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Uruguayos: ¡Se puede!
¡Apoyemos desde ya!
Nuestro pueblo no es activista, es cierto, pero nunca fue tonto, y tampoco lo será ahora.
Los que nos oponemos a esta inoperante, desenfrenada e inconsulta manera de administrar el poder del actual gobierno, tenemos como nunca la oportunidad de voltearlo de una vez por todas y sin el argumento de terrorismo con que otrora lo intentaron inútilmente ellos.
Hoy el monstruo se debate resollando por la herida.
Es el momento oportuno de darle el knock out que nos fue birlado con falsas promesas.
Piense conmigo, piense:
Si en el pacto del Club Naval no se hubiera escamoteado la posible pretensión de Wilson Ferreira Aldunate, a ser candidato presidencial, ¿alguien duda que otro hubiera sido el cantar en elecciones que le siguieron?
O el pueblo uruguayo sufre de amnesia, o somos todos hipócritas, si no es verdad que el Hombre tenía a todos los nacionalistas, y a gran cantidad de los votantes de todos los sectores e incluso de la izquierda dispuestos a brindarle su voto. Lo sabemos todos, lo saben ellos, es vox populi
Él hubiera sido el promotor de un primer movimiento de silenciosa coalición que hubiera triunfado arrolladoramente. Hubiera sido esa, la primer coalición hecha por el propio pueblo sin la intervención de ningún partido.
Porque realmente, fuera de los estamentos políticos tradicionales y alternativos de aquel entonces critico, el ciudadano común en su mayoría ya no se declaraba abiertamente blanco, colorado, cívico, demócrata cristiano, etc. El ciudadano común, se consideraba librepensador, y votaba aquello que le brindaba confianza. Y Wilson Ferreira Aldunate brindaba esa confianza.
De modo que de haber estado WFA como candidato, aunque se hubiera envuelto en la bandera del partido nacional, llevaría por encima de todo la bandera uruguaya, del mismo Uruguay que amamos entrañablemente todos nosotros.
Los militares no le temían al FA, lo habían derrotado. Los militares le temían a WFA, ¡Sabían que el pueblo estaba con él, y por eso lo proscribieron!
Cierto, hoy día es más difícil aglutinar en un hombre aquella autoridad y humildad que emanaba espontáneamente de ese caudillo. Pero aún queda el partido en el que él confió y en él, gente que arrastra consigo a la comunidad, por su rectitud y por la firmeza de sus convicciones y no por la fácil prodigación de milagreras soluciones.
Alguien que incluso puede ser el depositario de la confianza de los que hoy se presentan como los líderes obligados de los otros partidos. Alguien que impulse todas las buenas voluntades, los correspondientes y necesarios renunciamientos de quienes se animen a dar el paso al frente. Pero no por oficio, ni por interés. Por la serena certeza que se puede.
Después de todo, ¡comulgamos los mismos principios e ideales! Alguien que se adelante a lo que el pueblo silencioso quiere y que de todas maneras hará.
No todo está perdido. Pasaríamos de ser inocua oposición a ser mayoría absoluta y decisiva.
POR ESO ES AHORA O NUNCA
Los Partidos de la oposición, ya sea el Nacional, Colorado, Independiente, etc. tienen en común mucho más que el frankensteiniano engendro de la desdibujada e irreconocible izquierda, el FA: Tenemos en común: ¡EL AMOR AL URUGUAY DE LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA QUE ESTAMOS CERCA DE PERDER!
Y repito que es ahora o nunca, porque los cálculos de que gane el Partido Nacional por sí solo, no dan resultados muy seguros en el caso que se suprima el balotaje
Descartemos de plano que el Partido Colorado en este poco tiempo que resta pueda recomponerse y logre reencontrarse con su electorado. Es imposible, fue muy manoseada y calumniada su historia reciente. Y para colmo están “metiendo la pata” por la propia desesperación que los agobia.
Entonces, ¿qué harán sus partidarios?
¿Creen que esperarán un posible balotaje?
¿Y si no hay balotaje?
¿No creen que optará por unir fuerzas desde ya, en el silencio, y así asegurar con inteligencia el triunfo?
Sé que eso es lo que hará la gran mayoría de la oposición, con criolla picardía, en silencio, porque comprende que si este gobierno se prolonga sólo un período más, perderemos la democracia tal como la conocimos y las teorías de los chavistas, o de los castristas serán a la larga impuestas.
Al único que el FA le teme, como temía la dictadura, es a ese pueblo, que pícaramente calla o miente en las encuestas. Por eso tratará de atraparlo con cantos de sirena. Bien que se contienen de dar el “zarpazo revolucionario” Saben que todavía no está maduro, que aún no es el momento.
Es cierto que sería mejor una alianza inter-partidaria, pero los mezquinos intereses de los pequeños líderes les impedirá extender la mano y apoyar.
¿No es mejor una buena alianza, para empuñar compartida la bandera del triunfo, que llorar reconociendo anticipadamente la derrota? Acaso piensan que si ganan los blancos, ¿no van a festejar todos juntos, los uruguayos de buena voluntad de todos los partidos?
¿Creen poder obligar a sus correligionarios a perder el voto?
Se quedarán sin el pan y sin la torta
¿Porqué no reconocer en aquel líder que los nacionalistas proclamen, la única chance de ganar, usando las mismas armas del adversario?. ¿Por qué esperar un posible balotaje?
El pueblo calladamente ya lo reconoce. Y sabe que juntos, somos mayoría,
En el FA también lo saben, por eso también quieren suprimir el balotaje en su pretendida reforma de la constitución.
Extender la mano desde ya sería lo más prudente. Sería un gesto altruista, casi heroico de sincera y patriótica entrega.
-¿Que quedaría feo? ¿Qué sería una locura?
¿No fue una locura fea, improductiva, absurda y ridícula, promover el movimiento “Plancha”?.
Sé que esto que sugiero, es una utopía a nivel partidario, pero quedaría sentado el histórico precedente de que después de más de 100 años los tradicionales rivales, se quitaron el pesado sobretodo que a casi todos quedó grande, y patrióticamente hicieron lo que en cada elección, individualmente, hemos hecho los uruguayos librepensadores bien intencionados: ELEGIR EL BIEN COMÚN VOTANDO A QUIEN NOS PAREZCA QUE DEFENDERÁ MEJOR NUESTRAS CONVICCIONES DEMOCRÁTICAS.
Así que si no apoyan, no importa. Si prefieren llorar en el cuartito, que lo hagan.
El pueblo, nosotros, acompañaremos individualmente, por nuestra cuenta y por nuestras convicciones, al único partido que defendiéndolas, puede triunfar.
NOSOTROS MISMOS HAREMOS LA SILENCIOSA COALICIÓN, Y VOTAREMOS EN EL 2009, COMO SI ESA ELECCIÓN YA FUERA UN BALOTAJE.
Y entonces, aunque ellos propongan a Tabaré o a Magoya, derrotaremos al FA con sus mismas armas.
No olvidemos que entre todos los orientales se forjó nuestra Patria libre.
Entre todos los orientales nos dormimos en los laureles y la descuidamos.
Ahora entre todos los uruguayos patriotas, blancos, colorados o lo que sea, vamos a devolverle la plenitud que tuvo.
No necesitamos copiar moldes extranjeros, ni que nadie de afuera nos instruya. Tenemos nuestros propios maestros.
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