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Todos son Pérez
por Javier García
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Cuando el diputado del MPP Esteban Pérez dijo lo que dijo, muchos se sorprendieron. No debería suceder esto. Expresó, sin vueltas, lo que todo el gobierno dice en voz baja. El Frente Amplio defiende, a impulsos de su concepción ideológica, que la Justicia debe ser funcional a la ideología y por lo tanto no puede, ni debe, ser independiente.
No fue el primero que lo expresó, pero sí el más directo. Someter las venias de los jueces a que estos sean instrumento del Ejecutivo y se dobleguen ante éste, o abrir la canilla presupuestal sólo si no molestan, fue poner en blanco y negro la barbaridad que todo el gobierno piensa.
Empezó Astori quien calificó de "desubicado" al Fiscal de Corte. Siguió el Partido Socialista acusando a la jueza Bossio de votar para ganar unos pesos más en su jubilación. Continuó Fernández Huidobro y Mujica amenazando de juicios políticos a otro ministro, Rodriguez Caorsi. Luego otro diputado oficialista planteó que el tercer voto de inconstitucionalidad que fue el del propio presidente del organismo, Ruibal, fuera citado al parlamento y más tarde Esteban Pérez chantajeó públicamente. Este último tiene la virtud de ser sincero y decir lo que otros ocultan.
El gobierno no mide la gravedad de sus actos. Este gobierno pasará, por suerte, y vendrá otro. Esta Corte también vivirá los naturales cambios de personas. Los ministros pasan pero las cicatrices quedan.
Si se busca, como quiere el gobierno actual, saber que votará un juez antes de nombrarlo, desaparecerá el Estado de Derecho. De querer averiguar qué votará en la Corte a averiguar qué vota en las urnas cada cinco años, hay un paso. Eso es lo que circula hoy, desgraciadamente, en los pasillos. El FA le ha hecho un daño muy fuerte al funcionamiento institucional del país, y también a la Dra. Sasson a la que ha expuesto a un manoseo público indebido. No tiene derecho a hacerlo ni por el normal funcionamiento de ese poder ni por la propia magistrada.
En esta vorágine de presiones sería buena una pausa y mirar más el horizonte institucional. Nunca en el Uruguay una Suprema Corte de Justicia fue impugnada ni estuvo en la mira pública por sus votos. Han pasado de gobiernos blancos y colorados, la Corte contrarió muchas veces sus actos y esto no generó nunca crisis como la actual. La primera vez que esto sucedió en este gobierno, éste se ha lanzado a desprestigiarla.
Eso sólo se explica por las ideas que cada uno defiende. Se cree en la separación de poderes o se cree, como el FA, que la justicia es parte del sistema de partidos y por ellos debe ser cooptada.
Así como se destrabó la nominación de un Fiscal de Corte ahora sucederá lo mismo en la SCJ, por una propuesta del Partido Nacional, objetiva e institucional, no partidaria. Nuevamente las paradojas dominan el ambiente. La oposición actúa con criterios de gobierno y éste como si fuera la oposición. Bastó ver al presidente en Rosario haciendo discursos de campaña y compadreando ante un auditorio complaciente para comprobar esto.
No faltaron los niños arriba del escenario en una imagen armada por agencias de publicidad, pero lo que más extrañó fue escuchar a Vázquez hablando con soberbia de los pantalones bien puestos de su gobierno. Quien alardea de su fortaleza lo que trasunta es debilidad. El papel de compadrito no se ajusta al sentido republicano.
Hay un poema de Alberti que al presidente le gustaba recordar: "Se equivocó la paloma". Podría releerlo…"se equivocaba".
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