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El extraño caso de las orejas cortadas de las ovejas de Sapoa....
Dr. Enrique Rimbaud
Decano de la Facultad de Veterinaria
Managua - Nicaragua
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Ir al campo luego de las primeras lluvias es algo bello, los árboles, los pastos, la naturaleza en pleno, comienzan a pintar de verde un paisaje ya cansado del amarillo, rejuveneciendo, brindando energía y optimismo, nuevas esperanzas…
Desde el camino, vemos a los campesinos "soplar" frijoles para la siembra, contentos de ver terminada una sequía feroz, con el orgullo de quien planta la comida de su familia, y con un poco de suerte, algo de excedente para vender…
Un poco antes de llegar a la frontera con Costa Rica, en Peñas Blancas, entramos a la finca donde el productor nos llamara, preocupado por un extraño caso que le ha venido sucediendo a sus ovejas…
Su finca, queda en un cajón delimitado por la Carretera Panamericana, el Río Sapoa, el camino a Cárdenas y la frontera con Costa Rica…
Desde hace poco más de un mes, le han ido apareciendo numerosas ovejas con la oreja sangrando y rajada, así como han desaparecido otras pocas sin dejar rastros…
Revisamos las ovejas, y efectivamente, las orejas presentaban heridas desgarrantes, sin patrón definido, algunas de la punta, otras desde el medio, otras sin oreja de viaje…
"Las orejas de las ovejas"… - pensé – que rima!!!
No vimos perros (grandes sospechosos), y preguntamos y no tenían perros, no habían visto jaurías de perros tampoco, y en la zona no hay zorros ni tigrillos y por supuesto que en Nicaragua no hay lobos…
Que sepamos, no hay tampoco ningún rito satánico que haga estas cosas…
Sin saber que responder, me fui a recorrer el campo a ver si se me ocurría algo, cuando en mi deambular, llegué hasta la ribera del río Sapoa, un caudaloso y ancho río que viniendo desde Costa Rica, llega a desembocar en el lago Cocibolca…
Tenía el termo y el mate, así que decidí hacer una de mis cosas favoritas, sentarme a la orilla del río, mojándome los pies, tomando mate y fumándome unos cigarritos…
Mientras esto hacía, algunas ovejas se fueron acercando a abrevar, tomando agua del río, transformando el paisaje en algo casi parecido a lo que uno piensa del paraíso… el agua que corre lentamente, con ondas suaves, las garzas blancas sobre los árboles, alguna tortuga en la orilla estirando el cuello en busca de sol, y las ovejas saciando su sed…
Una suave modorra se fue adueñando de mi cuerpo, por lo que, sin sacar los pies del agua me recosté en un grueso tronco, buscando meditar un rato…
De repente, el aire se paralizó, algunas ovejas levantaron cabeza y orejas en actitud de alerta, ví que las tortugas ya no estaban, y las garzas levantaron vuelo…
Sin saber a qué atenerme, traté de escudriñar todo atentamente, cuando en frente a las ovejas, el agua se revolvió, como si estuviera hirviendo, y en segundos, un enorme cocodrilo de casi tres metros saltó en el aire, con la clara intención de capturar una oveja, la enorme boca abierta, y la oveja solo atinó a dar unos pasos atrás con lo que al cierre de la poderosa mandíbula, solo le agarró una oreja, rajándola de viaje…
Con la oreja aun sangrando y el susto a flor de piel, la oveja salió corriendo como alma que lleva al diablo, y las otras por las dudas la acompañaron…
Miré, y ya no vi rastros del cocodrilo, pero saqué los pies del agua por las dudas y me retiré varios metros antes de volver a calzarme… quien sabe…
El extraño caso estaba resuelto…
Volví a la casa principal de la finca, donde Don Wini estaba conversando con los estudiantes, y con altivez, y gesto adusto de intelectual le dije:
- Don Wini, tengo la respuesta al problema, pero estoy lejos de la solución!!!
Un nuevo capítulo en patología ovina se ha abierto!!! Desde el país de los volcanes y los lagos, y los cocodrilos cortadores de orejas de ovejas…. Saludes para todos!!! Enrique
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