Año III - Nº 119 - Uruguay, 25 de febrero del 2005

 

 

 

 
El voto que el alma pronuncia
Luis Tappa

Ya asumió el nuevo poder legislativo y se acerca el momento para el ejecutivo, ya casi instalado el nuevo Gobierno todos nos hacemos la misma pregunta ¿Qué pasará? ¿Qué beneficios traerá para los uruguayos?

Seguramente va a traer varios cambios, algunos se notarán rápidamente, otros a largo plazo, pero los habrá que quizá no lleguen jamás.

No nos hagamos ilusiones de cambios drásticos, por lo menos a corto plazo. Por lo pronto ya sabemos que la política económica va a seguir siendo la misma, seguiremos pidiendo plata, dependiendo del FMI y por lo tanto aumentando la deuda y la dependencia.

Solo nos queda ver si asistiremos una vez más al acostumbrado viaje de cada nuevo Presidente a los Estados Unidos, a presentar sus respetos al Cesar y pedir el cuaderno de los deberes.

Me desilusionaría mucho, muchísimo.

Los blancos han estado reacios a comprometerse a colaborar con el nuevo gobierno, solo pretenden ser oposición, muy buena la decisión ¡para sus propios intereses!

Ya han pagado con creces su adhesión de todas las horas a sus enemigos de siempre. Los descendientes de Oribe, con el devenir de los años olvidaron en el campo electoral sus ideales y los muertos en los campos de batalla y tanta sangre derramada al pedo en aras de otro concepto de país.

Estos dos partidos son como Peñarol y Nacional, se odian a muerte pero no pueden vivir el uno sin el otro y llegado el momento se unen para amasijar a los cuadros chicos. En política es lo mismo, con la diferencia de que el cuadro chico es el pueblo.

Hace largo rato que a los blancos, de blancos, no les queda casi nada, ni el nombre, este partido y sus ideales murieron el 10 de setiembre de 1904 junto con Aparicio Saravia, hoy es el Partido Nacional, tan solo una sombra, hasta votaron a un Batlle por miedo al cambio y a que entrara a terciar un nuevo partido que les reste a ambos posibilidades de seguir prendidos de la teta, el famoso "pacto del chinchulín", el del 3 y 2, en el que sin importar quien ganara se comprometían a repartirse el "botín". Así hemos sido gobernados por casi cien años, nos metieron el verso de la Suiza de América, pero esto no es lo peor, lo peor fue que nos lo creímos.

Los días pasan y se acerca el momento para el nuevo gobierno mientras las consultas continúan, me parece bien que ciertas cosas se aclaren de antemano, lo que no se debe permitir es resignar viejos ideales por una gobernabilidad que está por verse.

Uno de los principales postulados del ahora nuevo gobierno fue el conocido "que pague más el que tiene más y que pague menos el que tiene menos", pues bien... que se haga realidad, para eso los votamos.

Por ejemplo, la política exterior debe ser prioritaria del partido de gobierno, por algo lo votó la mitad mas uno de los uruguayos, y de esto prometieron bastante también. Cuando el partido colorado fue gobierno hizo de la política exterior lo que se les antojó y sin consultar a nadie, y menos al Frente, aun a sabiendas de acciones totalmente impopulares, como la grosera actitud de Jorge Batlle en ocasión de la asquerosa nota presentada contra Cuba a pedido de EEUU, una injerencia en los asuntos internos de aquel país que no nos hizo ningún favor, lo único que se logró con ello fueron conflictos diplomáticos con un país amigo.

Que cada país se gobierne como pueda o como quiera, no es nuestro problema, no vamos a arreglar el mundo, si no logramos arreglar nuestros problemas menos vamos a arreglar los ajenos.

Nosotros debemos tener la autonomía suficiente y el libre albedrío de ser amigos de quienes se nos antoje y de comprarle y venderle a quien nos convenga, no a quienes quieran los norteamericanos. Lo mismo pasa con enviar soldados al exterior para colaborar con las Naciones Unidas, a intervenir de mediadores en conflictos en los que nada tenemos que ver ni hacer. Nuestras fuerzas armadas están para defender nuestro suelo y no deben intervenir en conflictos ajenos.

Ni intervenidos ni intervención.

Lo único que han hecho las Naciones Unidas es decir amén a todo lo que hacen o quieren los EEUU, mientras estos, al igual que Israel, se pasan por el culo cada resolución de este inútil grupo de inútiles, pero pobre de aquel país que no acate las resoluciones de aquel organismo si los EEUU están de acuerdo con ellas.

Quizá veremos una mejora en nuestros salarios y jubilaciones. Esperaremos a ver que pasa con la carga impositiva que tenemos que soportar los uruguayos y si se reactiva la industria. Con un poco de suerte tendremos mayor transparencia en los números estatales y menos clientelismo político. También más libertad y equidad en la adjudicación de frecuencias de ondas radiales y televisivas, hasta ahora monopolio exclusivo de tres o cuatro apellidos famosos, obsecuentes defensores del imperio.

Casi seguro que obtendremos el derecho al voto consular, que al no existir en nuestro país se presta a posibles chanchullos electorales, ya que por el mundo andan sueltas más de un millón de credenciales uruguayas con absoluta imposibilidad de venir a votar. Sabemos que en muchas elecciones hubo más votos que votantes y hasta se han dado altísimos y ridículos porcentajes de votación que no resisten el más mínimo análisis, (El Fraude del 71, de Enrique Colet). El voto consular es una defensa contra el fraude, y todos los uruguayos, estén donde estén, tienen derecho a votar por su país, no son ciudadanos de segunda categoría como los ingleses de las Malvinas, actualmente somos uno de los pocos, si no los únicos en el mundo, que no tenemos ese derecho.

