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Bajar los impuestos
por Dr. Francisco Gallinal
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Todo parece indicar que la campaña electoral va a comenzar mucho más temprano que en otras oportunidades. Al cambio de medio gabinete realizado por el Presidente Vázquez a comienzos de marzo se suma ahora la renuncia, a corto plazo, del Ministro de Economía también por el mismo motivo, competir con miras a una posible candidatura presidencial.
Por supuesto que éstas no son buenas noticias. Un gobierno no puede renunciar nunca a su deber principal y fundamental como lo es el de gobernar, decidir, transformar, llevar adelante sus programas y cumplir con las promesas hechas durante tres décadas. Mucho menos un gobierno que tiene todo para actuar; dispone de mayorías parlamentarias propias, y por sobre todas las cosas, ha recaudado muy bien a través de la catarata de tributos que nos han impuesto sin anestesia a todos los habitantes del país. Recaudó muy bien y tiene, por consecuencia, una buena cantidad de dinero a disposición que podría ser muy útil en el caso de ser bien utilizado. Faltan dos años para que el Frente Amplio deje el gobierno y esos dos años no se pueden desaprovechar.
Lamentablemente no solamente se van a desaprovechar sino que va a suceder algo mucho más grave aún. El gobierno está preparando un Carnaval Electoral, una dilapidación de recursos, un escenario de clientelismo político que no pocos males van a traer para el país. Para empezar Astori no se va así nomás; previamente va a enviar al Parlamento una Rendición de Cuentas en la que el aumento del gasto público va a estar en el orden de los 400 millones de dólares.
Reiterando lo que han hecho en Rendiciones anteriores, van a incrementar la salida de recursos con el propósito de mejorar su chance electoral. Y van en consecuencia a gastar mal.
Lo hemos dicho desde el día mismo que se conoció el contenido del Presupuesto Nacional y lo reiteramos hoy; el país tiene la gran oportunidad, dada la bonanza que vive la región, el valor de las exportaciones y la buena performance en la recaudación, de recorrer un camino diferente al tradicional de aumentar el gasto. Y es el de rebajar impuestos.
Rebajar impuestos significa no solamente – aunque no es poca cosa – aliviar la carga sobre la familia uruguaya, que tanto necesita de un respiro, y a la que tanto se le prometió un respiro. Significa fortalecer las posibilidades de crecimiento de la economía, abrir paso a una mayor inversión. Y vaya si hay para elegir en esta materia. Nosotros siempre señalamos al IVA como el gran enemigo de la economía nacional, es el impuesto que nos pega todos los días, y su tasa del 22% es incompatible con una economía que aspira a desarrollarse.
Pero también está el IRPF, el Impuesto a las Transmisiones Patrimoniales, el Impuesto de Primaria, los tremendos aumentos de Contribución Inmobiliaria. Hay tela para recortar pero lamentablemente el gobierno prefiere: GASTAR.
Paralelamente sigue amenazante el flagelo de la inflación. No es esa una batalla ganada por la actual administración. Por el contrario, de hecho los precios del rubro alimentos vienen creciendo a tasas anualizadas entorno al 20% desde hace un buen tiempo.
Gastar entonces no es el camino correcto. Es pan para hoy, pero hambre para mañana.
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