Año III - Nº 123 - Uruguay, 25 de marzo del 2005

 

 

 

 

EL MONO, DIOSES Y EXTRATERRESTRES
por Luis Tappa

 

Cuenta Erich von Däniken en uno de sus libros, “Recuerdos del futuro”, que el profesor Willy Ley, escritor y científico, hace ya muchos años, y hablando con él en Nueva York,  le explicaba su teoría en cuanto a la posibilidad de existencia de vida en planetas pertenecientes a estrellas en nuestra Vía Láctea. Este científico decía que existen alrededor de 30.000 millones de estrellas y estima en 18.000 millones los sistemas planetarios. 

Aunque Willy Ley se quedó  corto en los cálculos,  su apreciación  es lo suficientemente consistente como para hacernos pensar.

El arriba a estas conclusiones basándose en la posibilidad de un 1 % en todo, en estrellas con sistemas planetarios, en planetas y en posibilidades de que estén habitados o exista alguna forma de vida. Llega a la conclusión, de que sobre la base de 30.000 millones de estrellas o soles, tendría que haber vida en 1,8 millones de planetas.

Siguiendo con sus cálculos, este científico prevé que en el 1 %, o sea 18.000 de estos planetas, deben existir seres vivos con inteligencia similar o superior al Homo Sapiens,

Hoy la actual astronomía calcula en más de 100.000 millones las estrellas de nuestra galaxia por lo que las cifras anteriores se verían sensiblemente aumentadas.

Pero quedémonos con los modestísimos cálculos de Willy, aunque cualquier persona con un poquito de sentido común puede arribar a la misma conclusión.

Hubo una época en que realmente creíamos que éramos los únicos y exclusivos inquilinos del universo; aunque aun queda  gente afiliada a esta teoría otros ya  no creen en ella, o por lo menos dudan.

Poco a poco la humanidad se va  sacando la venda de los ojos y  comienza a pensar en vida extraterrestre como algo más que una posibilidad

Si tan solo en nuestra Vía Láctea podría darse  este fenómeno ¡que dejaríamos entonces para el resto del universo! del que nada conocemos  ni conoceremos  jamás, solo sabemos lo que está al alcance de nuestros telescopios y  por más que se perfeccionen nunca podrán cubrir las infinitas distancias del cosmos. Esos mismos telescopios ven y nos traen imágenes de cosas que talvez ya no existan.

Haciendo razonamientos al “vuelo”, y si consideramos al universo como lo que es, algo que no tiene principio ni fin, si logramos solo medianamente comprender lo que esto significa, debemos coincidir en que cualquier cálculo al respecto sería inútil debido a la magnitud del problema; las posibilidades de vida en  planetas pertenecientes a estrellas de lejanas galaxias aumentaría en forma y cifras imposibles de leer.

No estoy hablando de platos voladores ni de hombrecillos verdes con ojos oblicuos que tanta gente dice haber visto en la actualidad, todo eso lo creeré el día que lo vea con mis propios ojos; solo estoy hablando de la ley de las posibilidades de vida en millones de planetas que giran alrededor de millones de estrellas.

También  es muy posible que en lejanos tiempos, seres extraterrestres hayan marcado su presencia en la tierra, y nada nos indica que esto no pueda haber sucedido.  

El tiempo no cuenta, en nuestro pequeño e insignificante planeta se necesitaron millones de  años para alcanzar el estado actual,  ¿Qué son 10, 100 o 1.000 millones de años nuestros  comparados con un tiempo sin fin? ¡Absolutamente nada! 

 Hasta nosotros llegaron demasiadas evidencias que nos hacen pensar en extraños visitantes en los albores de la humanidad. Pero también las hay en un pasado reciente, porque hablar de  5, 10 o 20 mil años atrás es hablar de “recién”, “de hace poco”.

