Año III - Nº 123 - Uruguay, 25 de marzo del 2005

 

 

 

 

 

VOTO EPISTOLAR
por Alvaro Kröger

 

Se está hablando y discutiendo mucho sobre el tan mentado "voto epistolar". Dicha iniciativa ha entrado al Palacio Legislativo, y seguramente tendrá una gran discusión, no sólo a nivel de legisladores sino que en especial a nivel de la ciudadanía.

Hay quienes están de acuerdo con dicho sistema ya que arguyen que es una injusticia que los compatriotas que están en el exterior tienen el mismo derecho que nosotros al voto. Nadie niega que cualquier uruguayo con su credencial cívica tenga derecho al voto: el asunto es mucho más profundo.

Vivir fuera del país,por la razón que sea, no habilita a ese uruguayo a emitir un voto responsable, por el simple hecho de que no está informado como cualquiera de nosotros viviendo aquí. Y tampoco creo que sea una injusticia porque exeptuando a un puñado de uruguayos que tratan de estar lo más informados posible, a los demás les importa un "pito" lo que pase aquí; y de este hecho tengo innumerables ejemplos: les interesa más lo que pasa en su zona de residencia, que es dónde sufrirán un gobierno, que en el lejano Uruguay.

Sin duda que aman su terruño, lo añoran y lo extrañan, pero en el momento de la verdad votarán al que recuerden con mayor afecto, o votarán al "menos peor", sin tener los elementos de juicio como para emitir su voto.

Además el voto epistolar es flagrantemente anticonstitucional ya que el Artículo 1º de la Constitucuón de la República dice:" La República Oriental del Uruguay es la asociación política de todos los habitantes comprendidos en su territorio".

Artículo por demás claro y doctrinario: establece exactamente quién puede o no puede votar. Luego los artículos 73 y ss. establecen cuáles extranjeros pueden votar, y "lo pueden hacer los hijos de uruguayos nacidos en cualquier parte del mundo, siempre y cuando estén en territorio nacional".

Nuestra Corte Electoral, es un organismo de una cristalinidad envidiable para cualquier organismo similar en cualquier parte del mundo. Por ello es que los votos se cuentan una vez al terminar el acto eleccionario y otra vez en la propia Corte con representantes de los partidos políticos intervinientes y si quieren pueden hacerlo observadores internacionales.

Baste un ejemplo: hace unos años se promovió un plebiscito, dónde aparecían miles de firmas repetidas: la Corte cotejó firma por firma (ímprobo trabajo), y llegó a la conclusión que las firmas válidas no llegaban al mínimo para realizar el acto. Obviamente a nadie se le ocurrió impugnar el fallo de la Corte Electoral.

Si la Corte es tan estricta, y a todos nos dá la seguridad de que lo que ella diga es la absoluta realidad, ¿cómo la Corte podrá aceptar un voto que no ha sido controlado por una Mesa Receptora y los representantes de los partidos?.

El caso del voto epistolar es el típico ámbito para el fraude electoral, para la venta de votos, para el tráfico de influencias, en fin para iniciar una nueva etapa de corrupción, en la cual nuestra Corte Electoral, por obvias razones de su transparencia no debe permitir.

Si algún uruguayo tiene un interés muy grande por votar, es tan simple como que venga al Uruguay 3 o 4 meses antes de las elecciones y se empape de la realidad; y no que vengan el día antes de las elecciones y se vaya el mismo día de los comicios.

Los gobiernos emanados de votos de este tipo los sufrimos los que nos quedamos, y no los que depositan su voto , viviendo en el extranjero , se van.

Es una enorme falacia, un enorme engaño, decirle a la ciudadanía que los uruguayos que están en el exterior volverán, porque haya un gobierno de tal o cual partido. Los uruguayos que se fueron, en su inmensa mayoría, están muchísimo mejor que nosotros, y no van a dejar sus países de residencia, sus trabajos, los estudios de sus hijos, las posibilidades que se les ofrecen, por una promesa de que estaremos mejor.

No veo a los "cerebros" nuestros que están trabajando en instituciones importantes que se vengan para aquí por amor a la "celeste". Seamos realistas, no nos mintamos a nosotros mismos, ni nos hagamos trampas al solitario: quien está en el exterior no vuelve ni atado al Uruguay, a no ser para unos días de visita a la familia: y lo digo porque lo sufro en carne propia, no estoy hablando sin conocimiento de causa.

Otros países que sí tienen voto epistolar, como Italia, España, USA, tendrán sus razones que desconozco y por lo tanto no puedo opinar, pero lo que sí sé es que siempre hay problemas con los votos de este tipo.

Otro tema que está en el candelero es la obligatoriedad del voto. Personalmente creo que es absolutamente necesaria. Si bien los uruguayos somos "animales políticos" (Aristóteles dixit), y discutimos calurosa y vehementemente, en día de las elecciones,si no hay obligatoriedad, seguramente nos iremos a la playa, o si llueve no nos molestamos en agarrar un paraguas e ir a votar.

Cuando se instauró la obligatoriedad del voto fue porque salía un Presidente con un 15 o tal vez 18% del electorado, cuando la votación era muy buena; así luego todo el mundo tenía derecho a pataleo, aunque se hubiese pasado el día en la playa, o en su casa tomando mate y comiendo tortas fritas, si llovía.

La obligatoriedad del voto nos impele a comprometernos políticamente, y así no hay derecho a pataleo; si votaste a mengano y "le erraste al bizcochazo" es tu responsabilidad, no la de tu vecino.

Así que creo que el voto epistolar es anticonstitucional, y si se hiciese un plebiscito para modificar el artículo 1º de la Constitución de la República, junto a los artículos 73 y ss. estaríamos cambiando la escencia de la Patria, y eso sería nefasto para todos nosotros.

Y en cuanto a la obligatoriedad del voto, si fuésemos un pueblo totalmente conciente de lo que realmente vale un voto (libertad, libre albedrío, posibilidad de cambio), no sería necesario.

Pero somos un pueblo muy cómodo, esperamos que otros arreglen los problemas, mientras balconeamos y obviamente criticamos, aunque estemos de acuerdo.

Y me adhiero al grito de Wilson Ferreira Aldunate la noche del 27 de junio de 1973:
"DENTRO DE LA CONSTITUCION: TODO; FUERA DE LA CONSTITUCION:NADA"

Mi querido amigo, el Dr. Ayestarán, cuanto lea esto estará muy contento, ya que lo ha dicho un colorado, con el cual ha tenido más de una agarrada política.