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La negociación de cargos
por Raúl Seoane
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Una información que apareció esta semana en los distintos medios acerca de la designación de un juez en la Corte Suprema de Justicia, para cubrir la vacante dejada por la jueza que renunció hace algunas semanas, me generó algunas incógnitas y pensamientos contrapuestos.
La Asamblea General nombrará hoy de tarde a Jorge Larrieux como nuevo miembro de la Suprema Corte de Justicia, luego que el gobierno aprobara la propuesta del Partido Nacional. Rodolfo Nin Novoa se reúne con Jorge Larrañaga para definir las condiciones. ….Tras mantener una reunión este lunes, la bancada oficialista realizará a través de Nin Novoa una negociación con Jorge Larrañaga, presidente del Directorio nacionalista sobre en qué condiciones se apoyará el nombramiento de Larrieux. Fuente: Montevideo.com
Soy un convencido de que para ocupar cargos en la función pública se tienen que buscar a los mejores hombres, no importa el signo político que profesen, de la misma manera que, equivocadamente o no, el ciudadano elige a quién cree es el mejor para que administre la República durante el período que dure su presidencia.
Me cae muy mal que “la bancada oficialista realizará a través de Nin Novoa una negociación con Jorge Larrañaga, presidente del Directorio nacionalista sobre en qué condiciones se apoyará el nombramiento de Larrieux.” ¿De qué condiciones me están hablando? No puede existir ninguna condición para votar o elegir a los mejores, y con esto no busco desmerecer la figura del Dr. Jorge Larrieux, sino todo lo contrario, defenderla.
Siempre he sido un tenaz crítico del gobierno actual por muchas razones, pero en esta quiero ponerme de su lado porque para elegir un Juez, que luego deberá decidir quien tiene razón en un gran abanico de litigios que incluyen los políticos y de gobierno, amén de los privados, no puede existir ningún tipo de negociación, debe elegirse al más probo e imparcial, y ningún tipo de condicionamiento o negociación puede efectuarse para su designación, y mucho menos “cambiar figuritas”, como si el manejo de la justicia fuera un juego de niños.
Pero este “apriete” o cambio de figuritas trajo como consecuencia, quiérase o no, que el Presidente Vázquez no aceptara un pedido del senador Larrañaga para mantener una entrevista. Enojo, despecho o lo que fuera, un NO ha sido la respuesta presidencial, que, a fuer de ser justo, también es repudiable.
| A su vez, la información me obliga a hacerme dos preguntas: |
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1.- ¿Tan deteriorado está el poder político del Frente Amplio que tiene que “negociar” con la principal fuerza opositora?, creo que sí y que está mucho más deteriorado de lo que podemos imaginarnos.
2.- ¿Y el Partido Colorado por qué razón no interviene? ¿Estaremos frente a la posible desaparición de esa tradicional fuerza política? que, vistas las pocas intervenciones que tiene actualmente en la vida política uruguaya ha dejado prácticamente que la oposición sean los blancos.
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En consecuencia, ¿vamos hacia un nuevo bipartidismo con los blancos como fuerza de centroderecha y los frentistas de centroizquierda? Sería lo ideal, ya que de esa forma se podrían alternar las dos tendencias en el manejo de la cosa pública al igual que en Estados Unidos con los demócratas y liberales, en España con el PP y el PSOE, en Inglaterra con los Torys y los Laboristas. Sin embargo, con un partido de izquierda totalmente fraccionado y con una bolsa de gatos interna debido a las contrapuestas tendencias de los partidos que lo componen, es muy difícil que pueda llegar a pasar.
Lo cierto es que pudo suceder que la noticia que me lleva a hacer estas reflexiones haya sido mal redactada, o que mi esquizofrenia me haya llevado a malinterpretarla, pero de ser cierta estamos volviendo al “que me das a cambio si yo te doy esto”, y en el juego político diario esto puede ser normal para que ambas partes obtengan algo en beneficio de los ciudadanos, lo cual muchas veces es justo y entra dentro de lo aceptado como juego político, pero en la designación de un Juez me parece una aberración y deberíamos descartarlo definitivamente para cualquier tipo de funcionario de alto nivel que deba ser designado.
Sinceramente no me gustó, me resultó desagradable. Puede ser que esté equivocado o sea demasiado sensible a este tipo de políticas, no lo sé, pero es lo que realmente pienso.
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