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Marxistas por partida doble…
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| por Fernando Pintos |
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Me dejaré llevar una vez más por la nostalgia. Y estaré rememorando, nuevamente, al viejo y aguerrido semanario «Nueva República»… Estoy más que seguro de que hoy no existe nada parecido en el Uruguay de la Posmodernidad y —para peor todavía— de ese Gobierno cangrejil del Encuentro Progresista («progresista»… ¡lindo eufemismo!), que es lo mismo que decir: del desgobierno del Frente Amplio.
«Nueva República», que se publicó por más de año y medio, entre 1984 y 1985, fue un periódico serio, valiente y aguerrido. Podría ser desparejo, tanto en textos como en diseño y diagramación. Pero téngase en cuenta que se imprimía a regañadientes, como si de limosna se tratase, en los talleres gráficos del diario «El País ». Todo el mérito de sacar adelante aquel excelente periódico correspondía al veterano periodista José Antonio Ramírez (Q.E.P.D.) y su hija menor, Toti. Ellos dos eran quienes enfrentaban el trabajo más duro y sacrificado, con el apoyo de todos cuantos allí escribíamos, quienes, por cierto, nunca cobramos ni pretendimos cobrar un céntimo partido al medio. Creo que aquella clase de periodismo, a la vez ideológico, romántico y en cierta medida heroico, está hoy día pasado de moda. Y me gustaría encontrar algo similar cuando visite Montevideo.
Pero, más allá de lo heroico y lo romántico, «Nueva República» tenía, muchas veces, sus toques de humor negro. Y de ellos solía encargarme yo, casi en forma exclusiva. Porque, más allá de la indignación que ciertas acciones o personajes provoquen, el ruedo político siempre será propicio para el humor más retorcido y sangriento. En esta entrega les regalaré uno de aquellos artículos, que se tituló «Aunque parezca mentira: marxistas por partida doble»… Leyéndolo —espero que cuando menos provoque sonrisas—, ustedes comprobarán la imperiosa necesidad para un título de tal índole. Veamos entonces.
«…Pocos días atrás —más exactamente el domingo 16 de setiembre de 1984—, mientras se disputaba uno de los clásicos de nuestro fútbol en el “Monumental estadio Luis Tróccoli” de la villa del Cerro (adivinarán ustedes que se dirimía el viejo pleito entre Rampla Juniors y Cerro), aconteció algo digno de las mejores páginas de Ripley (o de Woddy Allen, vaya uno a saber)… Minutos antes de procederse al anhelado puntapié inicial y mientras el público se apiñaba en las tribunas con la lógica expectación que despierta en parcialidades enfervorizadas un enfrentamiento de esta categoría, dos insólitos personajes irrumpieron en la cabina de difusión del estadio, siendo inmediatamente presentados por un locutor, como si hubiesen sido parte del espectáculo (al cual, sin mediar pausa ni tregua, ayudaron a transformar en un lamentable “show” de opereta bufa).
Centenares de boquiabiertos hinchas de una y otra enseña fueron, entonces, objeto de una intempestiva arenga política, realizada por (ya que dijimos el pecadillo, nombremos a los pecadores) dos actuales candidatos frenteamplistas: José D´Elía (postulado a la Vicepresidencia de la República) y Mariano Arana (propuesto para la Intendencia de Montevideo).
Aparentemente sumergidos en un estado de absoluta e irreversible enajenación mental, los dos pintorescos personajes comenzaron a vomitar una sarta de solemnes sandeces y festivos disparates sobre la tan desprevenida como incrédula audiencia, intercalando, en el curso de la demencial perorata, conceptos tales como:
—Un saludo en nombre del Frente Amplio a toda la concurrencia (que habrá pensado se lo podrían haber ahorrado, o metido quién sabe por dónde), a cargo de D´Elía.
—Un saludo cordial de Arana.
—Una reseña de actividades cumplidas en el Cerro con otros frenteamplistas (Arana).
—El anuncio de que, una vez terminado el partido, continuarían la recorrida por el Cerro (Arana).
—El deseo de que “ganara el mejor de los dos equipos” (Arana).
—La retirada de ambos, entre la incredulidad de los más y el regocijo de unos cuantos energúmenos que hacían de sórdida claque al lamentable espectáculo (lo que no sabemos con precisión es si salieron al son de alguna retirada murguera, para cerrar de manera coherente su torpe intervención).
Lógicamente, mientras los turulatos espectadores se reponían de aquel inesperado shock (quizás preguntándose si estaban en un estadio de fútbol o se habrían quedado frente al televisor, viendo “Operación Ja-Ja”, “No toca botón”, o algo por el estilo), se producían las primeras reacciones a nivel directivo. Así, el martes 18 de setiembre la Comisión Directiva del Club Atlético Cerro se apresuró a efectuar un comunicado, en el cual reiteraba la prohibición de realizar propaganda política de cualquier tipo dentro de su estadio, en tanto que, voceros de la institución informaban a la prensa que los dos “divos” habían irrumpido en las cabinas del estadio, “intempestivamente, y sin que nadie los invitase”.
Incidentes como éste, nos dan pautas sobre la compleja condición ideológica que caracteriza al Frente Amplio. Confluyen allí doctrinas de todo tipo, calibre y color… Y esto se hace aún más complicado cuando alcanza a personajes tan relevantes —dentro de esa agrupación, claro— como lo son D´Elía y Arana.
Pues en cuanto a ambos se refiere, si bien hasta el momento sabíamos que eran marxistas rematados, ahora tenemos la certeza de que lo son por partida doble: por Karl Marx y por los Hermanos Marx. ¡Lástima que faltaban integrantes para completar el quinteto! (¿Sería uno de ellos Crottogini? ¿Estaría entre los mismos Seregni? ¿Completaría el quinteto Enrique Rodríguez, o de repente sería Germán Araújo?… Pero: ¿quién sería Groucho? ¿Y Harpo? ¿Y Chico? ¿Y Gummo? ¿Y Zeppo?)
En fin: más allá de tales interrogantes… ¡Adelante, muchachos, que el buen humor nunca está de más! Y que, todavía, la cloaca política del Uruguay puede generar algunos grupos tan memorables como los ya nombrados hermanos Marx, o como los Tres Chiflados… Por lo que se ha visto el domingo 16 de setiembre en el “Monumental Luis Tróccoli”, material humano para tales efectos en absoluto nos falta. Antes bien: lo tenemos, y de sobra…».
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