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El globo desinflado
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por Graciela Vera
Periodista independiente
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¿Se encuentra España ante un 30% de riesgo de sufrir una grave crisis económica a corto y mediano plazo?
¿Porqué perdió América Latina 13.570 millones de dólares de inversiones españolas en el año 2005?
The Economist, el semanario financiero más influyente de Europa, no se muestra muy optimista con el futuro de España y por defecto con el de América Latina.
Muchas veces se ha exhibido como acusador, fiscal y juez en cuanto al desarrollo económico español y vaticinado un futuro agridulce, matizando luces con sombras en cuanto al generador del principal efecto de su crecimiento económico: el boom de la construcción.
No ha dudado en calificar al Mediterráneo español como ‘la Florida de Europa’ cuando se ha referido a su crecimiento edilicio o como ‘Costa de hormigón’ cuando ha analizado los efectos negativos de éstey ha advertido: ‘Es peligroso para una economía nacional depender de un solo sector, como la economía española depende de la construcción’.
Y precisamente la construcción, junto con el agro, es el sector que más trabajo ofrece en la economía sumergida a la que acceden los inmigrados que no tienen regularizada su situación.
Sin embargo no es de las expectativas de los extranjeros o de los mismos españoles en el mercado de trabajo local, a lo que queremos referirnos sino al poco halagüeño futuro que Dan O’Brien, editor jefe de The Economist vaticina muy en contra de los alentadores anuncios de superávit para las arcas públicas realizado por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
En este aspecto se ha hecho común que el Presidente del Gobierno español haga coincidir las jornadas de The Economist con sus anuncios de importantes logros en materia económica*1.
Y es éste el momento en que entra en juego la opinión del periódico británico que no duda en despojar de realidad al anuncio del mandatario español dejando en claro que desconfía de sus previsiones.
A la prevención de The Economist se suma, ante las palabras de Rodríguez Zapatero, la expresada en iguales términos por Nenad Pacek, director de EMEA and Global Practice Leader.
O’Brien considera que España se enfrente a un riesgo del 30% de crisis económica grave y justifica su predicción recordando, sin dejar de reconocer el ‘milagro’ laboral español, que el país presenta de forma recurrente una inflación por encima de la media comunitaria y, a la vez, una menor productividad que la generada en los países de su entorno.
Su endeudamiento familiar es el mayor de la Unión Europea lo que hace a los españoles extremadamente susceptibles a cualquier subida de los tipos de interés. Pero no es sólo en el factor económico donde están, a criterio de The Economist el riesgo de inestabilidad para España.
El ámbito político, por demás conflictivo, distancia cada vez más en varios frentes a los dos partidos mayoritarios cuyas posiciones han quedado totalmente divididas como consecuencia del actual proceso de negociaciones con la banda terrorista ETA y en torno al creciente problema territorial, plenamente vigente desde que se iniciaron negociaciones para la aprobación del Estatut catalán.
El analista británico alerta que España se encuentra en un riesgo ‘muy superior a la de los países del entorno’ de caer en una polarización política y, si a todo ésto reconocemos que el propio Ministro de Economía y Hacienda y Vicepresidente Segundo del Gobierno de Rodríguez Zapatero, Pedro Solbes*2 debió soportar el malestar de la Mesa de Ministros por sus declaraciones alertando de un ‘pequeño bache’ en la economía para el año próximo y vaticinando incertidumbres a medio y largo plazo debido al precio del petróleo, el comportamiento de economías del entorno y la propia evolución económica que él considera cíclica, debemos, al menos creer que existe un 30% de riesgo de que se deba producir una corrección severa debido al alto grado de endeudamiento exterior.
De confirmarse las consideraciones del periódico, no dudamos que se verán afectadas las economías americanas por restricciones lógicas en las remesas de los inmigrantes, más de dos millones regularizados, muchos más si se contabilizan los que carecen de permisos de residencia y trabajo. De estos totales, unos setenta mil son uruguayos.
Pero dentro de su importancia no es éste el varapalo conque España podria desestabilizar, las expectativas de crecimiento económico en América Latina.
The Economist también analizó el que considera será el futuro comportamiento en cuanto a inversiones españolas en el exterior y su editor jefe no duda en considerar que habrá un giro desde los países americanos a Europa (es más, ya se inició) y de ésta a China y Estados Unidos.
O’Brien, que reconoce que el crecimiento hispanoamericano es muy superior al europeo o al americano (4,7%, 2,5% y 3,3% respectivamente) toma en cuenta la estabilidad macroeconómica de la UE y el entorno que abre para las negociaciones, lo que convierten en muy atractiva la perspectiva.
América Latina parece no haber podido confirmar seguridad a los inversionistas y, a pesar la elevada deuda de los hogares de los Estados Unidos, muy similar a la que existe en España; la falta de suficiente valoración de riesgos en la china y las crecientes amenazas por conflictos, guerras y sanciones que repercuten en los países occidentales unificados en bloque, el continente que debería asentarse sobre pilares más sólidos ha quemado sus naves en aras de una estrategia obsoleta, de mercados cerrados y negociaciones politizadas.
España valora y los inversores se inclinan hacia los países emergentes incluso antes de realizar mediciones de los riesgos.
La inversión española fuera de fronteras alcanzó en el año 2005 los 38.772 millones de dólares destacando el sensible aumento hacia los países de la Unión Europea en detrimento de las inversiones en América Latina que supusieron tan sólo el 15 % del total, un porcentaje muy inferior al 50% que representaban hace ocho años.
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El anuncio del Presidente Rodríguez Zapatero refiere a un superávit para las cuentas públicas del 1,5% del PIB (0.4% superior al año pasado) y el vaticinio de un cierre de ejercicio con un crecimiento del 3,8%.
Zapatero complementó las buenas nuevas pronosticando que el 2006 culminará con la inflación más baja desde el año 2004. |
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Pedro Solbes Mira nació en la provincia de Alicante el 31 de agosto de 1942. Está casado y tiene tres hijos. Posee un amplio currículo:
Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Economía Europea por la Universidad Libre de Bruselas.
Desde 1968 como Técnico Comercial del Estado ocupó distintos puestos en la Administración española. A finales de 1985 fue nombrado Secretario de Estado para las Relaciones con la CE.
En 1991 fue nombrado Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Entre 1993 y 1996 ocupó el puesto de Ministro de Economía y Hacienda.
En la Elecciones Generales de marzo de 1996 fue elegido Diputado por la Provincia de Alicante y durante su período en el Congreso de los Diputados presidió la Comisión Mixta del Parlamento español sobre la UE.
En septiembre de 1999 fue nombrado miembro de la Comisión Europea, y se le encomendó la cartera de Asuntos Económicos y Monetarios. Durante este período su actividad principal ha sido la introducción del euro y el refuerzo de la coordinación de las políticas económicas en la UE.
Desde abril de 2004 es Vicepresidente Segundo y Ministro de Economía y Hacienda. |
El Ministerio de Economía y Hacienda es el departamento de la Administración General del Estado encargado de la propuesta y ejecución de las directrices y medidas generales de la política económica del Gobierno y, en especial, de la política de hacienda pública, de presupuestos y gastos y de empresas públicas.
Almería, en el sur del norte, 23 de noviembre de 2006
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