La Era del Fraude
Ariel L. Rivas
“Jeff Gannon” era el nombre falso usado por un fraudulento periodista de E. Unidos quien, desde febrero del año 2003 a febrero de este año, participó en las conferencias de prensa realizadas en la Casa Blanca. Tal nombre había sido usado, en ese lapso, tanto por los Secretarios de Prensa de la Casa Blanca, como por el propio Presidente en ejercicio, pese a que su verdadero nombre (James D. Guckert) era conocido por los gobernantes.
“Gannon” decía trabajar para una agencia periodística (“Talon News”) la que, no sólo era ficticia (en realidad es una “pantalla” creada por una organización política) sino que incluso fue “creada” casi dos meses después que el fraudulento periodista comenzara a ser recibido en las conferencias de prensa de la presidencia estadounidense. Lo único auténtico que se sabe de Guckert era su condición de prostituto masculino, anunciada durante años en la Internet. Desde dos años atrás, su “trabajo” consistía en divulgar mentiras y/o propaganda.
Su presencia en conferencias de prensa de la Casa Blanca ya había sido cuestionada no solamente por los demás periodistas acreditados, sino también por el propio Congreso. En abril de 2004, “Gannon” había solicitado un pase como periodista para asistir a las reuniones del Congreso, el que fue rechazado por no poseer afiliación a ninguna organización periodística establecida.
Pese a su falsa identidad y falsa organización periodística, “Gannon” fue actor principal, durante dos años, de las conferencias de prensa realizadas en la Casa Blanca. Sus preguntas invariablemente adulaban o favorecían las políticas del Presidente en ejercicio. También asistía a las (muy exclusivas) fiestas de Navidad, realizadas en la Casa Blanca. En enero 26, 2005, su participación en una conferencia de prensa, fue televisada.
“Gannon” ha desaparecido. Aunque nadie lo persigue, desde el 8 de febrero de 2005, Guckert está oculto (o eso parece).
El descubrimiento del doble fraude (falso nombre y falsa organización periodística) pone al descubierto la magnitud, sofisticación (y aparente impunidad) del Gran Fraude: el actual modelo de control/explotación impuesto sobre la ciudadanía estadounidense (y la del resto del planeta), el que se basa en sistemática distorsión, censura y/o falsificación de la información. Este modelo tiene al sistema político como primer agente.
Aunque este hecho es apenas uno de las docenas de casos que diariamente se descubren, documenta algo obvio pero aun no reconocido explícita y públicamente: excepto demostración en contrario, hoy debemos suponer que toda “información divulgada” es…falsa. Hoy debemos suponer que toda información que “llega a nosotros” no llega de manera desinteresada ni necesariamente es innocua, sino que llega como parte de una estrategia que busca…desinformarnos.
Ya no podemos “confiar” en ninguna “credencial.” que nos permita diferenciar las informaciones auténticas de las falsas. Que una “información” nos llegue por canales “oficiales” o “acreditados” no es prueba de nada. Que una “autoridad” divulgue un dato u opinión, no es prueba de que sea verdadero o de que sea parte de una acción de gobierno orientada a generar las mejores soluciones para los gobernados.
Vivimos en la Era del Fraude. Era que comenzó hace unos doce siglos. Sin embargo, la Era del Fraude hoy enfrenta un elemento que no existió en los últimos doce siglos.
¿Cómo fue descubierto este fraude? ¿Gracias a policías/jueces/políticos/periodistas?
No. Fue descubierto gracias a la Internet. Fue descubierto por ciudadanos organizados en un grupo llamado “Media Matters for America”, el que investiga y publica usando la Internet. El primer artículo fue publicado el día 26 de enero de 2005 (http://mediamatters.org/items/200501260015). Recién dos semanas después (febrero 10, 2005), el tema fue divulgado por primera vez en un periódico comercial (http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/articles/A14148-2005Feb10.html). En este momento, se encuentran cientos de artículos al escribir “Jeff Gannon” en Google.
La Era del Fraude tiene a todos los pueblos en su mira. Su objetivo es explotar ciudadanías, incluso las propias. El objetivo es muy simple: no crear, no multiplicar, no resolver problemas ni preocuparse por futuras generaciones, sino depredar lo que ya existe. O sea, robar ciudadanías.