 Hay huellas de todo tipo, en forma de pinturas o infinidad de formas en las que aparecen símbolos perfectamente identificables con astronautas, también aparecen cosas, objetos y materiales imposible de haber sido hechos en las tan precarias condiciones y conocimientos de aquellas épocas, sin la actual tecnología, y en algunos casos, aun  ni así.

 ¿Cómo podían los autores de esas figuras haberlas imaginado hace miles de años, si no las vieron? y todos estos sucesos acontecieron en  puntos muy distantes entre si.

 Las viejas reglas establecidas lentamente se van derrumbando por su propio peso. También nos creemos poseedores de un Dios exclusivo, que todo lo hizo todo, todo lo puede y todo lo maneja.

Las distintas religiones nos pautan la norma y moral de nuestras vidas, pero cada una de ellas tiene su propia teoría, su propia filosofía, sus propios fundamentos y hasta sus propios Dioses.  

Con el tiempo y ante los avances científicos la confusión aumenta; lo único que tenemos son las narraciones Bíblicas y otro montón de diferentes testimonios de la antigüedad que han llegado hasta nosotros vaya uno a saber por que milagro.

La ciencia busca por otro lado la explicación de lo inexplicable, pero la ciencia necesita “ver y tocar” para afirmar. Aun así, el miedo prima por sobre la razón, y se le ha ocultado al mundo infinidad de sucesos que no tienen una explicación lógica desde nuestro elemental y primitivo punto de vista.

La propia Biblia, a mi criterio, es una “jeringosa” por momentos incomprensible; como no se logra descifrarla y aunar criterios, se la entiende en un sentido figurado que cada cual interpreta a su manera y conveniencia. De ahí surgen las diferentes iglesias, cada una defendiendo lo dicho por su “San” preferido e interpretándolo a su manera, otros aferrados al viejo testamento. Ni los defensores de la Biblia se ponen de acuerdo sobre la “verdad”. Entre el viejo y el nuevo testamento no solo  levantaron el muro de la cruz en el medio, también hay enormes  contradicciones. Los defensores del nuevo testamento dicen que son dos partes de una misma cosa, ¿pero como justificar tanta diferencia filosófica entre una y otra?

También tenemos iglesias que se adornan con la cruz del martirio, pero siguen sosteniendo lo del “ojo por ojo y diente por diente”, cosa que jamás predicó Jesús; ahí tenemos otra lectura más, o sea que cada cual interpreta la Biblia a su gusto y toma partes de aquí y de allá, de acuerdo a sus intereses, ellos hacen la Biblia a su modo.

Muchos de estos antiguos testimonios coinciden en su parte medular, sin embargo la humanidad, temerosa y recelosa ante lo desconocido, se ha empeñado en ver en ellas intenciones ocultas y adivinanzas sin sentido; se las interpreta a capricho, y cada cual, de acuerdo a sus creencias, cree saber el significado de las escrituras. 

Aquellos escribas no eran tan inteligentes y “agiornados” como para disfrazar lo que escribían,   ¿Y con qué finalidad?  ¿Porqué no “al pan pan y al vino vino?

Esas mentes primitivas simplemente no comprendían lo que estaba pasando ni porqué, y lo narraron como pudieron, con sus limitaciones, defectos y sustos, porque debieron estar muy asustados por lo que veían.

¡Les propongo un juego!... dejemos volar nuestra imaginación:

Supongamos por un momento que con una tecnología más avanzada que la actual, logramos trasladarnos en una nave espacial, a un planeta medianamente lejano donde nos encontramos con seres parecidos a nosotros, pero muy primitivos, que se matan a garrotazos, por una manzana, viven sin ley ni orden y en la mayor promiscuidad ¿Qué pensarían estos al vernos llegar? ¿Y que haríamos nosotros en tales circunstancias?  

