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Año III - Nº 158 - Uruguay, 25 de noviembre del 2005

 

Capítulo 4
Instantes en la vida de los King
Juan Morena Gelabert


-- La guerra entre nuestros reinos y la raza humana empezó antes que los humanos comenzaran a medir el tiempo, hace muchísimos años (hagan las cuentas ustedes mismos). En un principio habitábamos todos juntos, en paz, en el mundo humano. Sin embargo, un humano se enamoró de una elfa y la raptó; según la versión de los "orejas redondas" fue un elfo quien capturó a una humana. Relatos contradictorios, mismo tema, el amor (¿acaso me estoy volviendo romántica?) -esto último lo dijo para sí.

La maestra de James, Clara Collins, parecía emocionada cuando terminó de relatar la historia de la lucha entre sus reinos y el mundo de los humanos.

-- Señorita -levantó la mano James-. Eso de raptar mujeres y organizar una guerra me parece a lo que sucedió en Troya.

-- ¿De dónde crees que sacaron esa historia los humanos? No las robaron pero de eso se encarga nuestra división de jurídica. Yo una vez salí con un abogado y me aburrí tanto& pero son tan simpáticos& pero aburridos.

-- Ya empezó a divagar -dijo Felipe, un compañero de James, al oído de este; la maestra Collins le gustaba contar sus historias personales.

-- Los abogados me aman porque yo soy muy inteligente& una luz que brilla en el camino de las leyes del reino&

-- Y con eso, ¿qué quiere decirnos, maestra? -preguntó Felipe levantando la mano.

-- Nada, solo pensaba en voz alta.

Cuando James se encontraba en la escuela, su padre estaba bebiendo en la taberna de José Rodríguez, el cantinero amigo que no debe faltar en ninguna ciudad que se precie de serlo.

-- &Y entonces, cuando comprobó que no había robado nada la desaté de la silla, la saqué la media que le había puesto en la boca y apagué el mechero que tenía encima de la mesa -dijo Harry King sirviéndose otra jarra de cerveza Okky.

-- Es verdad -comentó Oscar, el guardia de seguridad-. La pobre sufrió de un paro cardíaco. Esa trol jamás volverá al supermercado del centro comercial Tercera Categoría.

-- Estaba contando yo el cuento -se quejó Harry-. ¿Por qué siempre me interrumpes? -preguntó Harry, su jefe.

-- Lo siento -dijo moviendo los hombros el joven.

-- Y además no fue que presuntamente robó en el supermercado sino fue en la plaza de comidas del centro.

-- Es lo mismo -acotó Oscar.

Molly fue hasta la cocina y comenzó a preparar ranas salteadas en aceite de oliva.

-- Estoy tan emocionada, mi amor va a venir y me llevará de paseo - (Mentira, Harry llegará tarde y ebrio) - y luego comeremos los dos juntos esta deliciosa comida -(otra mentira, la comida se la comerá ella sola con una botella de vino).

El regente del otro reino (va, en realidad era un usurpador de trono) estaba dando una conferencia en el reino de los King.

-- Señoras y señores, debemos, de una vez por todas, deshacernos de esa maldita raza que lleva el nombre de humana.

El regente del otro reino era un trol de aspecto severo que se comía a los humanos que se atrevían a entrar a sus dominios, a pesar de que tenía el colesterol alto.

-- ¡Viva! -gritó Victoria, hija de Harry, de la mano de su novio, el superdotado de John.

-- El tipo es un genio, es mi ídolo, tengo una foto suya arriba de mi cama; a veces le prendo una vela con mucho cariño porque es un tipo genial, y te lo digo a pesar de ser un trol -comentó John.

-- Ojalá nuestro príncipe fuera como ese trol, es verdad, es un genio& y esas verrugas son tan sexys& al igual que tus orejas, amor, son dignas de una pintura de Da Vinci.

-- Los humanos son una raza que no sirven para nada& -continuó el dictador, perdón regente del otro reino- bueno para algo sirven, para destruirse entre ellos.

-- Sí, son unos hijos de mamá -dijo un ogro fumando un cigarrillo de marihuana.

-- Hijos de mamá es poco, son unos hijos de papá, y eso no es lo peor, nos maltratan con sus cuentos hirientes: mi tía murió de un infarto cuando se enteró que un escritor humano usaría su biografía como base para un cuento& un cuento, no una novela, para nada, solo un mísero cuento.

-- ¡¿Y qué dicen de mí?! -gritó una sirena que se encontraba en una fuente, con una larga cola turquesa golpeando el agua que recorría el lugar-. No se puede ya nadar, los petroleros y los cruceros de lujo inundaron los océanos y los mares& los mares, entienden, los mares.

-- Sí es horrible, espantoso, repugnante& dije ¿horrible? Sí horrible, es una crueldad con esas pobres criaturas marinas.

-- Oiga, nosotros empezamos una guerra hace tres años& Sí, claro, sirenitas.

-- Es verdad, con ustedes me hice millonario vendiéndole armas a los rebeldes& fueron unas lindas batallas -dijo emocionado el regente mientras una lágrima recorría su mejilla.

-- ¡Sí, fueron unos días felices! -comentó la sirenita al tiempo que se sumergía en la fuente y por una rendija nadaba al mar más cercano.

-- Bueno, como les iba contando -siguió diciendo el dictador (por amenazas debo decirle "regente"), por el micrófono- es un honor estar aquí&

-- ¡Y es un honor para nosotros que esté en nuestro reino!

-- Gracias amigo elfo, si porque todas las razas de los reinos vecinos debemos unirnos y derrotar a la plaga de humanos.

-- Sí, los humanos solo sirven como esclavos, esclavos baratos&

-- Te digo, el trol es un genio -dijo John.

-- Sí, un verdadero genio del arte de la guerra& ¡Mueran los humanos! -gritó con
todas sus fuerzas Victoria.