De conseguir estas cosas ya habremos adelantado muchísimo, pero lo que talvez jamás veremos es nuestra independencia de poderes extranjeros. Antes del advenimiento de esta "democracia" que gozamos hoy día, los señores militares decidieron hacer cumplir la Constitución y activar el mecanismo del voto obligatorio que está previsto en esta, pero que nunca se había cumplido ¿Por amor a la constitución? ¡No!, si la amaran tanto la hubieran respetado y no hubieran hecho lo que hicieron, fue por otra cosa, de esta forma se garantizaba la concurrencia a las urnas de miles y miles de viejos y recalcitrantes blancos y colorados, de aquellos que no ven más allá de sus narices y quedaron atrapados en el tiempo, prendidos de un color, solo por fanatismo. Pero estos se fueron muriendo y la mayoría no pudo trasmitir a sus hijos el amor a descoloridas divisas.

Entonces se recurre al "Balotaje" como último recurso para frenar lo inevitable, cosa de poder unir también en un "frente amplio", llegado el caso, a la gente de estos dos partidos. Dos partidos políticos ciegos, gastados y cansados, cubiertos más de polvo que de glorias, dos partidos que se suicidaron incinerándose en su propia ambición.

Dos partidos que hicieron de la entrega sistemática de nuestra soberanía su "modus vivendi".

Aquí, en nuestro querido Uruguay "Le honneur de la patrie" permanece aun dentro de una pelota de fútbol, es hora de romper la pelota y tirarla a la mierda, sacar a relucir la garra charrúa y nuestro honor y orgullo de orientales en cosas más importantes que un juego de pelota.

En Uruguay no existe ni jamás existió el comunismo, los que dicen serlo solo son comunistas a la criolla.

Comunismo es solo la palabra con que nos asustan y que utilizan para denominar a los que no están de acuerdo con "el libre comercio y democracia de guerras", toda una parodia montada alrededor de esto solo para asustar a la gente.

Comunismo es solo la idea política de un escritor que se llamó Carlos Marx, pero que nunca se llevó a la práctica ni es posible hacerlo.

De cualquier forma sigo sosteniendo que cada país es dueño de gobernarse como le de la gana, y cuando a los pueblos no les guste como son gobernados, ellos mismos se encargarán de cambiarlos, sin necesidad de ayuda externa ni de nadie que se meta a terciar en sus asuntos internos. Nosotros somos un ejemplo, salimos de una recalcitrante derecha, sin sangre ni rencores, así somos los uruguayos.

Realmente no se si podremos vivir mejor, pero les aseguro que peor tampoco, ¿Por qué? porque es imposible gobernar tan mal como lo han hecho estos clásicos rivales a través de los tiempos, ni a propósito.

Pero de cualquier forma y pase lo que pase, por malo que resulte el nuevo gobierno, algo muy importante ya ganamos los uruguayos, y es que la gente perdió el miedo, se despertaron los adormecidos, se desperezaron, se desempolvaron y se actualizaron, aprendieron a pensar y razonar antes de poner el voto que el alma pronuncia. Estamos aprendiendo a no ser "hinchas" de un color, estamos aprendiendo a votar más con la cabeza que con los ojos. Mientras tanto, viene surgiendo una juventud pujante y progresista que no se deja engañar así nomás por quienes a través de los años hicieron de la política su gran negocio y vivieron a costa del pueblo.

Finalmente hemos logrado esconder en el viejo arcón de los recuerdos, el sable genocida de Rivera, el sobretodo de Batlle y el poncho de Aparicio, que sin dejar de reconocer a estas dos últimas y enormes figuras, nos asfixiaban, no nos dejaban ver el futuro y nos mantenían en el congelador, consecuencia de dos partidos políticos que manejaron sus nombres como caballitos de batalla.

Solo un ejemplo válido tenemos para seguir, los ideales de un grande entre los grandes, José Gervasio Artigas, también deberíamos pensar en Simón Bolívar como ejemplo para una América grande, fuerte y soberana. Tendremos que llenar el arcón de naftalina para que tanta polilla no nos arruine la ropa nueva, y que nunca más vuelvan para, "hacernos promesas que nunca cumplieron", dijera Serafín J. García

Tal vez algún día alguno de estos dos partidos vuelva a ser gobierno, ¡quien sabe! pero les puedo asegurar que si el frente hace las cosas solo un poquito mejor, va a ser como la Intendencia de Montevideo, tendremos gobierno frentista para rato, a no ser que les pase lo mismo que a blancos y colorados, se aburguesen y terminen en lo mismo.

Si llega ese día se tendrán que ir, porque los echaremos a patadas, aunque tengamos que abrir los sarcófagos para sacar las momias de nuevo, pero a estos Tutankamones yo creo que ni dios los resucita.

Se acercan las elecciones departamentales y por lo menos en la capital el Frente ganara por muerte. El partido colorado se ahogó en su propia miseria y ambición, hoy están en vías de extinción, se tendrán que unir al Partido Nacional para subsistir y volveremos al bipartidismo.
Pero que el Frente gobierne con sus propias ideas, cueste lo que cueste, y mantengan hasta el fin los postulados que los hicieron fuertes y los llevaron al gobierno.

Los Orientales no queremos otro "Pacto del Chinchulín".

Los Orientales queremos un gobierno de Orientales para los Orientales, sin importar el color.

¡Viva la patria de Don José Gervasio Artigas y la de sus negros, Charrúas y perros cimarrones!
Símbolo por excelencia de independencia, libertad y democracia.