Indudablemente que aquella gente nos verían como a Dioses y se sentirían aterrorizados. Nosotros trataríamos de dominarlos por el miedo, les hablaríamos de cómo deben portarse, les dejaríamos instrucciones y los amenazaríamos con todos los infiernos si no las cumplen. Luego les prometeríamos volver y nos iríamos, no sin antes avisarles que pobre de aquel que no haya cumplido con nuestras ordenanzas. Claro, pensamos volver, pero un viajecito de esos no se hace todos los días, y de mientras, en ese lugar pasaron cientos, talvez miles de años de ellos. Pero esa gente tenía que dejar testimonio de nuestro paso por su planeta. Escribirían nuestros mandamientos y nos describirían de la misma manera “Dioses viajando en carros que despiden fuego, humo y ruidos atronadores”.

¿De que otra forma cree usted que podrían narrar lo que vieron? La palabra extraterrestres no figuraría en su diccionario, y la definición de naves espaciales tampoco.

Y seguirían esperando por los siglos de los siglos, nos adorarían y temerían, y quizá algún día hasta volviéramos; para entonces seguramente habrán evolucionado, descubierto el átomo y tendrán poderosas armas nucleares, satélites y estarán ensayando viajes espaciales. Ya no va a ser fácil arrimarse a ellos, ¡y si descubren que los amados Dioses de “su Biblia” solo eran vulgares y mortales viajeros del espacio! ¿Qué pasaría? Seguramente no nos van a creer, solo nos verán como lo que somos, viajeros espaciales, y seguirán creyendo y esperando a su amado y mágico Dios. También es posible hasta que tengamos serios problemas. Lo mejor sería dejarlos con sus creencias y no volver más, ¡total! tarde o temprano el final de los tiempos les llegará. Traslademos esa pregunta a nosotros mismos y pensemos... ¡pensemos!

Debido a su primitivo estado, estas gentes debieron atribuir a cosas mágicas los acontecimientos  que vivieron o presenciaron,  ni siquiera supieron explicarlo correctamente.

Cuando el caso de las torres gemelas, no faltaron quienes le adjudicaron a Nostradamus el predecir tal acontecimiento comparándolo con su anuncio de las dos montañas, etc. etc., y todo esto no es nada más que un divague, un tremendo y ridículo divague. Es algo parecido a los tan conocidos horóscopos con que la TV, diarios y revistas nos aturden a diario, claro, entre tanta gente nacida bajo alguno de estos signos siempre alguien va encontrar alguna coincidencia con algo que le haya sucedido.

La ciencia avanza y las religiones continúan estancadas; mientras tanto, mucha gente, cada vez más, se hunde en la ignorancia y recurre a adivinadores y a cualquier tipo de mentiroso que les prometa curas y milagros en sus “iglesias”

Estas han aparecido como hormigas y las hay con mil nombres diferentes. Estos individuos inundaron la TV y las raDios con sus iracundos gritos que prometen curas milagrosas en nombre de Dios y Jesús como fórmula mágica para reparar sus males. Montan una “Iglesia” en cada esquina y se hacen llamar pastores, mensajeros de Dios, con el poder de sanar enfermos y hacer milagros. En realidad son hombres vulgares que se aprovechan de infelices crédulos y de tanta desesperanza y miseria humanas; pero estos mismos desesperados son los que aportan el dinero para que aquellos acumulen enormes fortunas. Ruin negocio que juega con la esperanza de la gente.

Otros, también entre gritos, tambores, extraños bailes, mucha bebida, y hasta sacrificios de animales, también prometen remeDios para el amor, y ya que estamos, ¡porqué no! alguna maldad para aplicar contra nuestro enemigo favorito, esto a gusto del consumidor y la capacidad de su bolsillo. Desde hace algunos años comenzaron a aparecer por las esquinas  de Montevideo los clásicos trapos rojos con un montón de inmundicias y hasta algún animal muerto.

Estas cosas solo las veíamos en Brasil o los pueblos fronterizos, pero ya las tenemos acá y aumentan proporcionalmente con la miseria y la ignorancia, aunque la ignorancia no es potestad del pobre ni la pobreza significa ignorancia. Hay sabios pobres y también muchos ricos y doctores ignorantes.

