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El agradecimiento es
la memoria del corazón
* Danny Luque |
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"Gracias a la vida, que me ha dado tanto/
Me dio dos luceros, que cuando los abro/
Perfecto distingo lo negro del blanco/
Y en el alto cielo su fondo estrellado".
Violeta Parra.
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El mes de Noviembre posee el encanto particular de recordarnos la hermosa virtud de la gratitud.
El Día de Acción de Gracias, que se celebra el cuarto jueves de noviembre, es la festividad más antigua y la celebración familiar más arraigada en la cultura del pueblo norteamericano.
Comenzó a celebrarse más de un siglo y medio antes de la declaración de la Independencia de los Estados Unidos.
En el Día de Acción de Gracias los familiares y los amigos comparten la cena, que invariablemente debe incluir un pavo hecho al horno y el postre de zapallo.
La oración, al comienzo de la cena, revive aquel lejano himno de gratitud que se escuchó en la bahía de Massachussets, en el año 1621, y que fue el origen del Día de Acción de Gracias.
El 21 de noviembre de 1620, ante el asombro de los nativos de Cape Cod (Massachussets), arribó un pequeño barco de apenas 27 metros de eslora, llamado el "Mayflower".
A bordo venían ciento dos pasajeros, quienes hoy se conocen como los "Padres Peregrinos".
Eran originarios de Inglaterra y pertenecían a un grupo religioso llamado "los puritanos", que se había separado de la Iglesia oficial, que es la anglicana.
De Inglaterra se habían trasladado a Holanda en busca de un país en el que pudieran practicar libremente sus creencias religiosas.
Al no adaptarse a la lengua y a las costumbres holandesas, decidieron trasladarse a América, la "tierra de la libertad".
Luego de una riesgosa travesía de 66 días, anclaron en un sitio donde hoy se levanta la ciudad de Provincetown.
Allí permanecieron hasta la fiesta de Navidad y posteriormente se afincaron el Plymouth, en la bahía de Massachussets.
El primer año fue muy duro debido al crudo invierno, a las enfermedades y a la falta de alimentos. Muchos murieron y solamente 54 peregrinos lograron sobrevivir.
Un año después, en el otoño de 1621, William Bradford, uno de los sobrevivientes del "Mayflower" y nombrado gobernador de Massachussets, invitó a celebrar un día de acción de gracias por los frutos de la primera cosecha.
Los padres peregrinos invitaron a los indios del lugar a una comida y a una oración de agradecimiento, que consistió en un plato de pavo y el postre de zapallo, los dos elementos que la naturaleza les proporcionaba.
Aquella simple reunión de un reducido número de personas, en un sitio agreste y aislado, fue el origen de la celebración más difundida hoy en los Estados Unidos de América.
Una celebración que alimenta el espíritu y nos recuerda de la necesidad de agradecer por todo lo que si tenemos y no pensar y amargarnos por lo que no tenemos.
Dice un conocido proverbio: "si das olvídalo, si recibes acuérdate".
Es necesario olvidar los favores dados para no reprocharlos nunca y conservar la memoria de los beneficios recibidos. Así será posible cultivar la hermosa virtud de la gratitud, esa necesaria "memoria del corazón".
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