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De lo que el futuro electoral nos depara…
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| por Fernando Pintos |
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Las pasadas elecciones del año 2003 en Guatemala ya demostraron, con claridad meridiana, el vertiginoso ascenso de varias agrupaciones políticas que parecerían estar destinadas, en muy breve plazo, para dominar el panorama electoral cuando menos hasta las elecciones del año 2147 o tal vez hasta el estricto cumplimiento de las profecías de Nostradamus… ¡Lo que llegue primero!
Os habréis de fijar, pueblo soberano que, al igual que 1984, 1985, 1990, 1993, 1999 y 2003, el PGP (Partido Guatemalteco de los Prescindentes) se afianza en las primeras posiciones de las más recientes encuestas. En la práctica, el PGP se está repartiendo cerca del 80 por ciento del electorado con algunas otras fuerzas jóvenes y pujantes que son dignas de atención y cuidado, tales como UGFL (Unidad Granítica por el Feriado Largo) y PALO (Plataforma de los Atemorizados por la Locura Omnipresente). Si a los mencionados agregásemos los significativos aportes del CADDAP (Ciudadanos Angustiados por el Desempleo, la Delincuencia y las Argucias de los Políticos); del CADDAC (Ciudadanos Angustiados Dentro del Clóset); y del JIFC (Jarana Irrestricta Fuera del Clóset), no quepa la mínima duda de que se estaría captando cuando menos por encima del 95 por ciento de las intenciones de voto para el año 2007.
Sin embargo… Veréis, ciudadanía chapina (NOTA: esto equivale a decir, «guatemalteca»), de qué manera fulgurante otros dos prometedores proyectos políticos crecen, de la misma manera que si cada año les echasen por encima toneladas y más toneladas de levadura. Me refiero, ¡por supuesto!, al PAS (Partido por la Anulación del Sufragio); y al PAVOBLA (Partido del Voto en Blanco)… Tanto los voceros del uno como del otro (PAS y PAVOBLA, of course), han expresado un tan exultante como justificado optimismo con respecto al futuro inmediato (es decir, estas elecciones del año 2007), aunque muchas veces lo hagan, sobre todo los del PAS, utilizando un variado repertorio de vulgaridades, interjecciones, injurias, improperios, insultos, denuestos, dicterios, afrentas, ofensas y germanías… (¡Ejem!)… Aunque a usted le cueste creerlo (a veces la democracia tiene un extraño parecido con la magia barata o, peor todavía, con esas pesadillas recurrentes de las películas de horror clase B), estos dos partidos que he mencionado en último término podrían disputarles el triunfo, muy pronto, a todos los demás que mencioné en primera instancia. Aunque, insisto: si todos ellos se unieran para estas próximas elecciones (¿o serán erecciones? ¡No!… Eso está absolutamente descartado. ¡Ni tan siquiera con toneladas de Viagra y un ejército de aquellas imponentes grúas que se emplean para construir rascacielos!…), podrían arrasar, con más del 99 por ciento de los votos escrutados.
Contemplad además, ciudadanos, cómo los analistas políticos están observando, con redoblado interés, la presencia avasallante de la CPCD (Convención de Partidos Condenados a la Desaparición). Al respecto, se ha comentado que sus integrantes, de tan numerosos, están próximos a no caber ya en las abigarradas páginas de la Guía Telefónica de la Ciudad de Guatemala… (¡Cof! ¡Cof!)… Pero… ¡Hete aquí que asoma, en el horizonte político, con una pujanza tan enorme que bien pudiera dar la gran sorpresa para estas elecciones de 2007, una nueva fuerza, digna no sólo de mención y atención, sino más bien de provocar pánico absoluto. Me refiero al VIEBA (Vampirismo Irrestricto del Erario por la Burocracia y Afines), el cual podría, en vista de su enorme cantidad de afiliados, dar el batacazo en cualquier elección… ¿O acaso no lo creéis así?
Por lo tanto, estamos esperando algunos candidatos verdaderamente ganadores para 2007… Se escuchan rumores acerca de que, algunos posibles «caballos ganadores» podrían ser… Chespirito (con la lógica licencia de la cadena Televisa), el Mago Mandrake, el Doctor Merengue o ese intachable hombre de familia al cual las masas adoran sin cortapisas: Lorenzo Parachoques.
Posdata: se me perdonará haber asumido este insufrible tonillo de «discurso para una campaña presidencial». En mi caso, no se trata precisamente de «ser un individuo con ambiciones políticas». Más que nada, es un problema irresoluble, que ha sido generado por el consumo de drogas baratas y, ¿qué otro remedio?, también de pésima calidad… (¡Ejem!)…
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