Entre otros Grandes Fraudes, en los últimos doce siglos hemos asistido a:
1) el Fraude de la Salvación Eterna (gozar beneficios en la “futura vida”, a cambio de resignarnos a ser explotados en esta vida),
2) el Fraude de la Moneda (privada) de Uso Compulsivo (generadora de una deuda contraída por privados, pero pagada por ciudadanos), y
3 y 4) el Fraude de la Deuda Nacional, el que posee (por lo menos) dos versiones: i) Préstamos para el Desarrollo, y ii) Seguridad militar. El Fraude de los Préstamos para el Desarrollo consiste en contraer deudas pagaderas en moneda privada (o extranjera), mientras el trabajo nacional es pagado en otra moneda (la que se desvaloriza en el tiempo) o el ingreso real disminuye al pasar el tiempo. En ambos casos, el efecto es el mismo: se genera esclavitud eterna. Este fraude contiene dos elementos: i) se usan medios de propaganda para “demostrar” la “necesidad” de “recibir” préstamos en moneda extranjera o privada a efectos de realizar ciertas inversiones; y ii) el pago de la deuda se vuelve imposible, por lo que los recursos nacionales son utilizados en pagar el interés de la deuda, el que crece permanentemente. El fraude no consiste en realizar inversiones innecesarias: muchas veces el proyecto es auténtico o justificado (aunque no siempre). El fraude consiste en imponer un préstamo que no puede ser pago. Esto se logra de múltiples maneras. Una es contraer una deuda tasada en moneda privada o extranjera, mientras el trabajo propio o nacional es retribuído cada vez menos al pasar el tiempo (en el caso de la ciudadanía estadounidense), o es tasado en otra moneda, la que posee menor valor adquisitivo (en el caso de otras ciudadanías). Alternativamente, se generan déficits (ficticios). Como resultado, es imposible pagar la deuda principal, por lo que el deudor solamente paga el interés de la deuda. Pero, como el interés crece permanentemente, la ciudadanía, en poco tiempo, destina mayores porcentajes de sus impuestos a pagar un servicio ficticio (el interés de la deuda), sin recibir beneficio real alguno. Peor aun, al pasar el tiempo, debe destinar mayor porcentaje de su tiempo trabajando gratis (el trabajador se convierte en esclavo): mayor porcentaje de los impuestos pagados por la ciudadanía son destinados a pagar intereses de la deuda, mientras servicios antes financiados con impuestos (ej., salud, educación, jubilación) dejan de ser ofrecidos. Aun peor, esos servicios, ahora privatizados, tienen mayor costo que cuando eran financiados con impuestos. La ciudadanía paga tres veces por el mismo (o peor) servicio, y paga dos veces por adquirir un préstamo que, en vez de generar Desarrollo, genera… bancarrota y esclavitud. El Fraude de la Seguridad es similar. Sustituye “Desarrollo” por “peligro” (ej., un ataque militar), el que “obliga” a un mayor gasto (que no posee financiación), generando el círculo vicioso déficit préstamo deuda intereses crecientes a mayor deuda. Típicamente, la “crisis” “obliga” a comprar nuevas armas (las que muchas veces aun no existen). Así, se pagan al contado proyectos que prometen (en un futuro lejano) la invención y producción de costosísimos armamentos (de los que nunca se demuestra su supuesta necesidad o superioridad frente a las armas actuales). Como resultado, se produce un súbito déficit en el presupuesto nacional. Este déficit obliga a contraer préstamos, los que son decididos por Gobiernos (supuestamente representantes de la ciudadanía), pero son pagos por la ciudadanía (no solamente la actual, sino incluso la futura). Como los mismos gobernantes se aseguran de que el déficit continúe (aparecen nuevas “peligros” que “obligan” a nuevos gastos “imprevistos”) surgen nuevos aumentos del déficit, se generan nuevos préstamos y mayor porcentaje del dinero pagado por la ciudadanía (impuestos) es destinado a pagar intereses de la Deuda Nacional. El secreto de este fraude consiste en usar Gobiernos como agentes vendedores de préstamos: a mayor Deuda Nacional (mayor adquisición de deuda impuesta a la ciudadanía), mayor es la esclavitud generada. La ciudadanía queda condenada a trabajar para pagar impuestos que no se devuelven a la ciudadanía en servicios, sino usan para pagar intereses de deudas (como compra al contado de armas inexistentes) generadas por “peligros”…inexistentes. Otra variación de este fraude es la “Apertura Comercial.” Déficits ficticios generados por excesivas importaciones (pero bajas exportaciones), crean el mismo efecto.
A esos cuatro Grandes Fraudes históricos, hoy debemos agregar:
5) el Fraude de la Libertad de Prensa (la libertad de los dueños de medios de prensa para mentir impunemente), y
6) el Fraude de la Democracia Representativa (la realización de elecciones [muchas veces fraudulentas] en las que se impide la multiplicidad de opciones y se censura, manipula y/o falsifica la información (con actores como “Gannon”), con lo cual gobernantes temporarios imponen deudas a ciudadanos aun no nacidos).
Felizmente, hoy comenzamos a vivir en una nueva era: la Era de la Internet.