se borran, se nos incluyen en un todo llamado Latinoamérica. Cuando el Sr. Chávez lanza un exabrupto o cuando visita Irán y coincide con las metas de esa teocracia radical y  totalitaria, caemos todos en el montón del desprestigio. No es cosa buena el seguir este camino. Nada nos puede traer de beneficioso y mucho de perjudicial.

            Con buenos modales es preciso que se aclaren las respectivas posiciones. El Canciller Gargano, más allá de sus amores y odios, debe de aceptar que para ejercer ese cargo es preciso dejar en la puerta lo que le gusta o no. Su conducta debe de estar gobernada por lo que al Uruguay le conviene. Nada de negocios de armas, ni de solidaridades contra Israel, ni de insultar a los países que son nuestros clientes y amigos. Clara separación de lo que a cada país  le convine. Lo nuestro no es lo del régimen venezolano. Negocios, los que se quieran, siempre que sean claros. Compromisos políticos, ninguno. De esa manera tendremos un cliente más y un problema menos.

1

 
21
Informe Uruguay se halla Inscripto en el Registro de Derechos de Autor en el libro 30 con el No 379
Depósito legal No. 2371 deposito Nos. 338018 ley No - 9739, dec 694/974 art. 1 inc A
20
Los artículos firmados son de exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan, necesariamente, la opinión de Informe Uruguay
20
 
Estadisticas Gratis