“Conozco mucha gente que ha pasado por la Facultad, pero la Facultad no ha pasado por ellos”. No me acuerdo quien lo dijo, pero alguien fue.

En estas épocas de descreimiento, de falta de fe en nosotros mismos, de desinterés por el prójimo, de egoísmos, guerras, maldad y hambre, la gente se prende de un cable pelado si cree que con eso se va a salvar, no los culpo.

La Iglesia Católica, también en nombre de Dios, se ha mandado sus buenas pruebitas a lo largo de los tiempos. En el viejo testamento se dice y sostiene en varios pasajes aunque de diferentes maneras lo de “Ojo por ojo y diente por diente, “Exterminarlos si es necesario”, refiriéndose a los enemigos, aquí tenemos a un Dios malo, vengativo y terrorista. Mientras tanto Jesús predica, “Amen y perdonen a sus enemigos”, entonces nos encontramos a un hijo de Dios bueno y perdonador transmitiendo la palabra de su padre; ¿no les parece una incongruencia? ¡Pues las dos cosas están en la mismísima Biblia!

“Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza...” dijo Dios, según el libro 1 de Moisés, ¿Nuestra imagen? ¿Acaso había varios Dioses?  Si Dios es un ente espiritual ¿de donde saco el cuerpo para copiarlo?    

Pero cuando los hombres empezaron a multiplicarse sobre la tierra y tuvieron hijas, viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron de entre ellas por mujeres la que bien quisieron. (Moisés, libro 1, 6, del 1 al 2).

¡Bueno…! esto me deja un amargo tufillo a abusos y violaciones, y ahora nos encontramos con un motón de hijos de Dios.

¿Quiénes fueron esos hijos de Dios que “tomaron” a las chiquilinas terrestres?

Según el nuevo testamento y los evangelios, para la Iglesia Católica Apostólica Romana, hubo un solo hijo de Dios, Jesús, al que mataron en la cruz. Para otras religiones, ninguno, es más, hay quienes  todavía  están esperando al hijo de Dios, o el Mesías, que más o menos es lo mismo y quiere decir “el salvador”.

Según el legado de Moisés hubo muchos, muchísimos hijos de Dios que vinieron a la tierra a tomar  a las hijas de los hombres; pero a su vez, estos mismos, dicen que el hijo de Dios o Mesías, aun no ha llegado y siguen esperando. Realmente, no entiendo un carajo.

¿Pero que es esto? entramos en contradicciones imposibles de explicar.

Entonces aquí aparecerán los “chupabiblia” de todos lados, cada cual con su librito y dirán que no es así, que lo que se lee no es lo que dice, que lo que dice no es lo que esta escrito y lo que está escrito no es lo que se interpreta y que lo que se interpreta no es lo que significa, y lo significa no es lo que... y bla, bla, bla.

Si estos hijos de Dios no eran seres extraterrestres, no me los puedo imaginar teniendo necesidad de venir a fornicar con  mujeres terrestres, y no nos olvidemos que la Biblia dice que fuimos condenados por el pecado original, que fue cuando Adán “metió la pata” con Eva.

Realmente todo un barullo, si los entendedores de Biblia no se ponen de acuerdo entre ellos, ¿que dejan para nosotros? Simples y pobres incrédulos, analfabetos bíblicos.

De lo que podemos interpretar como huellas dejadas por posibles visitantes extraterrestres, hay de sobra y por todos lados.

Existen infinidad de textos o narraciones que se remontan a fechas muy remotas, sus autores vivieron en diversos continentes y pertenecían a diferentes culturas,  profesaron asimismo diversas religiones y llamaron a Dios con diferentes nombres, pero todas coinciden o guardan entre si una extraña relación, hablan de Dioses voladores, raras máquinas o carruajes que descendían o se elevaban en medio de fuego, humo y ruidos atronadores.

Yo pregunto ¿Dios todo poderoso, tenía necesidad de hacerse presente en la tierra viajando en impresionantes “Vimanas”, como muchos escribas denominaron a estos misteriosos aparatos?

¿No se parecen más estas descripciones a los aviones y cohetes de hoy en día que a un Dios espiritual haciéndose presente ante los hombres?

Encontramos antiquísimas narraciones de quienes aseguran haber viajado en ellos. “veo como la tierra se achica ante mis ojos, un cielo nuevo gira ante mí” ¿Qué significa esto? a mi entender es evidente que el cronista observó las estrellas desde un punto diferente al de la tierra, desde un punto muy lejano donde el firmamento no presentaba a las astros tal cual se ven desde aquí, siempre en la misma posición. Es lógico pensar que si nos alejamos de la tierra lo suficiente las distintas constelaciones no van a presentar la misma forma.  ¿Como sabía todo esto si no lo vio? ¿Cómo sabía que la tierra parecía achicarse al alejarse de ella?

Por entonces no había agencias informativas ni existía Internet, no obstante, llegan reseñas de los 4 puntos cardinales, y de incontables fuentes que, más o menos, informan sobre los mismos fenómenos.

Däniken en su libro nos cuenta de un sin fin de crónicas que nos vienen de la antigüedad y diferentes épocas. Aunque no es necesario recurrir a este autor, todos o casi todos las conocemos, o por lo menos en alguna oportunidad habremos oído hablar de ellas;  nos referimos a las crónicas  del Mahabharata, la epopeya de Gilgames, las escrituras esquimales, las indias, la de los pueblos nórdicos, los tibetanos y tantas otras. Todas, incluida la Biblia, coinciden en ciertos y misteriosos sucesos. ¿Vieron lo mismo o poseían idéntica imaginación la mente de estos escritores? ¿O eran cerebros paralelos de una misma persona?

En cuanto a la Biblia, como ya dije, el viejo y el nuevo testamento, desde el Génesis hasta al Apocalipsis, son dos partes de una misma cosa, separadas en el medio por Jesús.

Una historia que en un principio se fue transmitiendo de boca en boca para luego convertirse en miles de manuscritos escritos en diferentes idiomas y diferentes épocas; con el tiempo se recopilaron y tradujeron, indudablemente que con errores y distintas interpretaciones, también diferentes versiones de una misma cosa que no coinciden demasiado en muchos de los casos. El nuevo testamento es una recopilación de testimonios escritos un montón de  años después de la muerte de Cristo. Jesús no dejo nada escrito, solo habló y predicó, sus discípulos escribieron lo que creyeron interpretar de sus palabras,  otros recopilaron sus escritos, los armaron como pudieron y les dieron forma, algunas cosas están claras, otras no tanto.

Solo después de varios siglos de nuestra era, la era cristiana, luego de más traducciones e interpretaciones se imprimió la primera Biblia, lo hizo Gutemberg en el año 1456 y de ahí en más se mantiene como ha llegado hasta nuestras manos. Una obra literaria impresionante donde se mezclan narraciones que navegan entre lo místico y lo fantástico. Su sola lectura no nos asegura una creencia de lo que allí se narra.

La Biblia, tal como la conocemos hoy, debe tener muy poco  que ver con los testimonios originales.

Juguemos el juego del secreto entre 10 personas y el último que escriba lo que entendió... ¡así se hizo la Biblia!

Retomando el tema de señales dejadas por posibles viajeros espaciales; es imposible en tan poco espacio mencionarlos a todos, pero aquí van algunos. Todos los elementos encontrados datan de miles y miles de años.

Los datos que menciono en esta nota pertenecen al libro “Recuerdos del futuro” de Erich von Däniken, famoso escritor, investigador y sostenedor de la teoría de visitantes extraterrestres en la antigüedad, Däniken a encontrado muchos y mudos testimonios en su larga búsqueda de evidencias en  infinidad de lugares visitados. Estos objetos o testimonios, a pesar de ser mudos, hablan por su sola presencia en la tierra. De todas maneras, a pesar de lo que nos propone, el sostiene  su fe en Dios, aunque una cosa no quita la otra.

Sobre este libro, y con el mismo título, también se hizo una película en la que se muestra todo lo encontrado por el autor. Hace ya muchos años, por la década del 70, luego de leer el libro vi la película, realmente impresiona y nos deja pensando.

La siguiente es una ínfima parte de los datos aportados por Däniken y bien vale la pena recordar algunos.
  • “En Irak y Egipto se hallaron lentes talladas que hoy día solo se pueden elaborar empleando el óxido de cesio, para obtener el cual se requieren métodos electroquímicos.
  • En Heluan se conserva un trozo de paño, un tejido tan sutil y delicado que hoy día solo puede imitarlo y fabricarlo una fábrica especializada con gran despliegue técnico.
  • En el museo de Bagdad se conservan (o después de la guerra, se conservaban) baterías eléctricas secas que trabajan según el principio galvánico.
  • En el mismo local se puede observar elementos eléctricos con electrodos de cobre y un electrolítico desconocido para nosotros.
  • En la altiplanicie peruana se hallaron diversos elementos de platino.
  • En una sepultura Chou-Chou (China) hay un cinto compuesto de varias partes de aluminio.
  • En Kohistan, región montañosa de Asia Menor, hay una pintura rupestre que reproduce las posiciones exactas de los astros tomadas a cielo abierto hace 10.000 años.
  • En Cuzco se encontró una calavera perfecta  hecha en cristal purísimo, material totalmente desconocido en la tierra e imposible de fabricar en la época.”

Pero analicemos mas profundamente el tema, tenemos dos teorías en que basarnos, la religiosa y la científica. Es evidente que  estas dos posiciones no congenian entre si, la mística y la ciencia no se dan la mano.

Muchos científicos afirman que “el hombre desciende del mono”, pero jamás se encontró el famoso eslabón perdido, o sea el punto de unión entre el hombre y el mono. Esto no ha sido posible probarlo, la cadena se corta y no hay forma científica de poder demostrarlo. La ciencia no puede basarse en creencias religiosas y es lógico que busque explicaciones que se puedan probar.  También el gato y el perro son en cierta forma parecidos, pero no tienen nada que ver, son especies distintas, no descienden el uno del otro.

Podría seguir escribiendo páginas y páginas sin llegar a ningún lado. Existen muchos y famosos escritores que han investigado el tema profundamente y con seriedad, aportan datos, fechas, lugares  y material suficiente como para hacer dudar al mas fanático defensor de nosotros eje del universo, nosotros los únicos, Dios lo hizo todo”.

También Däniken tuvo y tiene sus detractores, y hasta lo han tratado de “fraude”, yo no lo creo así, todas las cosas que buscó, vio y menciona en sus libros, existen,  se ha comprobado científicamente su antigüedad y no cabe la más mínima duda al respecto.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, el hombre le teme a lo desconocido, a lo que no le encuentra explicación racional, pero lo que es, es, aunque no se quiera ver;  tenemos que justificar nuestra presencia en la tierra echándole la culpa a alguien, y ante el temor a la muerte nos aferramos a otra vida en el más allá.

Hay otra cosa que me deja pensando, todas las recetas que nos vienen de la antigüedad, hablan del juicio final, Jesús habló del final de los tiempos; esto se parece mucho a las conclusiones científicas y a la realidad del funcionamiento del universo, y este funcionamiento es cíclico. Nada existe para siempre, pero nada se pierde tampoco, el universo no sabe de relojes ni almanaques. El universo solo existe, dura, se gasta, termina y se recicla, no tiene principio ni tampoco tendrá fin.

¿No habrán sido seres extraterrestres los que se tomaron por Dioses?  

Es muy posible, ya que tenían que conocer como funciona el universo y bien pudieron dejarnos este legado.

La vida nace de mil formas diferentes y en forma espontánea, un fenómeno que se repite incansablemente debido a la naturaleza de que están compuestos los elementos de la tierra, de la misma manera puede suceder en diferentes planetas.

El tiempo se encargará de poner cada cosa en su lugar.

De todas maneras, todas las opciones valen y merecen nuestro mayor respeto, podemos discrepar, pero no descalificar las distintas opiniones de los estudiosos del tema. También acá podemos aplicar la teoría de la relatividad, “la magnitud de las cosas se ven de acuerdo al punto de observación”.

La respuesta de muchos científicos,  “que descendemos del mono”, es muy dudosa y los creyentes de Dios no pueden aceptarla ya que según las escrituras fuimos creados tal como somos, a su imagen y semejanza.

La teoría que de seres extraterrestres es más que discutible. Entonces, estamos en un embrollo en el cual todas las respuestas se dan contra la pared, son dignas de tener en cuenta o descartables, según nuestro punto de observación.

A este tan complejo tema, en el que nada está probado, y menos aún científicamente, no nos podemos afiliar demasiado. La ciencia  se equivoca muy a menudo, y las religiones más, pero igualmente la usan como excusa para matarse unos a otros.

Lo único que sabemos es que no sabemos porqué estamos acá ni para qué. Realmente me cuesta creer en Dioses invisibles, espirituales e impersonales, que vagarían eternamente en el espacio, sin forma ni color, solo creando mundos de la nada para luego romperlos.

Nos prometieron un juicio final y lo vamos a tener, lo que no me queda claro es si Dios inventó el juicio final para cobrar  nuestros pecados o solamente se trata de la ley del universo que inevitablemente llegará.

Y que me perdonen los creyentes de Dioses omnipotentes, y también los científicos; para aquellos, demasiadas interpretaciones de un mismo tema, y  para estos, demasiadas preguntas sin respuestas.

Demasiadas religiones, demasiados religiosos, demasiados creyentes, demasiados incrédulos, demasiadas interpretaciones y por sobre todas las cosas, demasiadas fantasías.

Pero no nos adelantemos, la Biblia dice que habrá un nuevo mundo que será solo para los que fueron buenos, los no  pecadores, y Dios convivirá entre ellos en un mundo perfecto. ¿Encontrara Dios en la tierra gente como para poner en ese mundo? ¡Lo dudo!

Me da la impresión de que el paraíso prometido va a ser un planeta  despoblado totalmente, y Dios va a tener que recurrir nuevamente a otro Adán, y sacarle nuevamente una costilla para fabricar otra Eva. También nos cuenta la Biblia que los malos irán al infierno a quemarse eternamente entre el fuego y el azufre. ¡Infiernito el que va a tener que fabricar Dios!

¡Que lío! Yo estoy frito, no he matado, no he robado, no soy un tipo enviDioso ni egoísta, alguna mentirilla piadosa de vez en cuando; pero debo confesarlo, he cometido el peor pecado según la Biblia, he fornicado con muchas mujeres antes de casarme, y luego de casado... ¡bueno!, alguna aventurilla amorosa también... en fin, de carne somos.

Al infierno conmigo... ¡“clavao”! 

“El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra” dicen que dijo Jesús.  

Pero si voy a la Iglesia y le cuento esto a un cura Dios me va a perdonar y a lo mejor me salvo. ¡Quien te dice!

El temor mío, si voy a parar al quema tutto, es volver a ver las caras de ciertos personajes que andarán por ahí, algunos que ya se fueron y otros que tarde o temprano van llegar, ¡eso si que no me lo banco!

Los seres humanos no hemos logrado escribir objetivamente y con un solo criterio ni nuestra propia y contemporánea historia.

Viajamos en este mundo como en un ómnibus lleno, parados y sin pasamanos, a la menor frenada...